Japón 2020

Si no habéis visto el vídeo, lo he sacado de

y lo he montado en un youtube.

Dan ganas de ir. No ya a ver los juegos, que también, sino a ver qué va a ser Japón durante esas tres semanas, con todo lo que tendrán montado en las calles.

Mucho hype. Y no, contra esto ni un relaxing cup of café con leche en plaza mayor puede competir.

 

Vivos de milagro

Ayer, mientras andábamos por un centro comercial, nos vino a la cabeza un pensamiento. No es la primera vez que hablamos del tema. Cuando tenemos algún día malo nos da por pensar en la fragilidad del equilibrio de nuestro cuerpo. La diferencia entre estar totalmente bien, y tener cualquier cosa descompensada, por mínima que sea. Lo conscientes que somos de esos ínfimos detalles. Y lo que tiene que sufrir alguien autista, siendo consciente de forma tan brutal de todo lo que pasa a su alrededor. 

Pensadlo. ¿Cuántas veces habéis estado en peligro de muerte en vuestra vida? De mayores seguro que unas cuantas, pero de niños… Yo no sé cómo salimos de aquello. ¿Cuántas veces no habréis pensado eso de “pocos accidentes hay para como conduce la gente” ? ¿O para las tonterías que hacen? 

Recuerdo difusamente una caída de pequeño de lo que a mí me pareció un acantilado, en la que me partí la cara. También un maratón de pequeño, en el que mientras estaba corriendo miré para atrás, y cuando volví a mirar para adelante me comí de lleno los barrotes de hierro de una ventana. Otra vez que, corriendo bajo la lluvia en una feria, resbalé de rodillas y patiné por el asfalto, dejando toda la carne de las mismas en aquella carretera…

He hecho piragüismo, escalada, y waterpolo, y nunca he tenido un percance que pudiéramos considerar inseguro. Pero, ah, lo inseguro es la condición humana.

Cuando estábamos en el colegio, los de octavo hacíamos una tómbola en la plaza del pueblo para recaudar dinero para el viaje fin de curso. Nos tirábamos meses recorriendo el pueblo y Jerez, tienda por tienda, recogiendo aportaciones. Después, un domingo (que no recuerdo ya si coincidía con la carrera popular) vendíamos las papeletas y una papeleta, un regalo. A cien pesetas. 

Nosotros nos encargábamos del equipo de sonido. Había micro para animar a la gente, y unos bafles inmensos que salían de mi casa, en la plaza del pueblo, para que se escuchará tanto música como nuestras coñas de “otro perrito piloto”. 

Tengo un recuerdo grabado de una alargadera. Aquella alargadera era una alargadera antigua de cerámica, de esas que tenían una cabeza muy grande, y dos patas de metal, cada una de ellas con dos barras metálicas cóncavas haciendo la forma tubular para insertar dentro de ellas un enchufe. Recuerdo que el altavoz no sonaba bien. Recuerdo que era del enchufe. Una de las patas estaba un poco abierta, y el enchufe funcionaba sólo cuando hacía contacto. ¿Cuántas soluciones puede tener algo como eso? 

Recuerdo que una señora me estaba mirando. Me vio tantear el extremo de la alargadera. Me vio pensar en tocarlo. Recuerdo todavía su cara embobada mirándome. Y vio cómo, cuando descarté tocarla con la mano, me metí la pata del alargador en la boca y le pegué un muerdo para cerrarla. Recuerdo la cara de la señora después de ver las chispas y el calambrazo, y cómo se siguió quedando con la boca abierta mientras me recomponía con mi labio superior un poco dormido del latigazo. Sin decir ni pío. Menos mal que mi casa iba a 125 y que mi abuela debe haberme pasado alguno de sus superpoderes para aguantar la corriente.

Y como esas hay muchas. Épicas, la de perderme durante 4 días en una montaña con mis chavales  de los scouts, a los que llamaban desde fuera cariñosamente “la paraesculta” (éramos muchos estropeados) , y llegar todos sin un rasguño y justo en el momento en el que debíamos, después de haber bajado la ladera de una montaña un pelín complicada. O aquella vez que, teniendo todavía problemas de memoria, le eché sosa al fregadero para desatascar, y al rato volví y le eché media botella de ácido sulfúrico, montando un bonito volcán en medio de la cocina del que tengo algún que otro recuerdo para siempre en los brazos. 

Nuestras cicatrices van creciendo con los años, y van contando nuestra historia. Y también nos recuerdan que estamos vivos de milagro. 

 

20 de abril del 90

Tengo claro que Adéle no tiene ni idea de quién es Jesús Cifuentes, pero no puedo dejar de encontrarles similitudes. ¿Soy el único?

Hola, soy yo
Me preguntaba si después de todos estos años quieres que nos veamos
Para hablar de todo
Dicen que se supone que el tiempo lo cura todo
Pero yo me he curado poco

Hola, ¿puedes oírme?
Estoy en California soñando con cómo éramos
Cuando éramos más jóvenes y libres
He olvidado cómo me sentía antes de que el mundo cayera a nuestros pies

Hay una gran diferencia entre nosotros
Y un millón de millas

Hola desde el otro lado
Debo haber llamado mil veces
Para decirte que lo siento por todo lo que he hecho
Pero cuando llamo parece que nunca estás en casa
Hola desde el exterior
Al menos puedo decir que he intentado
decirte que lo siento por romper tu corazón
Pero no importa. Está claro que esto no te afecta.

Hola, ¿cómo estas?
Es tan típico de mí para hablar de mí mismo. Lo siento.
Espero que estés bien
¿Alguna vez has salido de esa ciudad en la que nunca pasa nada?

Y no es ningún secreto que a ambos
se nos acaba el tiempo

20 de Abril del 90.
Hola, chata, ¿cómo estás?
¿Te sorprende que te escriba?
Tanto tiempo es normal.
Pues es que estaba aquí solo,
me había puesto a recordar,
me entró la melancolía
y te tenía que hablar.

¿Recuerdas aquella noche en la cabaña del Turmo,
las risas que nos hacíamos antes todos juntos?
Hoy no queda casi nadie de los de antes,
y los que hay
han cambiado, han cambiado, sí.

Pero bueno, ¿tú qué tal? Di.
Lo mismo hasta tienes crios.
¿Qué tal te va con el tío ese?
Espero sea divertido.
Yo, la verdad, como siempre,
sigo currando en lo mismo.
La música no me cansa,
pero me encuentro vacío.

Bueno, pues ya me despido,
si te mola me contestas.
Espero que mis palabras
desordenen tu conciencia.
Pues nada, chica, lo dicho,
hasta pronto si nos vemos.
Yo sigo con mis canciones
y tú sigues con tus sueños.

 

Comiendo cucarachas

Sí, los largartitos comen cucarachas. Y hoy por fin he podido grabar un poquito de sus ansias.

Lo he subido sin sonido, por eso de que no suenen los *crunch-crunch-crunch* y no herir más sensibilidades de la cuenta, que parece que hay a quien le da mucho asco.

Y sí, hoy le toca limpieza de terrario. Está hecho un asquito.

 

Don’t Bla Bla Bla

En una de las listas de Spotify he caído en una canción del 99. Me he acordado de las tardes que pasábamos hace mucho tiempo, en dalnet y efnet, descargando videoclips. Sí, en el IRC, descargando con programas en los que empezábamos a utilizar los ratios, y teníamos que tener buenas conexiones. Recuerdo que nos obligaban, para formar parte de algunos canales de efnet y de filetopia, a tener 16Kb de subida estables. ¡Una locura! Para eso necesitábamos una conexión por cable, fíjate tú.

Era nuestra forma de conseguir anime y videoclips. Para los videoclips, en España podíamos coger la Viva Zwei por satélite, pero era difícil conseguir conectarse a ella. Recuerdo tener un par de VHS y unos cuantos CDs llenos de videoclips a ultra-baja calidad que nos parecía que se veían como ahora el 4k.

Recuerdo que en la Viva Zwei, además, el primer videoclip que vi fue el de Garbage en una época en la que todavía ni se conocían en España, y el más impactante de aquel primer día de Viva Zwei fue el Open Your Eyes de Guano Apes.

Hoy todo esto nos resulta absurdo. Tenemos YouTube para consultar, siempre conectados, cualquier información que necesitemos. Cómo ha cambiado todo en tan poco tiempo.

 

Naranjito

El twitter de @yofuiaegb nos regala este precioso documento. Portada de El mundo deportivo mostrando la selección de nuestra mascota para el mundial.

Naranjito, una naranja con intento de vestimenta de la selección y un balón en la mano, ganó sobre sus competidores: Brindis, un torero con la montera en una mano, muleta a modo de toalla en la otra, y un balón en los pies, y Toribalón, un balón con patas, cola, y cabeza de toro (o un toro con cuerpo de balón).

Lo que cambian los grafismos en un puñado de años…CozWcIsWYAEPYr2.jpg-large

(Se lo vi a @Nepomukie en el twitter)

 
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