Lifestyle·Personales

Michelle nos hace pensar

Ayer escuchaba a gente decir que no entendían qué hacía Michelle Obama en España. Que en España no tenemos problemas de escolarización infantil, que a qué venía. 

No es que estemos en la situación de Liberia, claro, pero me resulta increíble a veces cómo damos la espalda a nuestras realidades y pensamos que vivimos en un mundo idílico donde hay unicornios rosas y todo da igual, porque todos vivimos bien, sin apreturas, felices, con un gobierno serio que no nos roba (porque quedarse ilícitamente con dinero nuestro es robar, y personas que roban a otra persona están en la cárcel y ellos no)… 

Me ha recordado esto a un episodio en el que estábamos preparando un viaje de una compañera a un país sudamericano para ayudar durante unos meses. Educación para el desarrollo. Unas señoras muy predispuestas, de cierta tendencia religiosa, participaban en la actividad. En un momento dado, esta compañera nuestra recordó al grupo asistente que estaba muy bien eso de ir a ayudar a otros lugares a personas en riesgo de exclusión y en situaciones de pobreza, pero que teníamos que mirar también hacía adentro. Que estaba muy bien eso de enviar a gente a otros países, que quedaba muy bien en los papeles, pero que los que nos quedábamos en tierra teníamos mucho que hacer justo al lado de nuestra casa. Que también había niños que iban descalzos, que necesitaban ayuda, y que estaban en riesgo de exclusión. 

Entonces la señora más mayor del grupo dijo esto:

Pero eso no es pobreza, es miseria

Y yo seguiré toda la vida sin saber qué quería decir aquella mujer, más allá de sentirse totalmente justificada en sus actos y absolutamente satisfecha con su implicación en el trabajo del grupo. 

El mundo no es más que una exageración de lo que vivimos a diario fuera de nuestros núcleos de confort. Daos una vuelta por fuera de vez en cuando. Entenderéis por qué está pasando todo esto. 

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