Personales

El gran teatro

Y aquí estamos. Votando que no. Votando que sí. Votando que quizá.

Después de todo lo que nos han mareado, los chicos azules han tenido más de 300 días de poder legislar en funciones a su gusto y modo. Los chicos rojos lo han permitido. Y, con un control sublime de cartas, se han quedado con todos nosotros.

Le gritaron a los del 11M y a todos los demás que si querían que se les escuchase, que montaran grupos parlamentarios. Y ahora que han entrado, se han buscado la forma para, al final, que el gobierno sea de rojos y azules de nuevo, y el resto quede al otro lado. Una jugada maestra en la que, después de tanto teatro, queda un Pdr Snchz indignado para tomar las riendas del partido de nuevo dentro de 4 años, y conseguir que los votantes vuelvan a reaccionar después de haber firmado virtualmente su sentencia de muerte como partido estos últimos días.

En estos días en los que los políticos pueden mentir y no es delito (es más, mentir se considera herramienta política), lo único que siento de verdad en estos días es que Izquierda Unida esté arrebujada con Podemos. Dentro de 4 años quizá sean los únicos coherentes que queden.

 

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