La democracia aplastada

Hay logros que hay que aceptar cuando ocurren.

Muchos son los que en un sitio y otro han dicho y están diciendo que las acampadas son una nueva forma de borreguismo. Pero como todo en esta vida, las cosas se demuestran con hechos, con acciones concretas.
Y las acciones concretas están aquí. Han demostrado que se puede utilizar una democracia directa en vez de una participativa, como la que tenemos ahora mismo (un voto, una decisión, cada 1.460 días). Que la democracia directa funciona. Sólo hay que ver el listado de propuestas que han salido de las asambleas. Un listado de medidas que, de aplicarse por completo, reducirían en un año la deuda de la crisis a la mitad. Es decir, medidas de verdad de recorte que nos permitan sacar la cabeza, y no reducir la velocidad de las autovías.

Sinceramente, creo que hay mucho votante dormido. Mucha persona que no es ciudadano. Y que no quieren que todo esto siga adelante porque les supondría el esfuerzo de participar, mientras que ahora están felices, tranquilos, dejando que de todo se encarguen otros. Y después, cómo no, quejarse. Es muy fácil quejarse desde la barrera. Muy fácil criticar. Y muy difícil hacer que un engranaje como éste se mueva. Nos hemos pasado con el estado del bienestar.

Hoy vuelvo a estar indignado. En Barcelona desalojan. No tiene nada que ver ni con sociedad, ni con trabajo, ni con política. Es nuestro querido y adorado fútbol. Los millonarios del millonario juego deben tener las plazas disponibles para su posible celebración, y el resto de derechos sociales no sirven para nada.

Tan importante es la celebración del fútbol por derecho de la búsqueda de una nueva España en estos tiempos que corren, que el desalojo se realiza a palos.

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Hemos perdido

Es increíble. Por supuesto, alguien dirá un ‘claro, es Cataluña‘.

mobile world congress 3gsm barcelona spain 2008 Pero son muchos los que se cansan, los que trabajan, los que se esfuerzan, los que ponen durante años todas sus ilusiones, para que después un puñado de personas no sean capaces de ver eso y tiren a la basura todo ese trabajo.

Y así, poco a poco, vamos haciendo una España mejor.

En estos años como asistente foráneo y no residente en Barcelona, me han llegado a pedir hasta 1.200€ por dormir una noche, llegando a soluciones como dormir en casa de amistades o pillar habitaciones en apartahoteles por 300€ cuando su precio habitual es de 50€ la noche.

Y es que, como nos cuenta Emilio Márquez, el WMC (World Mobile Congress, antiguo 3GSM) se nos va. Tienen más que razones. Y las conclusiones son más que obvias.

Es muy triste que se llegue a esto. Después nos quejamos. ¿Nadie regula estas cosas?