Escribiendo a 110Km/h

Seguro que ya lo sabéis todos. Mañana nuestro gobierno va a poner encima de los doses de los discos de 120 una pegatina con un uno. Dicen que es para cuando vayan a retirar la normativa esta que se acaban de inventar.

Resulta que dicen que a 110 se consume menos gasolina que a 120. Según ellos, además, se ahorra una barbaridad, aunque sepamos gracias a Malaprensa que dicha reducción del consumo no llega al 2%.

Si el señor Rubalcaba tiene a bien plantarse delante de un micro, junto con el señor director/presidente de la DGT, y recomendarnos ir a 110 para ahorrar en tiempos de crisis, me parece bien. Que nos obliguen por ley, como medida preventiva, durante un tiempo indeterminado, me parece una soberana estupidez y un abuso de poder.

Estoy totalmente indignado. No por la bajada de velocidad, sino por la obligatoriedad de la medida. ¿Esto de verdad sirve para algo?

Lo que hay que hacer es coger menos el coche. Fomentar el transporte público. Difícil.¿Hacemos una lista? Desde Sevilla mismo.

  • De Sevilla a Madrid, en tren, sólo se puede ir en AVE. A día de hoy, el billete en turista cuesta 83,30€. Dos veces al día, en horario muy malo, hay un ALVIA a 65,30€.
  • La alternativa, el Sevibus, tarda 6 horas y media, y cuesta 20€.
  • Renfe ha suprimido la ida y vuelta los domingos y los días de fiesta. En esos días, hay que comprar dos billetes simples. Si tienes vuelta sin cerrar y la usas un domingo, tiene recargo hasta completar el precio del billete íntegro.
  • Si quiero ir de Jerez a Sevilla, lo más tarde que puedo salir es a las 20.48.
  • De Sevilla a Jerez mejora un poco, puedo salir a las 21.45. Consideran que hay más gente de Jerez que trabaja en Sevilla. Y todos terminan antes de las 21.00, por supuesto.
  • Ninguno de estos dos servicios, en su primer tren de la mañana, permiten llegar a tiempo a ningún sitio a las 8 de la mañana.
  • El viaje Marchena – Sevilla y viceversa se hace en tren de media distancia, a un precio de 6,10€ y con posibilidad de volver a Sevilla a las 23.15. Para llegar a Marchena nuestro último tren sale a las 20.10.
  • Sevilla no tiene transporte combinado. El cercanías va por un lado, el metro/tranvía por otro y el autobús por otro. El transbordo entre tranvía y autobús suma 70¢ al precio pagado.
  • Sevilla no tiene ninguna tarjeta de transportes mensual de ninguno de los servicios.
  • El metro cierra a las 23.00 los días de diario. Si trabajas en restauración, donde se cierra a las 24.00, el metro está vetado para ti como medio de transporte. Si trabajas en cualquier comercio que cierre a las 22.00, si tienes que recoger, o lo que sea, y después llegar a tu parada más cercana, tampoco llegas.
  • El único servicio nocturno que existe en Sevilla es el autobús. Los taxistas lo consideran competencia desleal.
  • Las tarifas de taxis están un poco elevadas.

Un grupo scout para cada uno de los que están en el gobierno a la voz de ya. En la cabeza hay que tener un concepto muy importante:

Piensa globalmente, actúa localmente.

Mientras que esa no sea la idea y no sea así como trabajemos, y nos dediquemos a tomar acciones globales que no llevan a ningún sitio, esto no lo arreglamos ni todos, ni ninguno.

Nota: Todos los horarios de trenes y metro son de días laborables. Me he centrado en la necesidad, más que en las opciones de ocio.

Actualización: Añado al lote este artículo de Tribuna Libre que viene al caso. La Incongruencia de circular a 110Km/h por Alfredo García García, catedrático de Ingeniería de Carreteras de la Universidad Politécnica de Valencia.

Publicidad creativa

Mucho se ha hablado en muchos sitios de cómo se utilizan imágenes subliminales sexuales para atraer la atención del público objetivo. Tanto se ha hablado, que hasta en el mundo Disney se ven iconos sexuales por todos sitios.

¿Es nuestra mente enferma?

El otro día, mirando los horarios de tren, me topé con esta imagen.

¿Es sólo mi impresión, o un truco publicitario subconsciente para captar nuestra atención? Si es sólo mi impresión, ¿qué pintan esos zapatos ahí?

¿publicidad sexual?

Media distancia

Ando gratamente sorprendido con los trenes de media distancia. Aunque no demasiado con su gestión.

Si no sois usuarios medianamente asiduos de trenes, es posible que no os hayáis dado cuenta de que nuestra a veces poco querida Renfe (sobre todo por usuarios de regionales/andalucía exprés) ya sólo lleva sus trenes, y no la administración de la red de ferrocarriles, como indica su nombre (REd Nacional de Ferrocarriles Españoles, para el que no lo conociera). Ahora la sustituye Adif (Administración de infraestructuras ferroviarias), que suena a algo así como qué mal lo habéis hecho, a ver si conseguimos arreglarlo.

Pues bien. Adif ha pensado que quizá podría reparar algunos de los grandes errores de su antecesora. Y uno de los que ha intentado reparar ha sido el del espacio. ¡Nunca más eso de ir de pie en el tren! ¡Nunca más sobreexceso antes de montarnos!

Para solucionarlo, en los trenes de media distancia ha colocado asientos nuevos, de diseño, cómodos. Los ha puesto de cuatro en cuatro, y ha hecho crecer la distancia entre asientos. Con eso gana cuatro filas de asientos por vagón y el tren es más cómodo.
Y ha hecho otra cosa: vender los asientos numerados y poner al revisor en la puerta para indicar a la gente ¡cuál es su vagón! ¿Ahora se respetan las numeraciones de los asientos y esto es un tren normal?

Hay gente (hoy una familia de pijos, de muchos miembros, probablemente acostumbrados al AVE) que va buscando su asiento. Y, al preguntar a su ocupante, recibe la respuesta lógica: “aquí uno se sienta donde puede. Aunque esté numerado, eso es mentira”.

Y es que tantos años de viajes en el suelo, de hacinamientos, de quedarte en tierra porque físicamente no entras en el tren (y aquí no tenemos empujadores profesionales), de maricón el último en el andén, no se arreglan con asientos bonitos y un señor que te diga cuál es tu vagón.