Siguen los contenedores

Estas fotos están hechas desde nuestra ventana. Ya hace un tiempo que estuvimos a punto de salir ardiendo por culpa de los contenedores que tenemos ahí.

Hemos llamado a la Policía. Hemos escrito y llamado a Lipasam. Todos dicen que su emplazamiento es correcto.

Cada día, se recoge la basura entre las 9 y las 10 de la mañana, hora en la que pasa el camión. Durante el día, los contenedores se suelen poner así. Esta foto es de las 12 de la mañana. Al final del día habrá sillas, más palés, colchones, sacos… No sabemos en la ruta de qué estamos para que los contenedores estén así a diario, teniendo a 200 metros una chatarrería con contenedores y una cuba permanente en la puerta que no acusan estos llenos.

Como comentábamos antes, ahora la basura no se recoge hasta la mañana siguiente, con su consiguiente peligro nocturno (la gente por la noche parece que se vuelve imbécil y hace cosas muy raras, como tirar colillas a colchones de espuma para que los contenedores ardan).

Un pequeño peligro en la ventana, y sin solución.

Contenedores

Contenedores

Crematoria

Crematoria es un planeta penitenciario, con una prisión excavada varios metros bajo tierra. Se nos dice que la diferencia de temperatura entre el día y la noche es brutal: 700º de día y -300º de noche. Obviamente, son grados Fahrenheit, pues la temperatura mínima alcanzable es el cero absoluto, que corresponde a -273,15 ºC. Traducido a la escala Celsius son 371 ºC de día y -184 ºC de noche. Unas condiciones bastante desagradables. Para hacernos una idea, el plomo se funde a 327,46 ºC y el nitrógeno se licua a -195,8 ºC.

Malaciencia

Crematoria, el planeta de Las crónicas de Riddick. Una referencia que utilizo bastante a la hora de referirme a Sevilla en verano. No ya por sus cambios de temperatura (no tan bruscos) sino por la sensación de achicharramiento cuando estás más de 30 segundos bajo el sol. Ni la crema solar ni las capas de ropa protectora ayudan cuando, a pleno sol, la exposición es superior a los 10 minutos.

Crematoria - Las crónicas de Riddick

© 2003 Universal Studios. All rights reserved.

Siempre me ha gustado la referencia. Y me gusta sobre todo porque su uso en el idioma original de la película (inglés) también se pronuncia igual: Crematoria. Es un detalle insignificante quizá, pero es lo que ha hecho que me enganche a algunas series de anime actuales: su utilización del español dentro del idioma, su sonoridad en idiomas extranjeros.

Más sobre Crematoria

Salir ardiendo

Pedimos al ayuntamiento y a Lipasam que los quitaran.

Pedimos a la inmobiliaria que los quitaran.

Pedimos al promotor del edificio que los quitaran.

Como con muchas otras cosas, no te hacen caso hasta que ocurre algo. Un cúmulo de circunstancias nos hizo poder responder casi de inmediato.

Aquí está la memoria gráfica. El sustito se nos queda. Y a dos o tres vecinos, se les queda haberse quedado sin coche.

Hablando de democracia

El 0,037 de la población española se ha manifestado. Un porcentaje un poco más alto si hablamos de la población activa, pero parece que aún insignificante. Eso dicen.

Insignificante.

Insignificante soy yo, detrás de una pantalla de ordenador. Miles de personas acampadas en plazas por toda la geografía de España y en parte del mundo (Londres, Holanda, Alemania, Italia… la lista es larga) no son insignificante. Por desgracia, tampoco es una revolución.

La gente sigue en las calles, y yo los seguiré apoyando y uniéndome a ellos cuando pueda, porque la realidad, la dura y cruda realidad, es que sí somos insignificantes. Y mucho más hoy.
Hoy la democracia ha perdido. Se ha conseguido mucha pequeña representatividad de algunos partidos, sí. Pero hemos pasado del bipartidismo al monopartidismo. Casi todo el mapa de España se ha convertido en azul. No digo que sea bueno ni malo. Eso que lo juzgue cada uno. Pero no entiendo cómo han ocurrido ciertas cosas.

Mucho de esto ha pasado en el resto. Parece que a día de hoy todavía tampoco seamos conscientes de cómo funciona España y cómo se vota en este país. En este juego democrático, en la fiesta de la democracia, hemos dicho no a la crisis a la vez que hemos gritado ¡pero que nos saquen de ella los imputados por corrupción! (esto va por todos, independientemente del color, que los hay en todos los bandos).

Hemos votado. Hemos elegido. Nos toca guardar silencio hasta dentro de 1,460 días. Entonces volveremos a ser llamados a las urnas. Y nosotros, los ratones, volveremos a votar a los gatos. Durante estos cuatro años cambiarán los puestos como quieran. Habremos elegido a un alcalde, y éste se habrá ido dejando a otro en su puesto (caso de Córdoba). O de la Junta de Andalucía (caso de Andalucía). Y nosotros no podremos decir nada, hasta que nos toque hablar. En el Siglo XXI, rodeados de tecnologías de la comunicación, pudiendo comunicarnos con cualquiera con un clic, tendremos que volver a esperar para hacernos escuchar metiendo un papel, de una lista cerrada, dentro de un sobre. Un gesto insignificante, al que llaman democracia. Y que rige nuestras vidas.

Hay muchos que me han dicho eso de ¡Pues no tienes ni idea de cómo era esto antes!. No, no lo sé. Nací en ”democracia”. El pasado hay que conocerlo para no cometer los mismos errores, sí. Pero un ahora estamos mejor no es más que conformismo. ¿Esta es la mejor solución que tenemos? ¿Que los partidos políticos elijan quién va en las listas, y en qué orden, sin que los ciudadanos tengamos ni voz ni voto? ¿Que puedan modificarlas, una vez ratificadas en las urnas, a su antojo? ¿Que todo el poder de decisión del poder del pueblo sea una papeleta en una urna cada 1,460 días? ¿Que se pongan ellos mismos sus sueldos? ¿Que formen parte, mientras gobiernan, de los consejos de administración de las grandes empresas y los grandes bancos? ¿Que sean dueños de las cajas de ahorros?

Da igual de qué color sean. Yo no quiero una democracia representativa. Nuestros políticos ya han demostrado que no sirve, que no funciona. Y tanto es que no funciona, que ni siquiera acuden a representarnos, que es su trabajo, y los hemiciclos se ven vacíos. Quiero una democracia participativa. Quiero una democracia directa. Hemos trabajado en alfabetización digital. En centros Guadalinfo. En que a todos sitios pueda llegar un ordenador con internet. En el Siglo XXI, en el año 2011, conseguirlo es más fácil que nunca.

Por mi parte, siempre que se convoque una reunión, manifestación o asamblea, intentaré estar y participar. Sigo pensando que una #democraciareal es posible. Que no somos tan tontos. Que tenemos formación. Sabemos tomar decisiones. El pueblo somos todos, no sólo la clase política. Prosperar es también cosa de todos. Que un partido rural forme parte de un ayuntamiento en nuestro sistema no sirve de nada, porque tiene voz, pero ningún voto. Y cuando uno tiene el poder, a veces escucha poco. A veces nada. A veces avasalla. A veces sólo mira para sí mismo. Y a veces sus bolsillos se llenan, mientras España se hunde.

Me queda la esperanza de que este sistema sea como el Titanic. Que mientras los de a pie escapamos, el barco se hunda con Sus Capitanes.

Foto: http://www.bebesymas.com/nuestras-experiencias/los-ninos-en-las-movilizaciones-por-la-democracia

Ser ecológico es más caro

No lo digo yo. Lo dice la evidencia. Por desgracia, no sólo la comida ecológica es más cara. Ser ecológico, en general, es más caro. Y, por desgracia, en más de un sentido.

Ahora me ha dado por irme en metro a la oficina. Hace un tiempo hice ya un cálculo de cómo pierdo dinero y tiempo utilizando el transporte público. Pero por hacer un poco de ejercicio, he intentando obviar este punto.

La cosa es que no puedo evitar hacer cálculos y comparar.

  1. En transporte público, quitando el desplazamiento desde/hasta las estaciones, el trayecto tiene la misma duración que en mi transporte habitual. A esto hay que sumarle 1-6 minutos de espera a que llegue el metro (realmente poco significativo) y los 30 minutos andando (15 en cada ocasión).
  2. El viaje de ida y vuelta en metro me supone 1,70€. El traslado en moto me supone, redondeando alto, 1,22€ (4,2 l/100Km * 1,3€/l * 22,4Km).

Tampoco es tanto. 50 céntimos al día. Que vienen a ser 10 euros al mes. Hacemos ejercicio, ganamos tranquilidad, y eliminamos unas cuantas tardes, que a nuestra salud también le va a venir bien.

Ha llegado la hora

Ayer estuvimos en la EOI de Sevilla en la presentación del libro de Alejandro Suárez, de título “Ha llegado la hora de montar tu empresa“.

El primer interés del evento es que lo presentaba Luis. Que se prestara a hacerlo, hubiera buscado el sitio, etc. ya da una cierta garantía de que lo que vas a ver es interesante. Así que allí de cabeza.

Qué me esperaba

No he leído aún el libro, así que iba abierto a casi todo. Que alguien nos contara experiencias de cómo montar una empresa, de cómo personalizarla, y algunos casos de éxito es algo que siempre viene bien.

Contaba además con que Alejandro es Business Angel y lleva mucho tiempo en esto, cosa que creaba aún más interés.

El tercer punto lo marcaba el auditorio. En este tipo de eventos cada vez es más interesante el público. Cada vez se atreve más a preguntar. Y cada vez las ideas que surgen son mejores.

El desarrollo

Fui siguiendo la conversación por twitter, que iré aprovechando para la crónica.

Primero, hay que decir que el EOI es un sitio impresionante. Suelo de Silestone negro estelar, estructura de madera y cristal… Una reforma del pabellón de Canadá de la Expo impresionante.

Segundo, gran sorpresa con la puntualidad del evento. A las 18:32 el presentador comenzaba.

Una vez comenzamos, Alejandro estuvo hablando con tranquilidad, contando un poco de su experiencia, de cómo montar una empresa. Tal y como lo contaba, hasta parecía sencillo montar una empresa en España. Menos mal que no nos dejamos engañar fácilmente :P . Y ya fuimos entrando en temas concretos.

La financiación

Tocó el turno de hablar de la financiación. Una pequeña nube negra se adueñó de la sala, y Alejandro seguía confirmándonos cosas que algunos ya conocemos. Según él, tenemos tres tipos de financiación posible para una empresa: bancos, el ICO, o el capital riesgo. O lo que es lo mismo: nada.

  • Los bancos te piden que tengas el capital que pides para inmovilizarlo mientras que te lo prestan. ¿Tiene sentido que te pidan que tengas 20,000€ cuando tú les estás pidiendo 20,000€? Si los tienes, no necesitas que te los presten.
  • El ICO te pide más requisitos que los bancos. ¿Sirve para algo?
  • Sociedades de capital riesgo. ¿Se arriesgan de verdad? No, sólo prestan dinero sobre seguro.

Lo único que queda entonces en nuestra perspectiva económica es el Business Angel, el capital privado. ¿Y cómo se llega a un Business Angel?
También se estuvo comentando en la sala cómo muchos se quejan desde sus casas, desde sus puestos. Hoy en día, repartir currículum (pasad el ratón por encima) currículos (del diccionario panhispánico de dudas, hispanizado) y esperar en casa a que suene el teléfono no sirve de nada. Hay que moverse mucho.  Como comentaba Adolfo Suárez por twitter, los eventos 1.0 están llenos de gente 2.0. Porque dejarse ver es importante. Conocer gente es importante. Aprender es importante. Moverse es importante. Como le contaba por la misma vía,

Sigue siendo necesario el contacto directo, la expresión, y el conocimiento directo. Sin eso, sólo seríamos máquinas ^_^

También hablando de esto Alejandro nos contó el fracaso de una gran empresa que no me es ajena. ¿Por qué fracasó? Por un cambio en la normativa. Ese cambio prácticamente ilegalizaba su labor empresarial, meses después de haber recibido un premio a al innovación. Y así es nuestro país.

Universidad y Empresa

Se tocó un tema peliagudo aquí.

La universidad da totalmente la espalda al mundo de la empresa.

Esto es verdad en muchos aspectos. Si nos comparamos con otros países, nuestra universidad, en muchos casos, está totalmente apartada de las empresas. Eso no ocurre en todos los casos. En algunos concretos, los alumni egresados se convierten en carne de cañón de las empresas de la Junta de turno.

Alguien hizo también la comparación. ¿Cuántos proyectos fin de carrera se patentan en, por ejemplo, Estados Unidos? En contraposición, ¿cuántos proyectos de carrera terminan en un cajón en España?

Por twitter ana444 decía que la idea de los proyectos fin de carrera es demostrar que puedes desarrollarlos, no que sean patentables, rentables, etc. ¿Y después de eso no se aprovecha? ¿Estamos tontos?

Flavio Masitas, en el turno de preguntas, aportaba también el dato de que las comparaciones siempre se hacían entre la universidad pública española y la privada estadounidense, algo a tener en cuenta.

Otra frase de Alejandro daba también un poco de perspectiva hacia el cambio.

La universidad ve en la empresa ahora una nueva forma de generar ingresos

¿Esta frase no está al revés? ¿La universidad se basa en la empresa, no la empresa en la universidad? Cambios profundos hacen falta por aquí. ¿Será Imaginática parte de esos cambios, de ese nuevo futuro?

Otra forma de verlo

En twitter tuve con José Rosales una conversación alternativa. Sus tweets resumen bastante bien el contenido de lo que hablamos:

Lo malo es que siempre que se habla de “empresas” sobre todo en este país quiere decir “todo para ellas”.

Después de eso seguimos conversando sobre empresa y universidad, llegando a estos puntos. Planteé:  ¿no estaría bien tener un catálogo de cosas que estudiar con salida directa a trabajo? En momentos como éste, para mí es deseable.

El miedo de Jose era palpable.

Osea, la empresa controlará la universidad, la empresa explotará a los universitarios y se deshará de las carreras no competitivas.

No, tampoco creo que ocurra. Como comenté por el mismo medio, creo que hay muchas cosas que se estudian por formación y conocimiento, no sólo como salida empresarial, aunque por supuesto retribuyan en ella.

No serán tan “productivas” pero piensa el riesgo de que la sociedad civil pierda la formación en estos sectores… de cara al poder.

Por ejemplo el Plan Bolonia pone en gran riesgo, a medio plazo, las carreras como filosofia, filologia, sociologia, politicas…

El miedo sigue siendo el mismo. Me reitero: no creo que desaparezcan. No podemos ser tan borricos.

Universidad y formación

Una de las preguntas del público estuvo protagonizada por @PedroCarrillo. Su pregunta:

¿Por qué tanto celo excesivo sobre el fondo del conocimiento de la universidad, tanta dificultad de acceso?

Hablaba por experiencia propia, sobre cómo suele estar limitado el acceso a la literatura gris de la Universidad (de ahí el gris). ¿Por qué está tan cerrado?

Comentándolo en twitter también respondía Victoriano Izquierdo:

Mis profesores están continuamente escondiendo conocimiento, incluso a sus propios alumnos. Todo lo ponen en privado.

Tuvimos que organizarnos los alumnos y crear un Dropbox para que toda la titulación pudiera compartir archivos…

No sólo ocurre con la literatura gris. Me sorprendió tanto que lancé una pregunta en twitter, todavía sin respuesta:

¿Esconder el conocimiento le sirve de verdad a la Universidad? ¿Eso le da excelencia? ¿La hace exclusiva?

Añadía que vengo del Software Libre, y no entiendo cómo limitar el conocimiento puede ser bueno en algún sentido.

Emprendedores

Cuando llegamos a este tema, lo primero fue discutir la definición. Muchos defienden que se dice emprendedor para no decir empresario, que es una palabra que, de por sí, es connotativamente negativa.
Por desgracia, estoy de acuerdo. Y cito una vez más un tweet de Jose:

Y piensa al mismo tiempo que el empresario, de nuevo el español es peor, no es ningún tipo de filántropo…

Vaya. Resulta que tengo una empresa. ¡Y tengo empleados! ¿Esta frase cómo hay que tomársela? ¿O esto es un no, tú no, tu eres emprendedor?

Siento deciros que el no pensar en el prójimo no es cosa de los empresarios. Es de todo el mundo. Y es uno de los grandes males de España. Pero dejemos este tema y volvamos al que nos ocupa. Llegando al final de la exposición, llegaron las grandes reflexiones, de mano de nuevo de Alejandro Suárez:

En España las empresas nacen ahogadas, y hay pocos compradores para empresas así.

A la gente hay que darle una segunda oportunidad

Precioso. Segundas oportunidades. ¿Recapitulamos? Aquí no hay primeras oportunidades. Y cuando lo consigues, tienes que tener gran capacidad de aguantar palos para conseguir sacar algo adelante en España. Porque es difícil de c*j*n*s, y sin apoyos externos no lo consigues ni de coña. Sí, es difícil levantar cabeza en nuestro país. Y Andalucía se nos asemeja cada vez un poco más a un agujero.

La pregunta del público

En el turno de preguntas, una de ellas estuvo protagonizada por @batjose, presidente de @AIESECSevilla, tomó la palabra para preguntar:

Tengo 21 años, estoy en 4º de mi carrera. Si estuvieras en mi lugar, ¿qué harías a partir de mañana?

¿La respuesta? Me iría a Brasil. Esperanzador.

La presentación

No puedo decir casi nada malo de la presentación. El sitio es estupendo. La sala, una de las mejores en las que he estado. La disposición del público, cómoda para la conversación y al atención. La presentación del libro, muy dinámica. Sólo hay algo que, a mi parecer, es mejorable. Y es que durante toda la presentación tuvimos este fondo invariable:

Imagen de @PedroCarrillo

Imagen de @PedroCarrillo

Conclusiones

Después de las parrafadas y las ideas sueltas de aquí arriba, puedo decir que tengo muchas ganas de leerme el libro. Creo que me va a dar perspectiva, que va a ser interesante, y que voy a aprender de él.

La presentación estuvo muy bien. La participación, estupenda. Sales de allí con muchas ideas. Y, por mucho ánimo que te den entre los ponentes, el público y el libro, con muy pocas esperanzas de poder prosperar.

Me quedo también con una frase que se le escapó a Alejandro que me dejó pensando mucho en el futuro de todo esto. Después del dato de las 350,000 empresas cerradas en España en los últimos 5 años…

No he encontrado a nadie con una idea tan potente que se pudiera realizar desde España

Eso dice mucho de demasiadas cosas.

Lidiando con EMASESA (parte 1)

Todavía quedan cosas sin cerrar de la mudanza. Sólo una. Dar de baja el contrato del agua. Y, como os podréis imaginar, no está siendo nada fácil.

– Hola, venía a dar de baja el agua de una vivienda.
– ¿Eres el titular?
– No.
– Uf.

Qué mal suena eso…

– Verás, te cuento. El contrato está a nombre de la antigua inquilina. Nos cobraban un dineral por hacer el cambio de titular, y lo que cambiamos fue la cuenta de cobro. Esa sí está a mi nombre y tengo todos los datos. El contrato también está a mi nombre, aparezco como arrendatario.
– Pero si no está a tu nombre no vamos a poder darlo de baja.
– Pero tengo todos los datos.
– Lo siento, pero tiene que hacerlo ella.
– Vale. Vamos a plantearlo de otra forma. Entonces, si yo soy el titular puedo darlo de baja.
– Sí.
– ¿Y puedo hacer un cambio de titularidad?
– Sí, podrías.
– Ajá. ¿Y qué tendría que hacer?
– ¿El contrato está sólo a tu nombre?
– No, aparecemos dos.
– Entonces necesito:

  • Una fotocopia de tu DNI y otra el suyo
  • Una copia del contrato de arrendamiento
  • Los datos bancarios y un justificante de que son realmente tuyos
  • Una autorización expresa del otro titular del contrato alegando que está de acuerdo en el cambio de titularidad
  • Traer la lectura del contador (los números negros)
  • 56 €

– Ajá. Y con eso ya podría estar yo como titular.
– Sí.
– Y dar de baja.
– Sí, podrías.
– Y… si en ese momento ya tienes todos los datos, ¿no puedes darlo de baja sin necesidad de hacer el cambio de titularidad?

¡Chachán! Momento de tensión…

Es que el programa no me deja.

Irrefutable. De esto tenemos culpa tanto los programadores como los usuarios. Los usuarios, por ser tan torpes y necesitar un sistema a prueba de yo no he tocado nada pero se ha roto. Y los programadores, por hartarnos demasiado pronto de ellos y blindar los sistemas.

– ¿Y no hay ninguna forma de saltarse eso?
– Podemos intentarlo. Pero la que tiene permiso para hacerlo está de vacaciones hasta el lunes. Vente el lunes a intentar hacerlo con todo, y vemos qué se puede hacer.


Os cuento lo más gracioso. Si lo hago por teléfono, me hacen el cambio de titularidad sobre la marcha cobrándome 70€ por tarjeta, y después la baja del servicio enviando un fax con una copia de una factura firmada. El problema está en que tendría que esperar a que llegara una factura a mi nombre para poder hacerlo, y ya no estamos viviendo allí.

La segunda parte, el lunes.

Territorio Comanche

Sevilla es una ciudad de contrastes. Contrastes tan amplios que, según a la persona que le preguntes, te describirá una ciudad completamente distinta. En esta ciudad, la experiencia que tiene uno de ella es my importante.

Os cuento un detalle de lo que es vivir en el centro. Todas las mañanas, entre las 7 y las 8, el centro de la ciudad se convierte en territorio comanche. En esta franja horaria la ciudad es un caos. Durante esta hora podemos encontrar peatones cruzando avenidas por en medio, semáforos en rojo que no se respetan, motos adelantando por mitad del carril contrario, pasos de peatones que no existen… Todo vale durante esta hora.

Cualquier acción policial durante esta hora sería inútil y sólo conseguiría crear un nuevo problema. Si en algún momento se parara el flujo de movimiento (cosa a la que ya contribuye el tranvía), sería un caos absoluto.

Sevilla también se caracteriza por el miedo policial: si alguien ve un policía, automáticamente se pone nervioso y los coches se calan, la gente se cambia de carril, suelta los móviles y la más curiosa de todas, se paran cuando les dicen que avancen, y avanzan cuando les dicen que paren, aumentando el caos.

Esto se debe, en gran parte, a que la gente entiende siempre esta normativa al revés:

Cuando el agente nos señaliza con pitidos cortos y rápidos, será indicativo de que nos detengamos. Si por el contrario la señal es un silbido largo, indicará que continuemos nuestra marcha. 

Y mientras, los que intentamos cumplir las normas mínimas de seguridad vial, nos vemos avasallados, atacados por los demás vehículos, y llegamos tarde al trabajo.