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Acerca de Rafa Poveda

Rafa Poveda es un evangelista del software libre y en concreto de WordPress, software con el que lleva trabajando desde 2007. Actualmente es CTO de MyTinySecrets LTD y Jefe de proyectos en Pixelated Heart, donde enseña a otras compañías a comunicarse y a tener una presencia online utilizando WordPress como su herramienta principal. También trabaja enseñando WordPress dando clases en masters y cursos in-company para desarrolladores.

El cuento de la sirenita

Hoy os voy a contar un cuento. El cuento de La Sirenita. Y perdonadme los y las que venís de nuevas, pero me va a costar ordenar todo esto. Espero que algo se entienda.

Un poco de introducción

Hace muchos años, allá por principios de siglo (y qué viejos nos hacen sentir decir esto), las redes empezaron a moverse. Todavía no existían estas cosas que hoy en día llamamos Redes Sociales, y lo que había era distinto.

En aquella época lo que se llevaban eran los foros de internet. Y, poco a poco, iban proliferando los sitios donde la gente iba haciendo un journal, un pequeño diario online donde iba contando cosas. Y así sitios como LiveJournal y blogger (que en aquella época necesitaba hosting propio) empezaban a hacerse famosos. Hasta que fue comprado y dejó paso a blogspot.

Eran también tiempos de irc, un sistema de comunicación que funcionaba por canales (como lo que tiene ahora Discord), y donde la gente entraba para charlar. Ahí muchos foreros y foreras se encontraban, reían, se entretenían, hacían amistad, y se organizaban. No sólo se jugaba al trivial en los canales. Se forjaban relaciones reales, donde la gente iba conociéndose poco a poco.
A través de estos sistemas, y a través de los comentarios de uno y otro blog, la gente también iba organizándose, y se organizaban KDDs (quedadas) y pequeños eventos que se llamaban Beers & Blogs, donde gente con blog iba a echar unas cervezas. Y los blogs crecían en los laterales, eso que llamábamos blogroll, y que no eran más que los blogs de nuestros colegas, los blogs que nos gustaban, y todos escribíamos en los de todos. Todo era menos serio y más personal, menos técnico. No había preocupación por el SEO, ni por el posicionamiento, ni por los seguidores. Era una forma de conectar con un mundo que estaba a la vez lejos y muy cerca.

Eran otros tiempos, los que escribíamos en blog éramos relativamente pocos (aquello que llamábamos la blogosfera), y muchos y muchas nos conocíamos en persona porque hacíamos por encontrarnos también en el mundo 1.0 y ponernos cara. Porque eran muchas horas de leernos, escribirnos, decirnos, e incluso amarnos. Nos cogíamos cariño. Si algo pasaba, nos preguntábamos. A partir de las 3 de la mañana (lo que nosotros llamábamos la hora bruja), en el irc, nos contábamos intimidades, vivencias, preocupaciones, y dejábamos bajadas esas defensas que todos tenemos para ser un poco más vulnerables.

Muchos y muchas nos conocimos gracias a internet. Muchos de mis amigos actuales han aparecido por internet. Algunos de los antiguos, del irc. Con algunos después hasta he montado Salones Manga. A Moi lo conocí jugando a League of Legends. A Fran lo conocí en Badoo, y quedamos por primera vez en persona después de cruzar 1723 palabras (un detalle que recuerdo porque me regaló todas nuestras conversaciones, encuadernadas, en nuestro primer aniversario). Otros son del Telegram de Pokémon Go. Un par de ellos, en Grindr. A otros, en quedadas de TwittSev y TwittMad, donde los que interactuábamos por Twitter nos poníamos cara. Todavía cuando alguno de ellos me manda un mensaje privado se me pone una sonrisa en la cara y me preguntan en casa si me está escribiendo el novio 🤣. Porque las redes en realidad son una herramienta de comunicación. Una herramienta que nos ayuda a tener cerca a todos aquellos que no tenemos justo al lado cuando a nosotros nos gustaría, pero que nos permite saber de ellos a través de perfiles, estados, historias… Que nos permite no perder el contacto. Que nos permite hablar a diario con la familia aunque esté lejos. Organizarnos. Querernos. Pero no por ello elimina la necesidad de, cuando tienes una verdadera relación de apego con alguien, querer volcarla al 1.0.

Ya no recuerdo ni cómo ni cuándo ocurrió (quien me conoce sabe que sigo sin tener bien la percepción temporal), pero también un pequeño grupo de amigas (lo escribo en femenino porque son mayoría) surgió en un momento dado porque todas seguíamos a La Sirenita. De ahí mantengo y conservo también muy buenas amistades, que hacemos por vernos siempre que podemos y que hablamos a diario, y que hemos pasado muy buenos ratos. Gente con la que incluso trabajo a día de hoy y estoy montando proyectos a futuro. Porque las cosas son siempre un poco distintas una vez que te conoces en persona. Y mira, algo bueno tenía que tener todo esto.

La Sirenita

La Sirenita apareció en nuestras vidas hace mucho, casi a principios de siglo. Ya ni recuerdo cómo. Sí recuerdo que escribíamos de forma asidua en los comentarios del blog de la Etxebarría, ese que casi cerró después de un artículo que colgó diciendo que iba a hacer una entrevista y que qué le preguntaba al susodicho (¿José Coronado?), aparte de cómo iba su tracto intestinal porque anunciaba yogures. Escribió un segundo artículo diciendo que le habían cancelado la entrevista, y empezó a entender el poder de las redes 😂. Y también recuerdo que a partir de los comentarios del blog de la Etxe (que eran prácticamente un foro) leíamos los blogs de los demás. Recuerdo con cariño también a un chico de Murcia que vivía unas aventuras curiosas. Pero todo eso ocurrió en mi bloque anterior de memoria, así que tengo muchas cosas confusas.

La Sirenita se presentó a un concurso de blogs. Muchos y muchas, que ya nos conocíamos en persona, sospechábamos qué había detrás de su blog, pero con su presentación al concurso lo confirmó. Su presencia en la red, en el blog, era su alter ego. Era una figura que utilizaba para ser irreverente, descarada, y sin filtro. De la entrevista que dio en aquella época podemos quedarnos con estas perlas:

Nuestro desdoblamiento de humanos a personajes de comic y viceversa. No te imaginas la libertad para ser canalla que te da eso.

Como somos dos enfermos, directamente nos metemos con TODO. Lo más sano de todo es no meterse con nadie y escribir sobre gatitos o sobre lo que has hecho el finde con tu cuñado pepeluis. Pero como nosotros somos dos enfermos, olvidamos ese tipo de cosas y directamente nos metemos con TODO. 

Pero hay dos que se llevan la palma. Y son estas dos. La primera:

Ser blogger es un poco triste porque aunque te sientas más importante, no te sirve absolutamente para nada. Como vas de incógnito por la vida, estás obligado a dejar el trajecito de blogger en la cabina y saludar a tu portera como cada mañana vestido de Clark Kent. 

Y esta última, que es también de 2007. Ojalá se haya dado cuenta ya.

Olvidamos que el hábito no hace al monje, igual que el poner una cursilada con muchos unicornios no te hace poeta y, desde luego, tener muchas personas que te lean a diario no te convierte en escritor

La Sirenita nunca entendió que sólo ella y un par más iban de incógnito. El resto contábamos, con más o menos gracia, cosas de nuestro entorno, de nuestra vida diaria, de nuestras preocupaciones, viajes, trabajo… Éramos (y somos) personas reales.

Después de un tiempo de blog, se cerraron los comentarios. ¿Por qué? ¿Quizá porque nos escribíamos de un blog a otro citándonos? Nah, en su caso no, porque nunca interactuaba con nadie en la vida real. Lo hizo porque le agobiaban y le quitaban tiempo (y ya había quien empezaba a cuestionar cosas). Así que el blog se quedó sin lo más importante de un blog: la conversación. Y se quedó pelado como bloc de notas donde uno pierde toda la potencia de la interactividad.

Pero llegó Twitter. ¡Sí! ¡Hazte un Twitter! Seguro que te gusta. Así podrás interactuar con tus lectoras.
Maldita idea. La Sirenita evolucionó a Mosquito y… la que ha liado el mosquito.

La historia personal

Ahora es cuando las nuevas os partís la caja (y con razón). En 2005 pasaron cosas y perdí la memoria. Por completo. Volver a pisar el mundo no fue fácil, y durante un primer tiempo, por razones que podéis suponer obvias, sólo me relacionaba con gente de mi entorno ya existente. Ellos, los médicos, y una psicóloga clínica. Y en esos momentos, fíjate tú, tienes dudas estúpidas. ¿Y si después de todo esto me he quedado medio tonto (chiste fácil que me harán mañana) y todo el mundo me está tratando en plan normal para normalizarlo? ¿Qué hago para descubrir qué es verdad?

Pues mirad qué cosa más estúpida. En Perdidos la forma de encontrarse fue encontrar un ancla. Como en Inception. Y yo busqué mi ancla. Alguien que hubiera interactuado en el pasado conmigo, no supiera nada de lo que había pasado, y que interactuara conmigo de forma normal de nuevo. Ya lo habéis adivinado seguro. Mi ancla, ni más ni menos, fue La Sirenita.

Un cruce de correos emotivo, un toma mi teléfono para lo que te haga falta, un par de me tienes aquí para lo que necesites, de verdad, y supongo ahora a posteriori que una hinchada de ego de las que hacen época.

Todo eso pasó en… 2005. Las interacciones no pararon. La vida seguía. Y llegaron Twitter y Telegram. A Fran le había hablado infinito del personaje. Eran muchos años conociéndonos (qué iluso, de verdad). Y con el Mosquito hablé mucho por Telegram. Y por Twitter. Grupos a 4, las dos parejas. Hablábamos de todo. De viajes, de ilusiones, del día a día, de mascotas… Muchas fotos nuestras y de nuestros enanos, y en tantos años sólo 2 de sus perros. Fran a veces sospechaba. Y yo, estúpido, le decía bueno, sabes que es una persona importante para mí, y si es tan críptico es porque algo querrá esconder. Ya sabes. Está enfermo, lo ha pasado mal… Es medio normal. No pasa nada si se lo respetamos.

Él medio normal, y yo medio subnormal. O entero. Durante años, incluso cuando Fran estuvo en el hospital, o un par de veces que me tocó a mí, estábamos pendientes del móvil, de hablar con su marido. No está bien. Está siendo difícil. Operaciones, líquido en el cerebro, cáncer, tiene que hacerle otro chequeo, le vuelve a operar… Ni sé cuánto nos habremos preocupado por esta supuesta familia. Tampoco sé la de veces que hemos intentado quedar con ellos. En alguna ocasión, casi nos habíamos cruzado. Otras, habíamos ido a Madrid para verlos, y ellos estaban en Barcelona porque no le habían dado el alta. Tantas y tantas y tantas veces…

Pero las enfermedades no lo eran todo. Con sus adopciones (je) fue muy parecido. En aquella época, Fran, Educador Social y TASOC, y yo, scout con muchos años con niños Asperger (ahora TEA), no paramos de recomendarle cosas para la adopción de Pedro. Sufrimos en casa una vez, y de viaje otra cuando todavía no había roaming e íbamos buscando wifis abiertas y cafeterías, crisis de Pedro en las que intentamos ayudar para que se solucionaran y estábamos pendientes del móvil y los mensajes en todo momento. De verdad. Miras ahora para atrás, y se deben haber reído a nuestra costa a pleno pulmón.

Alguien comentaba también en el foro que Esto no es Amar en tiempos revueltos, no te vas a un hospicio, te gusta la sonrisa de una niña, y te la llevas puesta. Hoy día conozco los procesos de acogida y adopción más de cerca, y el invent grita a pulmón lleno. Pero entonces no lo vimos. Estábamos centrados, perdiendo nuestro (poco) tiempo, en ayudar a una familia que creíamos cercana y que pensábamos que necesitaba nuestra ayuda. Cómo se rieron de nosotros.

El desenlace

Twitter es traicionero. Y la gente más aún. Un par de veces la gente preguntó más de la cuenta (que oye, que es normal que pase cuando cuentas tu vida con pelos y señales –y lo de los pelos es literal–) y el Mosqui saltó diciendo que quién se habían creído que eran. Nadie podía opinar sobre sus vidas sin su permiso. Ni intentar meterse. Ni darles lecciones de moralidad. Ni siquiera su opinión.
En aquella época aquello derivó en un candadito 🔒, pero hoy en día deriva en bloqueo directo. Porque en twitter, tú eliges qué leer. Y quién te lee. Y quien pueda llevarte la contraria, pues no interesa.

Esto lleva de título el desenlace, pero bien podría tener de título la debacle. No voy a hablaros mucho de las palmers, las elegidas por el SerdeLuz™ (es la siguiente digievolución de Mosquito) para seguirle. Son personas que han demostrado que pensar es algo que sólo se hace un par de días al mes (lo siento, es lo que demostráis). Imaginad. Hubo un momento hace unos veranos que quisimos hacer viral una foto de una playa sucia que subió el Mosqui (ya ves tú, prometió fotos –falsas, obviamente– si llegábamos a los 20k). Con los retuiteos, y después de ponerlo también en Facebook, apareció el autor original de la foto. Había puesto la foto dos horas antes que él en Twitter. Y todas las palmers saltaron al cuello del autor original diciéndole que borrara la foto porque la del Mosqui era la que valía. Y si seguís su twitter (después de años lo he vuelto a leer, pero leo sólo los destacados que se publican en los foros), de vez en cuando suelta alguna barbaridad, y tengo el convencimiento de que lo hace para testear hasta qué punto las palmeras le siguen de forma incondicional. A veces da mucha vergüenza ajena lo que llegan a defender. Y de verdad, como alguien había compartido ya por el foro, yo todo esto me lo imagino así:

Pero si Twitter es traicionero, Telegram lo es aún más. Aunque tuviéramos claro que Mosquito era un personaje, nos creímos que la interacción a través de mensajes privados, en grupos, las dos parejas, por Telegram… nos creimos que esa sí era real. Que aunque siguieran detrás de su pequeña máscara, estábamos hablando con las personas reales detrás de las cuentas. Qué error más imbécil.

Me está costando escribir esta parte por múltiples razones. Me dejo montones de historias y de detalles. De eso que podemos llamar, en general, estafa emocional, pero que no está penado.

Por Twitter conocéis la historia del blog. Es anecdótica. Durante años le insistí en que dejara blogspot y se hiciera un WordPress en servidor propio, para que el contenido fuera suyo y él lo controlara. A los años, me hizo caso. Me ofrecí a llevárselo todo, obviamente. Dominio, hosting y todo. Lo hice durante un tiempo. Un amigo suyo me escribió para decirme que quería que fuera un regalo compartido, y que quería pagar la mitad. Me mandó los datos de la factura. Se la envié. La pagó. Hace unos meses me pidió que le pasara todo a unos amigos suyos de una empresa que se dedica a WordPress. Hice copias de seguridad, y se lo pasé todo. Hoy ya no tenemos relación comercial. Sólo nombres, apellidos, DNIs, direcciones, contactos, y empresas que sirven para tirar hilos y enlazar cosas.

Pero cuando mi vida cambió, el Mosquito estaba ahí. Imaginad. Fran pensó muchísimas veces que si el Mosquito llevaba con un cáncer con tantas complicaciones desde los 14, que no paraba de reaparecer, estaba bien, por qué no él. Ese grupo de Telegram, que entonces y ahora estaba y está lleno de amigos muy cercanos y de confianza, lo compartíamos también con él. En ese grupo me vieron sufrir y llorar. Los tuve de apoyo. Me vieron caer y llorar. Y desesperarme. Fueron una parte importante para seguir adelante. Pero ahora, con perspectiva, puedo decir que Mosquito… digamos que se divirtió. Sí, me dedicó un artículo en su blog. El dolor no se va. No, no se va. Aprendes a vivir con él. Cuesta. Llevo dos años y medio, y tengo claro que todavía no he sido capaz de superar la fase de duelo, por diversas razones. Que al mes y poco de haberme quedado solo intentara psicoanalizarme para su proyecto final de Psicología no ayudó. Que cada palabra que dijera se la tomara por alguna razón como un ataque personal, tampoco. De nuevo, ahora con perspectiva nos suena a que quería cortar relación conmigo de raíz por alguna razón. Una persona desesperada, como yo en aquel momento, supongo que sería capaz de muchas cosas.

El día en el que terminó de enfadarse conmigo fue meses después de haberme quedado solo. Conté en mi grupo de confianza (16 personas, todas reales menos él –creo, ya no me fío–), que había tenido una relación sexual. En aquella situación, todo un logro y un avance. Todos los del grupo sabían que Fran y yo sabíamos cuáles eran nuestros estados de salud, y habíamos quedado que el quedara en pie tenía que seguir adelante lo antes posible y a toda máquina. No fue fácil. Y lo compartí con mi grupo de amigos.
Los mensajes privados a los demás diciendo de todo porque no respetaba el luto, y qué clase de persona era si hacía eso (ojo, dicho por el que sustituye gatos en dos horas) se extendieron. Mosquito, lo siento. Después de eso creer que eres hombre y gay… no cuela.
Su mensaje final fue mucho mejor. Ya no estaba en el grupo, pero leía todo lo que se escribía en él porque se lo pasaban (o tenía más identidades 🤷‍♂️). Y su despedida fue, literal, alguien que comparte esa información demuestra carencias emocionales graves. Pero vamos a ver, vamos a incluir aquí un facepalm, por favor 🤦‍♂️. Si después de 5 meses de haber perdido a mi pareja, de la forma en la que pasó, y cómo de unidos estábamos, no tengo carencias emocionales graves, a lo mejor es que estoy un pelín muerto por dentro. Pero que me lo diga quien radia los polvos en plan Minuto y resultado en Twitter y en el blog (y que hace un rato se ha puesto a escribir por Twitter que hoy vuelve el marido que qué bien que toca sexo)… pues sólo nos demuestra que gran parte de su vida es una mentira más.

Creedme, habría sido feliz sin más mosquitos en mi vida. Pero el otro día pasó algo. Pasó que tengo una cuenta de control, y Hacienda la mira al milímetro. Y me envió cosas de un trimestre que no estaban correctas. Entre ellas, una factura que yo había presentado pero la contraparte no. Esa factura era la de su blog. Esa que su amigo quería pagar a medias. Me daba un poco igual, la verdad. Yo justifico mi parte y a tomar por saco, problema suyo. Pero me dio por comprobarla. Esa factura vino en un correo que me envió alguien ajeno a todo 12 días después de haber incinerado a Fran. Y la dirección de los datos para la factura llevan a esto.

Y me vais a perdonar, pero esto mosquea. Mucho. Con la información del foro y la que ya tenía, seguir la pista no era difícil. Quien envió el correo y era ajeno a todo (o eso quise creer en su momento) no lo es tanto. Vive bajo su mismo techo. Es la prueba definitiva de que han estado riéndose en tu cara durante años, y que se han tomado a coña absolutamente todo lo que te ha pasado. 12 días después, y te pones a seguir con tus estupideces y absurdeces. Te diría que hay que tenerlos muy gordos, pero no. Después de casi 20 años, y con familia, deberías hacerle caso a todas las que te lo han dicho ya: busca ayuda profesional. Esto no es divertido. Es que no estás bien.

Ya lo comentaron en el foro. Pizarra, y a unir los puntos. Que casi todo lo que publicaba era falso ya lo sabíamos. En un flickr aparecieron casi todas las fotos que usaba. Y también que muchas de sus ilustraciones eran robadas y modificadas. Unas fotos después, un alguien a quien no le importa que le roben y usen el trabajo, una casa con nísperos, un nombre que sería una casualidad de uno entre mil millones, y un une los puntos, y ahí estás. Quién lo diría. Sabes de sobra que no se te puede acusar de estafa emocional. Ir a tu casa tampoco serviría de nada. ¿Qué ibas a hacer? Mirarme de arriba a abajo y gritar hacia adentro “¡Eh, M, baja, mira la cara del pardillo al que hemos estado engañando durante años!” y hartarte de reír en mi cara.

En esta historia no hay me pide me perdona. Hay daño ya hecho, y una parte importante para mí, irreparable. También para otras, a las que has dejado tiradas en múltiples ocasiones con la maleta preparada en la puerta para acompañaros, o ayudaros, en tantos momentos. Tampoco hay historia más allá de que cada vez más gente sepa quién eres y qué haces. Pero sí hay algo que quiero dedicarte. Para ti, para que sigas riéndote de todo. Aquí tienes esta canción.

P.S.: Sí, durante años alguien me/nos ha hecho creer que era real, hemos creado un vínculo de amistad y hemos sido empáticos hasta el punto de estar muy preocupados por la salud de otros. Supongo que los peligros de internet. Y de haber dejado que todo esto se haya hecho bola. Un scam/catfish en toda regla. Espero que no le pase a nadie más en el futuro.

P.S.2: Escrito en femenino porque son mayoría de lectoras.

WordCamp para desarrolladores – Sevilla 2019

Pues nos hemos liado la manta a la cabeza y otra vez estoy liado en una WordCamp. Una WordCamp que tiene un gran equipo, y que tiene este año como cabecilla a David Navia, un extranjero de esos que se ha dado cuenta de que como en Sevilla no se vive en ningún sitio 😋 (salvando la caló de 8 meses al año 🙄) y que decidió un día que quería colaborar en una WordCamp. Pero él a lo grande: si lo voy a hacer, lo hago bien. Así que nos solucionó pronto eso de tener que rotar de lead cada cierto tiempo, porque se ha metido de cabeza.

Aparte de los cambios en el equipo de organización, en Sevilla este año también hacemos algo distinto. Mientras que estábamos organizando hubo cambios de fechas. El sitio que teníamos buscado, el auditorio de Global Omnium de dentro del Acuario de Sevilla, tenía problemas de disponibilidad. Y con esos cambios, pero sin querer irnos bajo ningún concepto del Acuario (el auditorio es la leche a muchos niveles, ya lo veréis, y la zona del acuario tiene todo lo que necesitamos: accesibilidad, fresquito, cosas que hacer…) el equipo buscó más sitios. Y encontramos que podíamos hacer cosas en la ETSII. Y teníamos disponibles varios sitios de coworking. Y al final, todo eso hizo que nuestro lead propusiera algo diferente al equipo: seguir la estela de Denver o Chicago, o de otras comunidades como la de Drupal con los DrupalDevDays, y organizar algo diferente: una WordCamp para desarrolladores.

Los que me conocéis sabéis que soy defensor de que una WordCamp es un evento de difusión de WordPress y que todo el mundo tiene cabida. De hecho, muchos del equipo de organización tenemos muchas WordCamps a nuestras espaldas. En el equipo hay gente que ha organizado la primera WordCamp de ciudades, la primera Meetup oficial, y el primer WordPress Day. Algunos de nosotros fuimos motor de cambio para que los Developer Days de los domingos de las WordCamps cambiaran a Community Days, algo donde toda la Comunidad podía meter mano, porque el espíritu de WordPress es colaborar y aprender. Somos gente que nos hemos arriesgado cuando hemos creído que era el momento y hemos intentando hacer cosas nuevas.

Seguimos pensándolo, y por eso esta nueva aventura nuestra no tiene la URL de siempre, sino una que la distingue como un evento distinto: https://2019-developers.sevilla.wordcamp.org/. ¿Qué evento? Algo que en tecnología se llama un flavour. Un sabor. Como en las distribuciones de linux. Un evento basado en una WordCamp, pero que no es exactamente una WordCamp. Y así surgió nuestra WordCamp para desarrolladores. ¿Y por qué WordCamp para desarrolladores? Pues porque si veis la URL que tenemos, lo que hemos hecho es traducir el for developers por para desarrolladores. Aunque quizá sea mucho más adecuado decir que estas es una WordCamp sobre desarrollo.

¿Y por qué el cambio de nombre? ¿Era necesario? Pues creemos que sí. Porque si por limitaciones de espacio sólo podemos tener un track, y va a ser un track únicamente técnico, queremos que cualquiera que se acerque a mirar sepa qué se va a encontrar. Porque no es una WordCamp al uso. Como decía antes, es un sabor. Pero esto sigue una WordCamp. Es WordPress. Es Comunidad. Y a ella nos debemos.

Este año vamos a tener en España 11 WordCamps, y alguna de ellas va a estar muy cercana a la nuestra en fechas y en localización. Después de estudiar proscontras, también hemos visto qué estaban haciendo otras comunidades. Berlín tiene 3 meetups: beginners, mid y devs. Madrid está organizándose para arrancar su Meetup Dev dentro de poco, y eso puede desembocar en otra WordCamp para desarrolladores. Pero lo importante es lo importante. Somos una Comunidad local, y organizamos eventos para nuestra Comunidad local (a los que, obviamente, todo el mundo está invitado, como ocurre en todas las WordCamps del mundo). En nuestro entorno cercano hay una necesidad de especialización cada vez mayor, y hay mucha gente que empieza a la que le cuesta encontrar un itinerario de aprendizaje, o cómo organizarse para hacer según qué cosas. Y hemos visto que hace unos años (no tantos) no teníamos esa necesidad, pero que hoy en día cada vez es más necesario un evento enfocado a desarrolladores, donde se vean cosas más técnicas, donde se pueda subir el nivel, donde veamos cosas nuevas y más avanzadas. Creemos que esas charlas técnicas son buenas para todos, y además se quedan en WordPress.tv.

Hemos partido de que el motto de WordPress es CODE IS POETRY, y hemos decidido crear un evento para democratizar el código y acercarlo a todo el mundo.

¿Qué queremos conseguir? Queremos que los asistentes tomen este fin de semana como una masterclass. Que sea un lugar donde puedan aprender de cosas muy concretas en profundidad (o toda la profundidad que nos permita el tiempo). Que puedan preguntar sus dudas. Que tengan a su disposición a los ponentes. Que sea lugar de encuentro entre técnicos y empresas. Y que sea también un espacio que cualquiera que no sea del ecosistema WordPress, pero que sí sea afín a los entornos de desarrollo, o a PHP y Javascript, pueda aprovechar para aprender algo nuevo. Queremos seguir acercándonos, como en todas las WordCamps, a los newbies. Pero esta vez, queremos hacerlo de forma específica a aquellos que conozcan los entornos de desarrollo.

Por supuesto, no queremos dejar a nadie fuera. Por eso, para toda persona que esté interesada en aprender más, en seguir creciendo, o que quiera acercarse al desarrollo, tendremos durante el viernes talleres de iniciación (además de intermedios y avanzados para los que quieren seguir ampliando conocimientos) para que tengan las herramientas básicas para aprovechar el sábado (aunque posiblemente tendréis que volver a ver las ponencias tranquilamente en casa para sacarles todo su jugo).

También nuestra intención es hacer esta WordCamp lo más accesible posible a todas aquellas personas a las que le pique el gusanillo de seguir aprendiendo pero crean que esto se les escapa de las manos. Estamos preparándolo todo para tener el horario cuanto antes y que tengáis tres meses para prepararos para lo que viene. ¿Qué vamos a hacer? Itinerarios, a través de charlas y ponencias de WordCamps y meetups que están en WordPress.tv, para cada una de las charlas. Para que cuando asistáis a las diferentes ponencias tengáis todas las herramientas para aprovecharlas al máximo.

¿Eso que significa? Que queremos que quien venga sea porque quiere utilizar este evento como una oportunidad para seguir creciendo como profesional. Y por eso vamos a pedirle a nuestros ponentes, en algunos casos, que suban un poco el nivel 😉.

Sinceramente creo que nos va a quedar un evento de 10. Por el espacio, por la gente, por el equipo, por las propuestas que ya tenemos, por los asistentes… Va a ser un eventazo. Por supuesto, igual que una WordCamp no interesa a todo el mundo, una WordCamp para desarrolladores tampoco le interesará a algunos miembros de la Comunidad WordPress (y a la vez, le interesará a alguno de fuera que piense que puede aprender de nuestro ecosistema). Con eso contamos. Pero igualmente sabemos que, aunque os pueda no interesar, contamos con vuestro apoyo como miembros de la Comunidad y como Comunidad local 😊.

Por mi parte, espero ver a muchas caras conocidas en Octubre, y estos meses en redes, mientras le damos forma juntos a todo esto. Todos en el equipo estamos entusiasmados y a tope con la organización, que con todo lo planteado (y lo que queda por publicitar) no es nada fácil, pero estamos seguros de que si venís vais a vivir una experiencia inolvidable. Por supuesto, habrá copas, networking, risas, fiesta, y todo lo que podéis esperar del equipo de Sevilla 😉. ¡Os esperamos!

Nota final a los críticos (y es lo último que voy a decir sobre el tema, porque tenemos metas que conseguir y discutir consume mucho tiempo): si en algún momento habéis pensado que un puñado de gente como el equipo de Sevilla, que siempre ha roto moldes y esquemas, y que está más que harto de las etiquetas que limitan a los colectivos y siempre ha luchado contra ellas, ha querido poner una etiqueta que fuera más allá de ser meramente descriptiva para limitar vuestro acceso o vuestra libertad, amparados además bajo el paraguas de la Fundación… hacéoslo mirar.

Actualizaciones de software

¿Puede una actualización de software ser crítica?

Cuando pensamos en una actualización de software, siempre pensamos en nuestro sistema operativo, o en nuestro móvil. Los que trabajamos en tecnología, también nos preocupamos del software con el que trabajamos a diario , aunque cada día menos, porque cada vez más existen suscripciones mensuales que nos ahorran quebraderos de cabeza. Y nos preocupamos de tener actualizados nuestros sitios webs, y los paneles…

Pero hay actualizaciones que pueden ser críticas. La actualización de un banco, por ejemplo. O, en estos días, la actualización del software de Boeing. Un error en la lectura de los sensores parece ser la causa de que el avión eche el morro hacia abajo. Y hace dos días, otro avión se clavó en el suelo, destrozándose por completo y sin dejar supervivientes.

Tener a gente bien formada y especializada es un requisito importante. Pero, sobre todo, no os olvidéis de invertir un extra de tiempo (y de dinero si sois los clientes) en testear el software. Puede salvaros de muchos problemas posteriores.

 

Fin del interludio

23 entradas en 2017 y esta es la tercera de 2018. Casi en agosto.

No voy a decir que todavía estoy reponiéndome de nada, porque mentiría. Pero sí he estado ocupado en saber cuál es mi lugar en el mundo. En este. En el de ahora. En el que compartimos.

La realidad es la que es. Puede que dentro de 20 años, o de menos, el cambio climático nos haya hecho arder por culpa de la radiación o de las basuras. O que muramos de inanición por falta de comida por cosechas perdidas por la misma razón. O también puede que suframos una pandemia horrible porque vuelvan enfermedades gracias al movimiento antivacunas. O la gente morirá en masa por tratarse con agua con azúcar (homeopatía). O, quién sabe, que nos caigamos por el borde de nuestra tierra plana.

Incluso sin todo eso que comentaba, la vida es finita. Y hay que aprovecharla al máximo. Me he tirado los últimos 6-8 meses entre preparando cosas para el futuro y viviendo el presente, día a día, con la gente con la que me sentía y me siento más a gusto. Intentando hacer sólo lo que me apetecía en cada momento. Intentando no hacer nada por compromiso, pero a la vez siguiendo esa máxima que hace poco volví a escucharle a uno de los Javis: si alguien que te importa te pide un favor y puedes hacerlo, hazlo. Y volviendo a buscar mi lugar en el mundo. Sí, otra vez. Los cambios son revoluciones. Y uno tiene que sentirse bien con lo que hace en cada momento.

Lo que he estado haciendo hasta ahora siempre me ha encantando, y nunca lo voy a dejar. Pero también ha llegado el momento de dar rienda suelta a mis inquietudes y de ponerme a hacer cosas distintas que siempre he querido hacer. Por suerte, como siempre me ha pasado, tengo detrás una familia que siempre me apoya en cada locura que se me ocurre porque también piensan que la vida está para disfrutarla.

Me quedan en el tintero cerca de 50 borradores y muchas WordCamps que contar. Todo llegará. Por ahora me he propuesto sacar un ratito al día para volver a tener una presencia aquí. Y empiezo en un rato, contándoos mi nueva locura.

WordCamp Sevilla 2018

Este fin de semana tenemos una nueva edición de WordCamp Sevilla.
 
Siempre se me antoja que nuestra WordCamp es una cosita familiar donde estamos a gusto, aunque en 2015 montáramos la Europea.
 
Para los que no os habéis enterado de que este finde tenemos sarao, tenéis un cartelito interesante en https://2018.sevilla.wordcamp.org/programacion/
 
Este año hemos querido que la gente nueva se vuelva a sentir a gusto viniendo a una WordCamp y aprendiendo, incluso si no tienen ni idea de WordPress o “solo” tienen un blog.
 
Ya sabéis. Va como siempre. Un precio reducido para 23 ponencias, comida de los dos días, after party, regalitos incluyendo camiseta, etc. Si no tenéis plan de fin de semana, ya estáis tardando 🙂

2017

Ahora que todo el mundo hace balance del año que ha pasado, me toca hacerlo a mí también. 

Este año no tengo sentimiento de fin de año. Está siendo un día más, que tengo la suerte de poder compartir de la familia. Sí, hay días especiales. Pero supongo que se diluyen cuando intentas que todos lo sean. 

Empecé 2017 diciéndole el último “te quiero” a Fran un 1 de enero a la 1 de la mañana. Lo perdí, como lo perdimos todos, dos días después. Perdí también el norte y gané dolor. Y empecé una carrera titánica para conseguir recuperar mi salud perdida.

Hoy es el último día del año. En esta carrera de fondo de 365 días, he recuperado mucho de mi salud. Cada vez que he pensado que ya estaba bien, me he encontrado que a la semana siguiente estaba aún mejor. He perdido kilos. Me he olvidado de lo que es un mareo. Una inestabilidad. Y de lo que es tener el miedo constante a que me salte el desfibrilador. En definitiva, en este año he vuelto a ganar la libertad. 

2017 ha venido con muchas pruebas a superar. Certificados de defunción, papeleos, cosas por cerrar, cuentas en redes sociales… Trabajo, trabajos perdidos, proyectos frustrados, y nuevos proyectos con nuevas perspectivas de futuro. Recoger los restos de una vida mientras recompones la tuya. 

En un determinado punto, el día de mi cumpleaños, decidí que no podía continuar. Que necesitaba hacer un reset. No podía seguir con todas las cosas que eran de los dos. Necesitaba seguir con las que fueran mías. Y decidí empezar de 0. Plantearlo todo de nuevo. Relaciones, amistades, formas de hacer las cosas… Y quien ha querido estar ha sido bienvenido.

En este 2017, sobre todo, tengo que agradecer inmensamente los compañeros de viaje que he tenido. Mi familia, por supuesto. Que ha estado ahí siempre, y cada vez que lo he necesitado. A mis amigos. A los que me acompañaron en todo el proceso, y que siguen estando a mi lado. Y a los nuevos. A los que he conocido y me han acompañado de alguna forma en este 2017, espero que sigáis estando a mi lado durante 2018. Y que, ahora que todo está mejor, nos veamos mucho más.

2018 está a la vuelta de la esquina, y mi familia política ha decidido no celebrar la Navidad. Ni este año, ni nunca más he llegado a oír. Soberana colleja os habría pegado Fran. Estos días son momentos de celebrar que podemos estar con los nuestros. Con los que quedan. La muerte es un proceso natural. A todos nos va a llegar. Lo sabíamos. Lo sabemos. Y tenemos que disfrutar el día a día al máximo. Con la gente a la que queremos. Con la gente con la que nos sentimos bien. Con quién nos sentimos acompañados y con el corazón lleno. 

2017 me ha traído varias sorpresas personales. Gente a la que he conocido mejor, y personas nuevas que han llegado a mi vida y a las que tengo que agradecerles todo lo que hacen por mí, y el tiempo que han pasado conmigo.

El destino es caprichoso. Alguna vez lo conté. Fran y yo, siendo vecinos, nos conocimos por Badoo. Bendito internet. Y quizá esta historia de 2017 habría sido distinta si un día 1 de mayo no me hubiera atrevido a mandar un mensaje. O si un 30 de mayo alguien no hubiera querido quedar conmigo para tomar algo. Pero pasó. Nos vimos. Conectamos. Repetimos. Me encontré con una persona que quiso preocuparse por mí. Que quiso que yo fuera importante para él y para su vida. Que me aceptó cerca con todas las taras y problemas que tenía sobre mí en ese momento. Y ahora puedo decir que tengo uno de los mejores amigos que podría desear. Alguien que no quiero que esté conmigo también en 2018, sino durante el resto de mi vida. Un amigo de esos que son para siempre. Uno entre un millón. 

2018 va a ser un año distinto. Con salud, convicciones, la cabeza clara, y con la mirada hacia adelante. Hemos aprendido mucho en 2017. No olvidamos a los que se quedaron en el camino. Ahora, nuestro proyecto sigue. Vamos a seguir preocupándonos por los que son, y por los que están. Por los que quieren estar con nosotros. Y por los que nos hacen estar felices todo el día sólo con estar cerca aunque te canses de oír es que te ríes por todo. 

Si queréis sacarle a todo esto una moraleja, aquí va. 

  • Vivid. Intensamente. Con control, pero con fuerza y determinación. 
  • Disfrutad. De todo. 
  • Reíd. Y buscad siempre el lado positivo de las cosas. 
  • Amad. También a los amigos. 
  • Dejaos conocer. Y daos la oportunidad de conocer a gente nueva. Hay diamantes ahí afuera. 
  • Recordad el pasado. Aprended de él. Pero no permitáis que dicte vuestro futuro. Ese es sólo vuestro. 

Y os equivocaréis en decisiones, y necesitaréis ayuda. Y entonces, ahí, estarán los amigos. Vuestra familia de elecciónY de la mía, aunque dispersa, no puedo estar más orgulloso

Gracias por haber hecho de este 2017 un año de transición estupendo. Mañana, al otro lado, seguiremos caminando juntos. De nuevo, gracias por todo.