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Compramos tu coche

Ayer tuvimos una experiencia con compramostucoche.es (y no lo enlazo porque no quiero darle enlaces entrantes).

Nos hemos comprado un coche nuevo, y vamos a jubilar a nuestro querido acompañante de los últimos años, un Renault Laguna que ahora mismo tiene ya 16 añitos cumplidos. Nos ha dado un servicio estupendo, y el coche está más que bien. Pero los señores del gobierno dicen que no nos podemos acoger al plan Pive porque no cumplimos los requisitos, y el precio de recompra que nos ofrece el concesionario es más bajo de lo que nos gustaría.

En el propio concesionario nos recomendaron pasar por el sitio anteriormente mencionado, y ayer, de paso por allí, decidimos pararnos y probar.

laguna En su web ya habíamos hecho la pre-tasación. 1.124€. Y en su web nos aparecía algo como esto que aparece a la derecha. Precio de mercado del coche, más equipamiento extra (hoy que he hecho la captura el precio de mercado ha bajado). Y hace unos días era precio de compra garantizado, cosa a la que no hice captura y que ya no reza en la web.

Así que concertamos cita. Y una grabación te llama por teléfono. Y después te llama un señor. Todo muy alemán y muy organizado.

Total, que nos tasan el coche. Y nos dicen que nos pueden dar 204€ y que eso, gracias a que tenemos el libro de mantenimiento del coche y saben qué piezas se le han cambiado. Que si no, de los 70€, no pasaba. Y después, el truco de siempre.

El precio es ahora si ya te inmovilizo el coche. Si te lo taso después, a lo mejor el precio baja. No te lo puedo garantizar. Es ahora, tal y como está, y ya no lo puedes mover.

Todo para que lo hagas todo de impacto. Y una vez el contrato esté firmado, no hay vuelta atrás. Así que después de generarles un gasto en tiempo y en dinero (habían pedido los informes del coche a tráfico –15€– y fotocopiado todos los papeles antes de que les hubiéramos dicho que sí), nos fuimos de allí en nuestro coche.

Después de salir de allí, nos llega un correo curioso: el valor del coche que nos habían dado por el coche era válido durante todo el día. Que si volvíamos, se lo quedaban por el precio que nos habían comentado. Un correo que nos mosquea, porque tuve hasta una discusión con el señor de allí por la situación cagaprisas.

Y hoy, llamada de teléfono.

– Hola, soy de compramostucoche. Queríamos preguntarle por su experiencia de ayer. ¿Qué tal le atendieron?
– Verá. Fue todo un poco raro. Me tasaron el coche bajísimo. Me dijeron que me daban 200 euros, y que diera gracias, porque normalmente dan mucho menos.
– Hombre, es un coche antiguo, es normal. 
– Yo fui allí después de haber hecho una tasación en la web que decía que ese era el precio mínimo del coche, y que había que sumar los extras.
– ¿Y qué extras tiene el coche? 
– Pues todos los que podía tener en su momento: aire acondicionado, ordenador de a bordo…
– Eso no son extras. Extras son asientos calefactables, techo solar… 
– Pues entonces están haciendo ustedes un marketing de mierda. Eso no es lo que pone en la web. En la web especifica que el aire acondicionado y el ordenador de a bordo son extras, y un precio mínimo que no es real. Creo que…
(clic) – (tu-tu-tu-tu)

Creo que llamaba para intentar convencerme de algo. Me dan ganas de llamar al móvil desde el que me ha llamado y decirle “Perdona, se ha cortado la llamada. Te estaba contando que la información de una web en España es contractual, y que os podéis buscar un problema guapo guapo”. Pero… ni tiempo ni ganas.

Gavilán o gaviota

El otro día el coche hizo otro intento de que lo jubiláramos. El pobre lo intenta con fuerza, pero todavía no lo ha conseguido. Ha pasado las últimas revisiones con ciertas dificultades. Nos ha estado vomitando gasolina a chorro, nos ha tenido un picotazo en el cristal, ha tenido problemas de gases… y nos ha estado dando muchos dolores de cabeza.

Esto nos enseña una gran lección: todo (todo) necesita su mantenimiento. Y si no se le hace y se van arreglando y solucionando las pequeñas cosas, cuando llega el momento de la catástrofe es de verdad catastrófica.

Esta última vez, por suerte, no ha sido grave. Estaba lloviendo. Cuando le daba al limpiaparabrisas parecía que le costaba un poco moverse. Y, en un momento dado, el limpia derecho empezó a pegar golpes. A levantarse sólo hasta medio cristal y bajando con violencia pegando un golpe, como si fuese una gaviota en la playa intentando alzar el vuelo. Torpe y tosca.

Después el momento gaviota paró, y ya no se levantó ninguno de los limpias más. Hasta que, en parado, intenté hacerlos funcionar de nuevo y me encontré con que hicieron esto.

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En cuanto dejó de llover me acerqué al taller, y… las tuercas de los limpias se habían aflojado con el agua. 5 minutos, dos apretones y a casa.

Mis clases de los viernes me enseñan también esto: lo importante que es, en algunos momentos, saber qué botón apretar.

Pongo aburrido

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Pongo quedándose dormido en el coche.

El segundo cani más famoso de la blogosfera

Por no estudiar

El otro día en una conversación estuvimos recordando un episodio de hace unos meses que nos hizo mucha gracia (a posteriori).

Estábamos en el Carrefour de Camas, buscando aparcamiento. En un momento dado, nos encontramos con que, cuando íbamos a girar, un coche que venía en sentido contrario se nos abalanzó mientras que la señorita que iba dentro nos señalaba con el dedo. En ese momento, el coche se puso a pitar como si no hubiera mañana. Miramos al coche. Dentro, dos prototipos de canis (cani él, juani ella –también llamada choni–). Y la juani nos empezó a gritar como una posesa “¡mira lo que le has hecho a mi coche!”. Uf, pintaba serio.

El segundo cani más famoso de la blogosfera
El segundo cani más famoso de la blogosfera

No me gusta utilizar tópicos porque creo que no suelen definir a las personas, pero para este caso concreto, nos encontramos con los prototípicos canis, así que para la descripción viene que ni pintado.

El caso es que nos bajamos del coche, mientras que la juani no paraba de gritar. “¡Mira lo que le has hecho, mira lo que le has hecho!”. Curioso, cuanto menos, que le hubiéramos hecho un roce a su coche a la altura de una furgoneta, sobre todo cuando ni siquiera nos habíamos rozado. Empezaba mal el plan para arreglar los golpes de su coche por la cara, aunque aún no lo sabía.

Episodio 1: no me grites

Estas chicas de hoy en día… resulta que se creen que si su novio está hablando contigo en la calle y ella está dentro del coche, está protegida y puede insultarte tanto como le venga en gana. Ah, error. Un “¡a mí no me levantes la voz!” por la ventanilla y un “o la controlas tú o le suelto dos frescas” simultáneos hacen que la juani gritona se amilane.

Episodio 2: a ver qué te he hecho

No os lo vais a creer. Por acción del empuje del viento al pasar por su lado le habíamos dejado marcas de pintura rojas por un lateral (nuestro coche es gris) y le habíamos dejado dos señores bollos a 15cm por encima de nuestro parachoques. El ki y el chi de nuestro coche es brutal. No lo voy a cambiar nunca. No hay quien se nos acerque.

Episodio 3: si nos ponemos así… arréglame también el mío

En fin. Si hay que rellenar papeles, vamos a hacerlo bien. Si vas a poner que te he destrozado el parachoques, en mis observaciones voy a poner que no te hemos rozado, pero que si quiere que le arreglemos el coche gratis, que de paso nos arreglen también el nuestro en la zona del supuesto golpe.

Rellenamos primero nuestra parte, después ellos rellenaron la suya, y nos repartimos las copias.

Episodio 4: el colegio sirve para algo

Ah… la gente que piensa que la educación no es importante. Alguna vez hemos visto a alguna compañera en la facultad, o en el instituto, que a día de hoy con todos los años que tienen a la espalda no han tramitado un papel en su vida. Son mamá o papá los que se encargan de arreglarle el papeleo. Y claro, pasa lo que pasa. Que al rellenar su parte del parte, escriben sin querer que la culpa es suya. Animalitos.