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Principio de intolerancia

No sé si os habéis enterado. Pero si no, yo os lo cuento. Un escándalo. Tremendo. Han propuesto a heterosexuales para dar el pregón del Orgullo. Otra vez.

La última vez conseguimos que cambiaran a los pregoneros. No eran dignos. Esta vez, no podemos ser menos. No podemos permitir que cisheteros sean los pregoneros. No podemos permitirlo. Hemos luchado mucho para esto.

Tenemos ahí el ejemplo de los machistas. ¿Qué hacemos con los hombres y mujeres que se han criado en ambientes machistas? ¿Los intentamos reeducar poco a poco? No señor. Claro que no. Si son hombre y heterosexuales, forman parte del grupo opresor. Los consideramos culpables en potencia. Y es así como hay que tratarles. Eso es lo que hacemos. Transformamos nuestro feminismo en feminazismo y les intentamos oprimir, como estuvieron oprimidas tantas generaciones de mujeres antes. Da igual que sea un pequeño porcentaje, o uno grande, el que se encuentre en el grupo opresor. Muere gente. Son asesinadas personas a manos de otras. Y por eso, todo el que forme parte del grupo opresor debe entender que se le tratará con desprecio y, a veces, con asco, y que siempre se recelará de él en algunos ambientes. De hecho, estamos creando espacios seguros donde los hombres heterosexuales no son bienvenidos. Y esperamos que ninguno sea tan desequilibrado como tomarse esto a mal, o como un ataque personal. Porque esto ni siquiera es social. Es su culpa de nacimiento.

Si ya nos lo enseña la iglesia católica. Todos somos pecadores. Todos, por el hecho de nacer, estamos marcados. Somos culpables. Aunque en realidad da igual, porque a última hora una confesión y una extrema unción nos asegurará ir a ver a San Pedro a las puertas del cielo, pero vivimos toda nuestra vida señalados por un dedo. Con una carga invisible que alguien que no vemos, y que no creemos real, creó para nosotros y todavía nos hace arrastrarla, tantos años después.

Nos han llevado a pensar, a creer, que podemos convivir. Coexistir. Y no. Ahí están los negros. ¿Han conseguido evolucionar? Bueh, en algunos sitios quizá. Pero son los menos. Ahí están los Estados Unidos. Batallas campales en las calles. Luchas raciales. Y nada de mezclarnos. Es mejor vivir totalmente apartados. No sé en qué momento decidieron que podían hacer baños mixtos entre la gente blanca y de color, y ahora tenemos que compartir los baños con gente de identidad de género difusa.

¿Y qué le ocurrió a Harvey Milk? Asesinado por un hetero. Por darle visibilidad a los gays y hacer de este mundo un lugar más justo. ¿Les vamos a dejar campar a sus anchas en las fiestas del Orgullo?


Somos idiotas. Somos los mayores especialistas del mundo en ver sólo la parte oscura de las cosas, y regodearnos en ella. Nos gusta. Es como si nos hiciera sentir bien.
En casa siempre decíamos que todo esto era culpa de Telecinco. De sus sálvames, vecindarios de vecinos problemáticos, programas de conflictos personales, y mierdas parecidas. Pero no es algo exclusivo de España. Esto es global. Nos buscamos cualquier excusa para ser intolerantes. Y nos buscamos la excusa de la intolerancia para atacar a los demás. Como si esto fuera el ojo por ojo. Como si fuera una vendetta mística donde ahora nos tenemos que defender, por todo lo que hemos sufrido anteriormente.

Siempre he estado en contra de la cabalgata del Orgullo. Más concretamente, siempre he estado en contra de algunos excesos. Porque si bien entiendo, y soy defensor, de que la visibilidad es una necesidad, también tengo ese pequeño run-run por debajo de que cierta exposición de cuerpos escasamente tapados y ciertas actitudes nos hacen un flaco favor, en más de un ámbito.

Hoy he leído de todo. Un heterosexual no puede ser pregonero del Orgullo porque no se ha sentido perseguidono sabe lo que es estono ha sufrido…

He tenido amigos, y parejas, que se habían ido de casa con 16 años porque cuando llegaban a casa recibían palizas de parte de sus padres a ver si así les quitaban la tontería. Palizas de terminar en el hospital. Tengo conocidos de familias ultracatólicas que pasan una o dos veces al año por su casa a ver a la familia, porque después de la alegría inicial de verse, la visita se convierte en un infierno. Tengo conocidos que se han tirado meses en el hospital después de recibir una paliza, y que años después siguen teniendo secuelas. Otros, que no son felices pero se casaron con una mujer, y tienen hijos, porque era lo correcto. Y también tuve que vivir cómo un amigo moría después de 7 días de agonía en el hospital después de que le hubieran pegado una paliza y lo hubieran crucificado por ser gay, porque Dios tenía que castigarle. He pasado años (sí, años) escuchando a gente y dándole apoyo en Trevor Project, en grupos scout, y a través de canales de IRC. Pero en realidad, no tengo ni idea.

Siguiendo esta regla de tres, y según alguna gente de twitter, alguna gente de facebook, y algunos blogs, yo no tengo ni idea de lo que es tener miedo por ser gay porque no he sido el protagonista de ninguna de las historias anteriores. De las únicas que he sido protagonista han sido un escupitajo por la calle (en Sevilla), y un globazo de agua en Portugal. Fíjate tú qué mierda de currículum. Quitadme ya el carnet de gay.

Y es por eso mismo, por exactamente la misma razón, por lo que no podemos permitir que un heterosexual venga a nuestra fiesta a dar un discurso. Eso sería inclusivo. Nos podrían hasta dar un punto de vista que fuera, además de reivindicativo, interesante. Que nos hiciera pensar. Que se convirtiera en un pregón que de verdad inspirara e influyera en la sociedad. Podría incluso hacer que una fiesta que algunos consideramos inclusiva, lo fuera de verdad, y ayudara a romper barreras. Pero no, hay gente que quiere mantener los guetos. Y por eso es mejor no permitirles participar, porque no tienen ni idea. 

Al hilo de esto. Un grupo de 20 imbéciles intentando romper un evento no pueden ser suficientes para que una sociedad se cierre en banda. Somos millones. Millones. Y tenemos la capacidad de ver siempre lo malo.


De todas las situaciones de amigos y conocidos anteriormente comentadas, ninguno, a día de hoy, ha desarrollado un odio hacia los heteros. Me he sentido en la necesidad de aclararlo. Y os añado un vídeo de regalo.

La realidad

Ayer por la tarde nos quedamos enganchados a la tele viendo un callejosos. Empezó con zonas de Barcelona y Marbella, casas de 2 a 10 millones de euros, y mucho magnate del petróleo con el doble de años que sus mujeres, que vienen aquí a hacer uso de su dinero.

En parte lo entiendo. En Rusia te puedes comprar un iglú y un iceberg, y una fábrica de vodka. Aquí tienes muchísimas más posibilidades de gastar el dinero y, en caso de las mujeres de mitad de edad de sus maridos, de lucir las compras.

Viven en un ecosistema propio. Es todo tan hecho a su medida que los niños ni siquiera aprenden español.

Madrid no es distinto. Los callejosos también nos enseñan que hay montones de personas, muchas de ellas que nos gobiernan a diario, que no tienen ni idea de la realidad. Viven en sus pequeños mundos, donde todo está controlado y a la vez permitido. Y así nos va.

(Esta entrada la escribí el 3 de abril de 2015. No ha cambiado la realidad).

Camino de Madrid

Abril-mayo-junio es de locos. No he estado actualizando el Tripit, pero no hemos parado ni un fin de semana en casa. Ni uno. Y los que nos quedan. Es lo que nosotros llamamos la temporada de congresos.

Estos días/meses no he escrito casi nada, pero porque he estado explorando otras redes. He estado explorando Youtube, pero sin ser fotogénico y sin tener ni idea de edición, queda raruno. Los podcasts, ya los hicimos en su momento, y el consumo de tiempo también es demasiado grande. Y Snapchat tiene el problema de ser efímero. Cuando uno ha tenido un blog desde 2002, eso de que las cosas se pierdan a las 24 horas es… demasiado extraño.

Aunque la realidad es otra. Cuando tengo un proyecto a medias no suelo escribir, porque no me apetece. Porque ando liado con el trabajo. Pero tengo dos que se me están dilatando más de la cuenta, y como siga así, dejo el blog de lado. Así que hay que volver.

Este fin de semana hacemos parada en Madrid. Nos vamos a la PlatziConf a visitar a nuestros queridos amigos de Platzi. A ver de nuevo a mucha gente entre ponentes e ignites, y a disfrutar en grande.

platziconf madrid

Así que si andáis por allí, no dudéis en decir hola 🙂

El Tío Pepe en la Puerta del Sol

Me llega una petición de Change.org diciendo que Apple quiere quitar el Tío Pepe, y que no quieren que lo quiten porque es Símbolo de la ciudad.

Entiendo lo de los simbolismos, y también que nos arraigamos de una forma a veces absurda a cosas del pasado. Está bien que queramos mantener iglesias, mezquitas, construcciones de otras épocas que nos recuerdan triunfos, o momentos de la Historia que no debemos olvidar. Pero, ¿un anuncio? ¿Otro toro de Osborne?

No veo claro que nos quedemos anclados en historias del pasado para no dejar avanzar al futuro. Aún así, si quieres que nos quedemos en el pasado, puedes firmar la petición aquí.

Opulencia / Opulence

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Hay una cosa que tenemos que tener en mente los que tenemos dinero. Hay quien vive de lo que nosotros gastamos, así que tenemos que gastar. Lo tenemos muy en mente. No estamos alardeando. Estamos ayudando.

Una señora de La Moraleja ayer, en La Sexta


One thing that we –the people who have money– must bear in mind. Some people live with what we spend, so we have to spend. We are concerned. It’s not about making evidence of what we have. We are helping.

A woman from La Moraleja yesterday, in La Sexta

Madrid – Filadelfia

Un ratito haciendo el tonto en el aeropuerto, mientras pasaban las 5 horas que quedaban para que saliera nuestro vuelo.