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Etiqueta: profilaxis

Salud pública

Cuando estaba en el instituto, con unos 14 años, era también informador juvenil del Ayuntamiento de Jerez. Durante esa época me formé como agente preventivo contra drogodependencia, y sobre sexualidad adolescente. Os podéis imaginar cómo ha cambiado todo durante estos más de 20 años que han pasado. Durante este tiempo, no he dejado de actualizarme y hacer cursos (algunos incluso de posgrado en la UPO), y me he encargado regularmente de talleres de sexualidad y drogas en varios grupos.

Soy también usuario de aplicaciones de contactos. Muchos y muchas lo somos. No es una confesión con un cuadradito negro en los ojos. Y en muchas de las apps de contactos en Sevilla aparece un usuario y una publicidad que intenta llamar la atención: la de Adhara (no confundir con Adharaz, que es el colegio del Opus de Sevilla 😂). Así que un viernes por la tarde apunté su número en mi teléfono, y les escribí por WhatsApp.

Adhara

Adhara es un centro de prevención de VIH y enfermedades de transmisión sexual. Quise ponerme en contacto con ellos para preguntar sobre unas cuantas cosas nuevas que me generaban dudas, y de paso hacerme una prueba de control.

Con Adhara se puede contactar de muchas formas, pero sin duda el WhatsApp es la más cómoda. En mi caso, les mandé un mensaje un viernes por la tarde diciéndoles que quería ir para hacerme una prueba de VIH y pedirles información sobre un par de cosas, y me citaron para el lunes siguiente (los fines de semana no están, y les envié el mensaje casi a la hora de cierre). Cita rápida, casi en seguida, para poder hacerlo todo.

Una vez allí, me atendió Diego. Entramos en una sala, y me hizo la prueba de VIH por saliva antes de empezar a hacerme un cuestionario.

La prueba de VIH

La prueba de VIH es una cosa sencillísima de hacer. Sólo tienes que no haber comido nada durante los 15 minutos anteriores, y frotar el palito por dentro de la boca, entre dientes y labios. Después, funciona por capilaridad. Se mete dentro del reactivo, y la parte blanca se cubre entera de rojo, que va pasando hacia la parte de arriba, hasta que desaparece. Una vez ha subido todo, debe quedar una línea roja que marca que el test está correcto y, en caso de que existan anticuerpos, aparecerá otra línea roja bajo la primera.

Diego me explicaba todo muy tranquilo. Si aparece la segunda línea, te derivamos a centro de salud y comenzamos protocolo. No te preocupes. Y sí, aunque tú vas totalmente seguro de que la prueba va a salir negativa, mientras que el líquido del test va subiendo no puedes evitar tener un mínimo de nervios.

El cuestionario

Mientras que la prueba terminaba, Diego estuvo haciéndome un cuestionario de hábitos sociales y sexuales, que aprovechaba en ciertos momentos para explicarme cosas o darme datos sobre todo lo que hay ahí afuera, o sobre las costumbres y estadísticas que se manejan ahora mismo.

El primer contacto fue curioso. La primera pregunta que me hizo fue cuándo tuve sexo por última vez. Tardé un segundo en contestar y me dijo: No te preocupes, aquí las respuestas más comunes son ayer y hoy. Y no es que me diera vergüenza decirle a alguien que había tenido sexo el día anterior. Es que me sorprendió la pregunta. Pero es importante, puesto que el VIH no da la cara al día siguiente. Y si hubiera tenido una práctica de riesgo el día anterior, la prueba no serviría para esclarecer nada.

Después entramos en detalle.

  • ¿Tienes pareja? Me da igual que no seáis pareja y cómo llaméis a vuestra relación. Si tienes una pareja sexual habitual, sois pareja.
  • ¿Practicas sexo con más gente aparte de con tu pareja habitual?
  • ¿Anal, activo, pasivo? ¿Con protección? ¿Sin ella?
  • ¿Oral? ¿Con protección? ¿Sin protección?
  • ¿Drogas? ¿Actuales? ¿Pasadas?
  • ¿Otro tipo de prácticas sexuales?
  • Diego no juzga. Se limita a apuntar mientras que hablas, y si preguntas algo entonces interactúa.

Mientras que Diego pregunta, mi cabeza está a la vez en otro sitio. Cuando él lo dice suena de otra forma. Tengo pareja habitual. Bueno, llámalo así. Somos amigos. Nos queremos. De muchas formas. Pero hay detalles que no terminan de cuadrar, y como nos hemos empeñado en que el otro sea lo más feliz posible, estamos intentando que cada cual encuentre su medio limón. Aunque a nuestro ritmo. Nuestra relación no es limitante. Nos tenemos el uno al otro, y seguimos conociendo a gente y disfrutando de la vida. Nada de cuando se está en pareja ya no se hacen nuevos amigos. Primero, porque no somos pareja. Pero el miedo no existe. Si llega alguien que te hace más feliz, o te hace también feliz, puede tener un espacio en tu vida. ¿Por qué no? Al fin y al cabo, y de eso sabemos un rato, vida sólo hay una y al final se acaba. Y te llevas sólo los momentos vividos aquí. Hay que vivir y disfrutar al máximo siempre que no le hagas daño a los demás. Y en eso deberíamos estar todos ocupando nuestro tiempo. En aprovechar que somos parte de ese 3% y de todos los privilegios que tenemos. Y también, como contaba en otro artículo, aprovechar nuestra posición para mejorar un poco el mundo.

En mi cabeza, empiezo a pensar en otras cosas mientras Diego hace una pausa para buscar otro papel de otro cuestionario. Recuerdo cosas que he escuchado en los grupos de amigos, relacionadas con las parejas. Que en este artículo queda totalmente random, pero para eso esto es mi blog. Así que ahí va.

No, es que nos llevamos 10 años y si se muere antes que yo me voy a quedar viejo y solo.
¿Y te vas a perder 30 o 40 años maravillosos al lado de la persona a la que quieres porque al final te puedes quedar solo? Los accidentes ocurren. Y las enfermedades. Y nuestra sociedad ya está regular. Quizá dentro de dos veranos dejemos todos de existir por el calentamiento global. ¿Y si pasa eso? Hay que aprovechar cada día y pensar menos en el largo plazo.
Yo pasé 9 años maravillosos al lado de Fran. Recuperarse de algo así no es fácil. Recuerdo que Fran se sorprendió porque le pedí salir después de conocer su situación médica. Y ahora con perspectiva os puedo decir que, si cogéis tres meses cualquiera de esos 9 años y me decís que sólo vamos a vivir eso juntos y que después iba a venir todo lo demás, seguía comprando. Además, hay mil formas distintas de estar con una persona. Lo importante es que busques la forma de compartir tu vida con la gente a la que quieres cerca. Estamos hartos de etiquetas. No las promovamos.

Diego sigue con el cuestionario.

– ¿Entonces tienes sexo sin protección?
– Sí, con esta pareja habitual. Los dos sabíamos que estábamos limpios, confiamos el uno en el otro, y nos hemos hecho tests antes y después. Estamos 100% seguros de que cualquier cosa entre nosotros es segura.

– ¿Y también tenéis sexo con otras personas?
– Si eso ocurre, siempre con protección.

– ¿Y en el oral? Es la vía más fácil de pillar una ETS, y cualquier herida en la boca o encías irritadas son un riesgo para hepatitis A y cosas más graves.
– No te preocupes, tenemos cuidado.

Diego arquea la ceja. Le digo que con mi pareja habitual pueden pasar cosas imprevistas, pero que con el resto no. Que ya podemos tener el calentón más grande del mundo en una discoteca o donde sea, que si no me he preparado para tener posible sexo con alguien (incluyendo cierta profilaxis de la boca just in case), que no ocurre. Que a la primera cita siempre soy de conocer, y que si llega a algo físico, es soft y por supuesto sin acceso al cuerpo del contrario. Y que cualquier líquido seminal tiene el acceso prohibido. Ya si para las siguientes se piensa en que puede ocurrir algo, uno va preparado.

– ¿Y eso lo cumplís los dos?
– Sí. Ningún riesgo con nadie que no sea de total confianza.

A Diego le aclaro que cualquier cuestión anal va siempre con preservativo, y que las orales sólo ocurren en entornos de confianza y con mucho cuidado (de nuevo, profilaxis), o también ocurren con preservativo. No le cuento más. Pero estoy pensando en ese momento en un antiguo ex se estuvo acostando con un conocido común a la vez que conmigo, y cuando nuestra relación terminó, me sugirió que me hiciera las pruebas. Que él se las había hecho ya y estaba esperando los resultados. Yo tenía 23 años. Y él era la primera persona con la que hacía cosas sin un preservativo, y empezamos después de un año de relación, con todo claro. Con todas mis relaciones anteriores, incluso con los que sabía que eran primerizos, utilicé siempre un condón. No sólo por la higiene (que oye, entrando en ciertos sitios, y sin cierta confianza, pues es un plus importante). Sino porque era su primera vez, y no quería ser yo, el educador sexual en otros ámbitos, el que los acostumbrara a no usarlos. Y si alguno me dijo alguna vez de no usarlo (que pasó), siempre les dije que aunque se fiaran de mí, una enfermedad siempre puede estar oculta y nunca se sabe.

Los análisis salieron limpios y pasó mucho tiempo hasta mi siguiente relación sexual. Pero si ya tenía todos los miedos en aquella época (estudiar las posibles consecuencias de algo te da otra perspectiva), con esa experiencia se intensificó uno que siempre tengo presente: la posibilidad de contagiarle algo a alguien a quien quiero por una negligencia mía. Porque si eso ocurriera, ante la impotencia de no poder solucionarlo y que fuera yo el responsable, no sabría qué hacer ni cómo continuar.
Después de aquello sólo he vuelto a no utilizar protección con mis dos parejas posteriores, y en un desliz con alguien en quien confiaba (y que igualmente me quitó el sueño un tiempo).

Diego después me habla de la hepatitis, y me pregunta si estoy vacunado. Y entramos a hablar de otras cosas.

Enfermedades

Diego me cuenta que hay registrados más de 700 casos de Hepatitis A en Sevilla en el mes de Diciembre. Y que ellos tienen un acuerdo con el centro de salud más cercano, y que me puede dar un volante para que me vacune. Que es un momento, y que tienen hora por la mañana y por la tarde para hacerlo. Después me habla también de la Hepatitis B. Y, aunque se me queda el cuerpo un poco cortado, le digo que al día siguiente voy a mi centro de salud, así que preguntaré allí. Y que si hay problemas, que ya vuelvo a vacunarme allí.

Hepatitis A

La hepatitis A se contagia por vía orofecal. Es decir, que si alguien contagiado no se ha lavado bien las manos después de ir al baño, y te pasa su móvil después de tocarlo, o te pasa el botellín de cerveza, puede haberte hecho un tú la llevas en toda regla. El resto de opciones seguro que os las podéis imaginar. Por suerte, es algo que tiene cura completa y sin secuelas.

Hepatitis B

La hepatitis B puede llegar a ser crónica, producir cirrosis, cáncer, y es la más peligrosa que existe pudiendo producir la muerte. Se contagia, igual que el VIH, a través de sangre, semen, o saliva contagiada. Y sí, aunque esto os meta miedo, una saliva con sangre o en contacto con una caries puede transmitir la enfermedad.

El centro de salud

En mi centro de salud le pregunté a mi médico por las dos vacunas, y me dijo que teniendo en cuenta cómo está todo ahora mismo, considera que la de la Hepatitis A debería ser obligatoria para todos. Y me hizo un volante para que me vacunaran sobre la marcha. Sobre la B, tuvo un problema moral. En la farmacia le pedían que pusiera en el volante que era de un grupo de riesgo, y a qué grupo de riesgo pertenecía. Y aunque le dije que podía poner sin problemas en el volante que era homosexual, se empeñó en llevar él mismo el volante a farmacia para que no pasara por más manos porque eso no debería ser así y no le importa a nadie.

Igualmente, cuando llegué a la enfermería, antes de tener aprobada la solicitud para la Hepatitis B, me ofrecieron ponerme las dos porque las tenían, así que me llevé las dos ya puestas (y el volante fue aprobado posteriormente). Ahora, los recuerdos de los 3 y 6 meses, que ya están apuntados en le calendario.

Nuevos medicamentos

Aunque saliera con una prueba hecha y dos vacunas, mi intención inicial al visitar Adhara era informarme acerca de dos medicamentos: el PrEP y el PEP.

PrEP

Su nombre corresponde a Profilaxis Preexposición. Es un medicamento de toma diaria que puede reducir el riesgo de contraer el VIH en más de un 90% en relaciones sexuales, y está indicado para personas VIH-negativas que tienen parejas VIH-positivas.

PEP

Su nombre corresponde a Profilaxis Posexposición. Consiste en la toma de medicamentos antirretrovirales antes de que pasen 72 horas de la posible exposición, para evitar el posible contagio. El tratamiento es de 28 días de toma de antirretrovirales. Y en caso de necesitarlo, los chicos de Adhara se encargan de proporcionártelo. Sólo tienes que escribir a su WhatsApp, al cibereducador, y te dirán los pasos a seguir.


Este artículo es bastante explícito en algunos puntos, pero el sexo forma parte de la vida. El algún momento la sociedad lo convirtió en tabú, y el no hablar de él, o el avergonzarse de él, ha creado muchos problemas de desinformación, sobre todo en adolescentes. El visibilizar que tenemos vida sexual, e incluso que hemos metido la pata y que nos podríamos haber buscado un problema para siempre por un momento (que dependiendo de con quién, ni siquiera es agradable o feliz), me parecía una forma adecuada de presentar el tema.

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