Caballero de Solamnia

El día en que salí de Cruzadas no imaginé que sería así.

Después de tanto tiempo de inactividad, sabía que no iba a ser fácil. Volver a vestir un yelmo, y mirar a través de él. Volver a cargar con la pesada armadura, y que a cada paso cueste más avanzar. Con mi espada, afilada y lista para ser empuñada de nuevo.

Cargué con todo el equipo y me dispuse a andar. Empezaba mi cruzada personal. En ella, en el camino, sabía que me encontraría con la gente que quería encontrarme. Y también con aquellos que, debido a la eventualidad, se cruzarían en la senda. El destino, quizá. O quizá no.

Estoy a mitad de mi cruzada, y es momento de sentarse, volver la vista atrás, y meditar. Acerca de lo que he visto. De lo que he vivido. De lo que he ganado. Y de lo que he perdido.
Momento de ver cómo se recupera una vida. Cómo hay cosas que pueden resurgir de los escombros. Y cómo hay otras que sortearon el bache en el camino.
También tiempo de ver cómo hay cosas que se perdieron y que no se volverán a recuperar. Que ardieron, en aquel gran fuego que terminó en el sentido épico con más de una historia y con más de una vida.

La vida. El ser humano es el más impredecible. Y, a la vez, también el más predecible.
Quizá a estas alturas siga pecando de altruista. Quizá, también de que algunas amistades se confundan. Pero quizá me gusta ser como soy.

Quizá todo esto lo tenía que haber pensado antes. Pero puede que no fuera el momento. Porque ahora soy capaz de sentarme y reflexionar. Ver todo lo que he ido consiguiendo a lo largo de tan pocos meses. Y también todo lo que he conseguido en esta pequeña cruzada que no hace tanto que emprendí.

Salí de casa, con todo al hombro, pensando que a la vuelta quizá hubiera en la empuñadura de mi espada tres o cuatro muescas más. Hoy, después de haber vivido tantas experiencias en tan poco tiempo, me doy cuenta de que no soy tan primario. Que llevo hoy cuatro muescas más. Pero no las llevo en mi espada. Las llevo en el corazón. Y eso es lo que distingue a los Guerreros de los Caballeros.

RaveN :: Ilusiones de un iluso.

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