Pierced

El poder bióxido no es algo para tomarse a broma. Por lo menos, no cuando estamos hablando de cosas tan serias como agujerearse las mucosas. Pero esta vez he metido la pata, y en la zona bióxida se quedaron los recuerdos de por qué no solía apostar: porque pierdo.

Y no es muy difícil saber qué ha pasado, ¿no?

El lunes, por la noche, ya di por perdida Tecnología de Computadores. Después de estar charlando y charlando con Danae (la novia de Urulf, para quien no la sintonice) después de la comida (nos hizo unos chuletones de ternera que… pufff…), tuve que aceptar el hecho: soy un inútil. Aún, espero. Pero soy un poco inútil.
Si bien no he trabajado al ritmo que debería en el cuatrimestre académicamente, sí he estado trabajando a buen ritmo en todo el tema de recuperación de memoria, de adaptación y de estabilización. Ya os contaba cuando el bióxido cumplió un año que no ha sido fácil, y que había muchas reflexiones que hacer.
Pues bien, una se me quedó en el tintero. Matemáticas. Si bien ahora todos mis desarrollos matemáticos y físicos los hago de una forma distinta, todavía no tengo la suficiente soltura ni la suficiente base como para aventurarme con algunos. Algunos, que significan matemáticas avanzadas. Y otros que son demasiado simples.

Tengo un problema estudiando. Lo sé. Dejo los problemas de examen para la última semana siempre. Y con el examen el miércoles, el domingo estaba en casa de mi madre, delante de un folio, intentando resolver un sistema de seis ecuaciones con cuatro incógnitas. Hora de inicio: 6 de la tarde. A las nueve había encima de la mesa dos calculadoras y ocho folios escritos, pintados y revisados encima de la mesa. -“Pero si es un maldito circuito simple de dos mallas y son matemáticas de EGB…”. Sí. A media tarde necesitaba hablar con alguien para despejar la cabeza. Llamé a Rubén, que era el más desocupado de mi lista de gente, pero como siempre estaba flying away con su Sergio. Y me encontré con que Antonio llegó a casa. Y ahí empezó el palique. Mucho “tío, tú no te agobies” y “no te preocupes, que todo saldrá poco a poco”. Y algún “pero si es una tontería, sólo hay que sustituir…” -“¡Si ya lo sé! Nene, que supuestamente estoy haciendo una ingeniería. Pero estoy atascado, y no soy capaz.”

Lo dejamos en tablas. Y sabiendo lo que me esperaba, me fui a buscar a Carmela al trabajo.
– Chiqui, hoy es el día.
– ¿Qué ha pasado?
– Que no soy capaz.
– ¿Tu último examen no es mañana?
– Ya he perdido.

Le tengo odio y, sobre todo, miedo, a cualquier cosa que sea sensible de infectarse. Mucho más a los boquetes, agujeros, etc. Así que a Carmen se le ocurrió, para presionarme un poquito, hacer una apuesta. Cuatro de seis (el número lo puse yo) o boquete al canto. Y cayó el boquete.
Si bien en un principio le pareció que, debidas las circunstancias, me lo podía perdonar, no la dejé hacerlo. Porque realmente no sé si lo habría conseguido trabajando a otro ritmo, o si lo hubiera planteado todo de otra forma. Del castigo se aprende, y ésto me lo va a recordar.

Así que salimos para ver a Renato para que me hiciera el trabajillo. Ella, decidida por perforar mi lengua. Yo, descompuesto de pensar en que, encima, en las mucosas. Por el camino a la puerta (y no hay ni dos calles), yo recordando que en esta semana tenía que ver a dos clientes, la Beers&Blogs, la Zifra(s) y Letras, el finde que viene a ver a mi abuela (conservadora ella), y yo recién agujereado…

Llegamos, y en la puerta tuvimos que esperar un poco. Primero, un test. ¡¡De powerpoint!!
– Hey. Tú, el que viene con Carmen. Te voy a hacer un juego. Si aciertas más de cinco, te cobro menos.
– En qué.
– Tienes que mirar la foto, y después responder por lo menos a cinco preguntas, y te lo dejo más barato.
– Hmmm… vale.
La foto, priceless. Una tipa a lo Marilyn enseñando el calamar (como diría un buen amigo mío xD) y cosas alrededor. Tres segundos, y fuera.
– ¿Qué llevaba en la mano la mujer que paseaba?
– ¿La negra? Una bolsa de naranjas.
– …
– Me parece que te has equivocado al jugar a ésto conmigo.
(Risas)

Después, el papelito de exención de responsabilidad. Y me da un boli ¡rojo! No, perdona. Si firmamos con colores freaks, yo utilizo el mío, que es naranja 😉

P’adentro. Conversación con Renato.
– ¿Estás bien?
– Sí.
– ¿Nervioso?
– Hmno.
– Échate ahí. Abre la boca… vale.
> No, no, túmbate entero. Así. Un segundo
(Pinta con un rotulador rojo arriba y abajo dónde va a hacer las cositas).
– Vale. Ahora estate quieto. (¡¡Si no me estoy moviendo!!)
(Saca unas pinzas de una bolsita esterilizada, una aguja de otra, y se acerca. Me pone anestésico en los dos puntitos, arriba y abajo, en spray).
– Ahora saca la lengua. Más. Así. ¿Estás bien?
– Jigh (¡quemeahogo!).
Pinza la lengua con la pinza, que tiene un triangulito metálico, dejando en el centro de ellos los puntitos rojos.
– ¿Vas bien?
(Asiento, y se pone encima mía. Carmen seguro que se puso con esa escena :P).
Y… ¡boquete! De abajo a arriba, con una cánula, introduciendo después una barra de titanio. Después, unos enjuagues, y a la calle, con Carmen diciéndome que me había portado muy bien y que estaba muy orgullosa de mí.
– ¿Y qué esperabas?
– Las niñas cuando vienen se levantan, dicen que no quieren hacérselo, dan una vuelta, hay que dejarles cinco minutos para que se calmen…

Jode, vaya tela. No voy a negar que en el momento en que me anestesió me dio por decir ‘va a ser que no’. Pero una vez sacadas las pinzas, no podía volverme atrás. El material cuesta dinero ^_^.

Después, bebidas frías, acostumbrarme, Platea, que se me pasara la anestesia (incluida la que resbaló al labio y me lo tenía tonto).
Más tarde, una clienta llamándome. ¡Trabajas mañana, muchacho, que lo adelantamos tres días! Jeje… je. Qué bien.
Martes, entre estudiando y trabajando. En el trabajo, reventándome el paladar con la maldita bola. En casa estudiando, frustrándome cada vez más. Hasta que a las nueve de la noche hablé con mi madre y le dije que abandonaba, que no podía con aquello.

Dicen que una retirada a tiempo es la mejor victoria. En el caso del bióxido, sólo estamos replegándonos para después volver a atacar.

Temblad. El segundo cuatrimestre empieza mañana. =)

P.D.: Ya hablo y como normal, y está desinflada. Lo que me recomendó marb me ha ido genial. Muchas gracias, pequeño =)

P.D.2.: Eduardo Arcos, de Alt1040, también tiene uno 🙂 Nos estuvimos haciendo fotos sacando la lengua xD.

By Rafa Poveda

Rafa Poveda es un evangelista del software libre y en concreto de WordPress, software con el que lleva trabajando desde 2007.
Actualmente es CTO de MyTinySecrets LTD y Jefe de proyectos en Pixelated Heart, donde enseña a otras compañías a comunicarse y a tener una presencia online utilizando WordPress como su herramienta principal. También trabaja enseñando WordPress dando clases en masters y cursos in-company para desarrolladores.

1 reply on “Pierced”

ains… y que tenga que ser yo quien te diga esto. qué me dices tú a mí siempre que estoy de bajón por cualquier cosa? “adelante, siempre adelante”, no es así? pues aplícatelo por una vez en la vida, niño!!

que ya sabes, para atrás, SÓLO para tomar impulso 😉

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