Rubén

Últimamente muchas entradas tienen nombre propio. La de hoy tiene el nombre de Rubén.

Habíamos quedado esta tarde. Si no cuento mal, es la tercera vez que nos vemos. Y habíamos quedado para charlar un rato.
Tarde. Empezamos mal. 20 minutos. A punto de no pillarme allí. Pero la cosa se fue animando, se animó tanto que aplacé mi cita con el ayuntamiento para el viernes, y nos quedamos allí charlando y charlando.

Ha sido un día curioso. Y también importante. No por la cantidad de horas y de historias que hemos intercambiado. Sino porque, de repente, una charla llevó a otra y terminé contándole el experimento.
¿Qué experimento?
Bi0[x]iD’s WaY oF LiFe.
Por qué surgió. Qué significa. Por qué empecé con todo ésto. Y empecé desde el principio. Con trozos de aquí y de allá, intercalándolos, contando una historia. Una historia absolutamente sorprendente. Y con sentido. Una historia que comenzaba en Octubre de 2004, y que todavía está arrancando.

Muchas veces hoy he escuchado ‘y un año todavía no es nada de tiempo. Fíjate, tardaste 22 años en montar tu otra vida, en ésta todavía eres un bebé’.
Qué razón tiene.
Y ha sido muy especial para mí. Porque me he sentado delante de él, primero con un batido y después con una cerveza, y me he puesto a charlar. A contar una historia. Mi historia. De una forma coherente, hilada. Un cómo de lo más completo.
Pero esta historia es nueva. Porque llevaba unido un por qué. Salido de algún sitio. Nacido del alma. O de las profundidades de ese cerebro que estoy empezando ahora a comprender.

Sólo estábamos tomando algo. Pero en mi cabeza ahora todo es un poco distinto. Tiene otra forma. Otro color. Otra visión.
Empecé el otro día a escribir. Y ahora soy capaz de exteriorizarlo de esta manera. De hilarlo. De ponerlo en pie.
Aunque todavía haya muchos huecos, la esencia se va completando. Todo esto tiene un sentido. Y este sentido que busco, para mí, es lo más importante. Porque todo ha cambiado. Y por fin he entendido que ha cambiado. Bien. He superado la fase de negación.

La siguiente fase, después de haberlo entendido, es comprenderlo. Y así, una tras otra, vendrán muchas más. Y mientras, mientras que escribo la historia y voy haciendo a mi memoria recordar, seguiremos avanzando.
Siempre hacia adelante. Aunque de vez en cuando, para entender el presente, tengamos que dar algún paso atrás.

P.S.: Está ‘in lof’ con una polilla. Deseadle suerte :o).

5 thoughts on “Rubén

  1. Deseole suerte 😉

    Qué verdad es que los buenos ratitos más que buscarlos, hay que aprovecharlos, porque aparecen solos, no se encuentran 🙂

  2. Mh… es decir,que hasta que no te escuchas a ti mismo decir algo, no eres consciente de en qué orden debe seguir.

    Eso suena a una de esas “mentes estantería” que necesitan orden urgente.

  3. Es que hasta que no se grita al mundo lo que esta ocurriendo, no somos realmente conscientes de que estamos vivos.
    Supongo.
    Besos, abrazos, caricias y un bombon…creo que los necesitas despues de intentar poner orden en tu cabecita.

  4. Hasta que no le expones tu problema a alguien, y lo expones no como un problema, sino como parte de tu vida, es el momento inequívoco de que, por un lado, eres consciente de él. Y por el otro, que lo entiendes.
    Y siguiendo el ejemplo, cuando sabes que tienes ordenado ese estante, puedes seguir con el resto de la estantería. Y no sabemos en qué orden. Porque quién sabe qué será lo que mi cabecita empiece a recordar mañana…

Leave a Reply