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Let’s Drama (ii)

La arguila no me quiere. No s茅 qu茅 fue lo que pas贸 la 煤ltima vez, pero ya ayer no era el mismo su sabor. Hoy, como enfadada, se ha rebelado. El primer carb贸n ha rodado por el suelo. Para despu茅s, terminando de preparar el segundo, caerse la cer谩mica en un vaso de agua putrefacta al lado del fregadero. Y aqu铆 est谩, con tabaco y carb贸n nuevos, ri茅ndose de m铆 una vez m谩s. Dici茅ndome ‘me necesitas‘. Sabiendo que es verdad.

Hoy la calle est谩 en silencio. Por primera vez desde hace dos semanas. Pero no es la calle. Es mi cabeza, que ya no hace que todos los pensamientos est茅n en ella, confundidos, movi茅ndose y revolvi茅ndose.
Tiene un nombre, pero no s茅 cu谩l es. No s茅 cu谩l de las dos me dijo anoche aquello. -Toma, ac谩bate mi copa, que me voy. Conoci茅ndolas, deb铆 preguntar. Pero no lo hice.
A las once de la ma帽ana son贸 el tel茅fono. Al levantarme me mare茅, y me tir茅 en la cama de nuevo.
A las cuatro despert茅. Mi cabeza iba a un ritmo distinto del cuerpo. Y el cuerpo iba a su antojo. Fr铆o, mucho fr铆o. Y sudando. Inquieto, sin poder parar de moverme. Hasta las nueve de la noche, cuando una ducha fr铆a cort贸 las pocas energ铆as que quedaban.

Sigo destemplado y poco a gusto. Una sensaci贸n extra帽a. De esas que hacen que tu cuerpo repose, y tu cabeza empiece a pensar en todo lo que no ha pensado en dos semanas. Ah… el grado de bioxidad.

Hab铆a algo por ah铆 preparado para publicar con el t铆tulo de bioxidad. Pero el 铆ndice de bioxidad, como el de mapachidad, se miden por otros raseros. En dos semanas en la calle a diario es normal encontrarte a gente que no te esperabas, o que no te encuentras normalmente. Los encuentros han sido m煤ltiples. Inesperados. Y algunos, hasta extra帽os.

He vuelto a ver a mi ex-socio, despu茅s de m谩s de un a帽o sin vernos en persona, y he aprendido lo que es un shock. He vuelto a ver a V铆ctor, y me he vuelto a sentir bien con alguien por su simple cercan铆a y su presencia. He vuelto a ver a Rosa, y he vuelto a tener momento bi贸xido rememorando montones de cosas de golpe. He vuelto a ver a Sebas, y he vuelto a recordar que la experiencia es un grado. He vuelto a ver a Ignacio, y he recordado para qu茅 est谩n los colegas. He vuelto a ver a Juan Diego, y he recordado lo que es tener ilusiones. He visto a tanta gente, que no los recuerdo a todos.

Y aqu铆 estoy, arguila en mano. Pensando en las 煤ltimas dos semanas. En hacer malabares con el tiempo para estar con un amigo que lo necesita. Y que por fin parece que est谩 pasando el bache, aunque ayer cay茅ramos en uno m谩s profundo.
Dos semanas de reflexi贸n en las que no he querido pensar.

Hace un rato hice una llamada de tel茅fono. Doce y un minuto.

– Hola.
Hola. 驴C贸mo es que me llamas?
– 驴T煤 qu茅 crees?
Sab铆a que ibas a ser el primero.
Hugo ya tiene 22. Enrique ayer cumpl铆a 21. Todos, poco a poco, vamos avanzando.

Ma帽ana por fin llega el momento. Empieza la semana cr铆tica. Muchas cosas est谩n ya en su sitio. El bi贸xido avanza tambi茅n. En este a帽o y medio hemos superado muchas cosas. Y es el momento de ponerse nuevas metas y afrontar nuevos retos.

Ma帽ana escribir茅 la que, probablemente, sea la carta m谩s importante de mi vida. Llevo dos semanas d谩ndole vueltas. Tengo docenas de borradores en la cabeza. Y todav铆a no s茅 ni c贸mo empezar.

No s茅 qu茅 ten铆a la copa de ayer. Los pensamientos y los escritos hoy est谩n sin orden ni concierto, m谩s que difusos.

Y mi cabeza est谩 en otro sitio, 煤nicamente pensando en la distancia.



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