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Día 47: Confinamiento

A partir de mañana los menores de 14 años pueden salir. Los de 14 a 18, se supone que son suficientemente mayores para poder salir si les mandan a la compra ?, que parece ser lo mismo. Aunque parece que no vamos a tener que esperar mucho para que a partir del día 2, 53 días después, tendremos permiso para salir una hora al día a pasear, hacer ejercicio y demás.

Hace un par de días un amigo, residente en San Francisco, subía sus historias típicas a Instagram de ciudad vacía y él subiendo a la montaña a buscar un poco de paz. Yo mientras subía una de cómo estar en una rutina tan cerrada está haciendo que el trabajo empiece a saturarme.

Estuvimos hablando, y me decía que no sabía cómo aguantábamos esto. Que no tenía sentido. Que diciéndonos que tuviéramos cuidado y mantuviéramos las distancias debería ser suficiente. Tengo aquí que hacer el comentario de que es residente en San Francisco, pero que es europeo. Con alguien autóctono del país donde la gente se ha inyectado desinfectante en vena para curar el coronavirus la conversación habría sido posiblemente un poco distinta.

Supongo que habéis visto las imágenes de ayer de los mercados, todo el mundo como siempre, amontonada. Le contaba también que, cuando se anunció el confinamiento, hubo un éxodo a las ciudades costeras, extendiendo el virus después de un sinfín de actividades el fin de semana anterior. Que hubo un par muy llamativas, pero que hubo montones de actividades, partidos de fútbol, vuelos… Lo que ya consideramos vida normal globalizada. También le contaba que hubo un segundo éxodo: los estudiantes, volviendo a sus ciudades y pueblos después de haber estado en clase, en discotecas, en gimnasios, en conciertos… llegando el virus así hasta el rincón más recóndito de España.

¿Habría sido sencillo haber guardado una cuarentena, haber visto que no tenían síntomas, y haber vuelto a casa? Quizá. El Capitán A Posteriori tiene aquí mucho trabajo, pero ?‍♂️.

Después de eso hubo un tercer éxodo, este mas pequeño: los Erasmus. Y muchos venían de Italia. Si es que somos la créme de la créeme.

Es una pena, pero tuvo que darme la razón. Cuando los ciudadanos no son responsables, sus dirigentes electos tienen que velar por su seguridad. Y en esas estamos.

Veremos qué pasa a partir del lunes. Ojalá la gente sea consecuente, podamos volver poco a poco a salir a las calles, y no tengamos nuevos repuntes.

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Día 43: la 5ª ola

Tengo como siempre un montón de borradores que después no son interesantes, pero la noticia de ayer fue genial. Y es que ¡nos podemos llevar a los niños a comprar!

Qué complicado es esto.

Por un lado, sabemos eso de que necesitamos eso que llaman inmunidad de grupo y que para eso la gente tiene que contagiarse (controladamente). También sabemos que no se espera vacuna hasta dentro de 12-18 meses. Y que la cosa para muchos no está nada bien. Los números no paran de subir y subir, de forma todavía no muy controlada.

43 días de encierro. Los niños quieren salir. Pero sin juguetes y sin patinete. Sin nada, porque con juguetes no serían controlables. Solo acompañando a alguien, pero no sabemos si de la mano o con correa para mantener los 2 metros de separación. Porque aunque todos pensemos que lo ideal sería que les permitieran salir a espacios abiertos, donde no tengan que tocar nada, y que allí les de un poco el sol y puedan andar y moverse, lo que van a poder hacer es acompañar a quien vaya a comprar, a la farmacia, o al banco.

Yo no sé si alguna vez habéis visto a un niño en un supermercado, pero el cuadro es curioso. Habrá que buscarle una mascarilla (spoiler: no hay, no se encuentran), guantes (spoiler: tampoco hay forma de comprar guantes desechables), y pedirle que no se agarre al carro, que no toque nada, que no se acerque a nadie, y que no se separe pero que no se acerque demasiado. Que sabemos que en los niños el virus tiene poquísima incidencia, pero son portadores y agentes de contagio, y a mí esto me ha sonado a tirar al niño en una piscina de barro y esperar que vuelva limpio a casa.

Para tomar todas las decisiones que están tomando tienen que estar teniendo en cuenta un millón de factores y no tiene que estar siendo nada fácil, pero visto desde lejos, parece que vayamos a llamar a gritos a la segunda ola.

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Toss a coin to your Witcher

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El agravio comparativo

Un miércoles cualquiera, en un slack cualquiera, hay personas hablando sin parar. Compartiendo cosas. Ayudándose. Charlando. Y en un momento concreto, alguien comparte algo que lo cambia todo.

El próximo día 14 de diciembre se va a celebrar a nivel andaluz un evento motivacional para niñas de entre 11 y 15 años, con el fin de fomentar el interés por la ciencia y la tecnología que revierta en futuras vocaciones STEM.

El evento tendrá lugar a la vez en todas las capitales andaluzas. Durante una completa jornada (09:00 a 17:00 horas), las chicas participarán en algunos de los 40 talleres prácticos e interactivos. Aprenderán cómo funciona Internet, a configurar una red inalámbrica y a extraer su propio ADN para ponerlo en un collar; desarrollarán su propia aplicación, imprimirán un accesorio en 3D, y mucho más.

La comida viene incluida. Los padres las dejan a a las 9 y las recogen a las 17. Si quisieran participar como voluntarios, solo tendrían que apuntarse.

Cartel del evento "green light for girls" con la fecha y hora, y la forma de apuntarse.

Este cartel ha generado un hilo que va por 186 comentarios ahora mismo, y no precisamente por el diseño. En esa conversación ha habido mucho comentario acalorado, y me gustaría comentar aquí algunos de ellos.

El primer primerísimo comentario fue un mi sobrino es un chico y no puede ir, lo están discriminando. Ya se lió. La respuesta vino pronto: «Eso es lo que nos pasa a las mujeres continuamente, que nos fastidiamos, o nos fastidian, por haber nacido mujeres, constantemente.» Y la mecha se avivó.

Iba a haceros un resumen de los comentarios intercambiados, pero quedaba una lectura de unos 15 minutos. Wow. Así que he recortado. Sí voy uno de los primeros comentarios que se hicieron:

  • Me parecen muy bien este tipo de iniciativas de iniciar a niños y niñas en la tecnología, pero no me parece bien que se le niegue la participación a personas por cuestiones de género (en este caso hombres), ya que no creo que la mejor manera de luchar contra la discriminación sea con más discriminación.

Si yo fuera padre y tuviera un crío en esas edades, probablemente estaría enfadado por la situación. Pero también es verdad que todos los que han participado en la conversación se han enterado del evento en ese momento, y muy probablemente su interés por asistir al evento sea muy muy cercano al 0%. Hemos hablado de muchas cosas. De discriminación por tener pene (no se está discriminando a las personas con pene, porque el género no es biológico) hasta bullying. La cosa es que es momento de aferrarse a los datos, y estos dicen que con 5 años, tanto niños como niñas se sienten en igualdad, pero las niñas con 6 años ya se sienten inferiores que los niños. Estuvimos de acuerdo en que es un problema educacional.

Problema educacional que algunos no ven. Hay quien piensa que estos eventos no son para nada necesarios. Lo que es necesario son eventos donde se incentiven a ambos mostrándoles que tienen las mismas oportunidades. Pero, ¿cómo hacemos eso si los seguimos educando de forma sexista? Porque entiendo de verdad a algunos padres que no quieren que sus hijos e hijas vean que existe una discriminación, negativa o positiva, hacia alguien, porque deberían ser iguales. Y eso sería genial, pero es que sigue existiendo. Estamos además en un momento político e histórico en el que ciertas actitudes (por llamarlas así) se hacen aún más peliagudas.

Hubo, por supuesto, algún «en mi entorno eso no pasa». No dicho así, claro, sino generalizado a cómo es el mundo. Mi respuesta fue clara: «Es bonito que veáis que no son necesarios porque eso significa que vuestra empresa, barrio, colegios y grupos de relación son geniales. Por desgracia no es la realidad de todo el mundo.«.

Después de eso, perlitas. «La diversidad es algo que ha existido, existe y existirá y es algo que no queréis asumir… y eso cada vez os esta alejando cada vez mas de buscar un estado de equilibrio entre hombres y mujeres a buscar un estado de victimización». Me habría encantado tener en ese momento una cámara viendo las caras de algunos de nosotros. Jaw-drop.

Los comentarios continuaron. Estadísticas, carreras técnicas en las que no hay muchas mujeres o hay mucho abandono («¿nadie ha pensado que el interés, preferencia, gustos…etc, influyan en esas estadísticas y no solo el tener un cable colgando o no?»), y los eventos sin presencia femenina o muy baja («¿Yo que culpa tengo, como hombre que va a este tipo de reuniones, que una tia no venga porque se siente insegura?«). Hubo un aporte de Jose Arcos que me gustó especialmente:

A mí, la primera vez que me dijeron que por qué no había mujeres en una foto de un evento de ßetabeers Huelva, dije que porque no querían venir. Pero la realidad va más allá del que no quieran venir, y si uno hace esfuerzos para fomentar la inclusión, al final puede conseguirlo.

Y seguimos hablando, antes y después de espacios seguros. Espacios necesarios para que los colectivos que normalmente se sienten discriminados tengan un espacio en el que sentirse bien. Donde no se fomenten carreras técnicas entre los niños y de cuidados entre las niñas. Donde la inclusión sea real.
Se nombró también como ejemplo, cómo no, a Ping a Programadoras, que con sus espacios seguros y espacios mixtos acercan la tecnología a todo el mundo.

Una cosa es la igualdad, y otra cosa es la equidad. Creo que confundes términos. Si no hubiese eventos mixtos, lo vería mal, pero habiendo eventos mixtos, no es una discriminación como tal. Y si, hay eventos que están llenos de mujeres, y otros que no hay ni una. Solo hay que preguntarse el por qué. Yo misma hay eventos que ni me acercaría y otros que me siento una más. Es muy fácil hablar cuando no se ha sentido acoso, ni agredida, ni cuestionada constantemente.

La realidad de muchas ha sido y es complicada. Dentro de todo, después de todo, nosotros formamos parte de una minoría. España es un lugar privilegiado si se compara con otros países y lugares, y aunque seamos muy críticos con mil cosas (y tenemos que serlo), la realidad es que nuestros privilegios son muy amplios. Y es por eso, por nuestra situación, por la que tenemos que seguir luchando por los derechos colectivos de todos y todas. Porque podemos, y porque ya lo dice el movimiento scout: Piensa globalmente, actúa localmente.

En esa conversación se derivó a muchas más cosas. Se habló de suicidio adolescente. De LGTBIQ+, y de política. Se me ocurrió decirle a alguien que si había un evento general y otro para chicas, quizá su hija prefiriera ir al de para chicas. Puse ejemplos sencillos. «Existe el bullying, el aparentar, y los cambios físicos y hormonales a esas edades. Hay niñas que teniendo en cuenta todo eso deciden no ir porque, aunque fueran, estarían todo el tiempo preocupándose de todo lo que pasa a su alrededor y con su propio cuerpo antes de estar atendiendo a aquello que le gusta. Tú puedes querer que tu niña vaya al general, pero que ella a lo mejor se siente más cómoda yendo al otro. Hay que escucharles también.» Me respondieron con contundencia. «A lo mejor no quiero que se sienta cómoda excluyendo y quiero que aprenda a convivir sin prejuicios».

Ah, la coeducación. Cuánto la trabajamos algunos y qué difícil es hacerlo cuando sólo se utiliza en momentos puntuales, en vez de trabajarla. Al final terminamos siempre en lo mismo, en un problema educacional. Que es el que intentamos atajar. Mientras, se organizan eventos para que más gente, que normalmente no llega a un contenido, lo tenga disponible de forma más atractiva. Se hacen con objetivos, con un trabajo previo, con unas metas. Pero no todo el mundo las ve. Hay quien sólo ve una posibilidad de crítica porque se están creando guetos y porque lo que se busca es la victimización del colectivo. Y habrá quien compre ese argumento.

Por mi parte, lo tengo claro. La igualdad conlleva inclusión. La inclusión conlleva atraer primero a los pequeños grupos de forma segura para después integrarlos. Y después, hay que darles esa oportunidad de integración. Es lo que hacemos en los Grupos Scout. Es lo que hacemos en las WordCamps y en todo evento WordPress, donde rige nuestro código de conducta y donde trabajamos la inclusividad. Es en lo que trabajamos constantemente. Y si la publicación de un cartel crea un hilo de 200 comentarios de este tipo, es que todavía queda mucho trabajo por hacer.

Ayer hubo quien nos dijo que nuestro trabajo no era necesario. Que el problema, como siempre, era del que no venía. Y que no deberían tener espacios únicos para ell@s porque es discriminar a los demás. ¿Estáis de acuerdo? Los comentarios están abiertos, siempre que vengas con espíritu dialogante.

P.S.: Gracias a Marta Torre por su constante e incansable defensa de los derechos de las demás, aprendemos mucho de ti cada día.

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El cuento de la sirenita

Hoy os voy a contar un cuento. El cuento de La Sirenita. Y perdonadme los y las que venís de nuevas, pero me va a costar ordenar todo esto. Espero que algo se entienda.

Un poco de introducción

Hace muchos años, allá por principios de siglo (y qué viejos nos hacen sentir decir esto), las redes empezaron a moverse. Todavía no existían estas cosas que hoy en día llamamos Redes Sociales, y lo que había era distinto.

En aquella época lo que se llevaban eran los foros de internet. Y, poco a poco, iban proliferando los sitios donde la gente iba haciendo un journal, un pequeño diario online donde iba contando cosas. Y así sitios como LiveJournal y blogger (que en aquella época necesitaba hosting propio) empezaban a hacerse famosos. Hasta que fue comprado y dejó paso a blogspot.

Eran también tiempos de irc, un sistema de comunicación que funcionaba por canales (como lo que tiene ahora Discord), y donde la gente entraba para charlar. Ahí muchos foreros y foreras se encontraban, reían, se entretenían, hacían amistad, y se organizaban. No sólo se jugaba al trivial en los canales. Se forjaban relaciones reales, donde la gente iba conociéndose poco a poco.
A través de estos sistemas, y a través de los comentarios de uno y otro blog, la gente también iba organizándose, y se organizaban KDDs (quedadas) y pequeños eventos que se llamaban Beers & Blogs, donde gente con blog iba a echar unas cervezas. Y los blogs crecían en los laterales, eso que llamábamos blogroll, y que no eran más que los blogs de nuestros colegas, los blogs que nos gustaban, y todos escribíamos en los de todos. Todo era menos serio y más personal, menos técnico. No había preocupación por el SEO, ni por el posicionamiento, ni por los seguidores. Era una forma de conectar con un mundo que estaba a la vez lejos y muy cerca.

Eran otros tiempos, los que escribíamos en blog éramos relativamente pocos (aquello que llamábamos la blogosfera), y muchos y muchas nos conocíamos en persona porque hacíamos por encontrarnos también en el mundo 1.0 y ponernos cara. Porque eran muchas horas de leernos, escribirnos, decirnos, e incluso amarnos. Nos cogíamos cariño. Si algo pasaba, nos preguntábamos. A partir de las 3 de la mañana (lo que nosotros llamábamos la hora bruja), en el irc, nos contábamos intimidades, vivencias, preocupaciones, y dejábamos bajadas esas defensas que todos tenemos para ser un poco más vulnerables.

Muchos y muchas nos conocimos gracias a internet. Muchos de mis amigos actuales han aparecido por internet. Algunos de los antiguos, del irc. Con algunos después hasta he montado Salones Manga. A Moi lo conocí jugando a League of Legends. A Fran lo conocí en Badoo, y quedamos por primera vez en persona después de cruzar 1723 palabras (un detalle que recuerdo porque me regaló todas nuestras conversaciones, encuadernadas, en nuestro primer aniversario). Otros son del Telegram de Pokémon Go. Un par de ellos, en Grindr. A otros, en quedadas de TwittSev y TwittMad, donde los que interactuábamos por Twitter nos poníamos cara. Todavía cuando alguno de ellos me manda un mensaje privado se me pone una sonrisa en la cara y me preguntan en casa si me está escribiendo el novio ?. Porque las redes en realidad son una herramienta de comunicación. Una herramienta que nos ayuda a tener cerca a todos aquellos que no tenemos justo al lado cuando a nosotros nos gustaría, pero que nos permite saber de ellos a través de perfiles, estados, historias… Que nos permite no perder el contacto. Que nos permite hablar a diario con la familia aunque esté lejos. Organizarnos. Querernos. Pero no por ello elimina la necesidad de, cuando tienes una verdadera relación de apego con alguien, querer volcarla al 1.0.

Ya no recuerdo ni cómo ni cuándo ocurrió (quien me conoce sabe que sigo sin tener bien la percepción temporal), pero también un pequeño grupo de amigas (lo escribo en femenino porque son mayoría) surgió en un momento dado porque todas seguíamos a La Sirenita. De ahí mantengo y conservo también muy buenas amistades, que hacemos por vernos siempre que podemos y que hablamos a diario, y que hemos pasado muy buenos ratos. Gente con la que incluso trabajo a día de hoy y estoy montando proyectos a futuro. Porque las cosas son siempre un poco distintas una vez que te conoces en persona. Y mira, algo bueno tenía que tener todo esto.

La Sirenita

La Sirenita apareció en nuestras vidas hace mucho, casi a principios de siglo. Ya ni recuerdo cómo. Sí recuerdo que escribíamos de forma asidua en los comentarios del blog de la Etxebarría, ese que casi cerró después de un artículo que colgó diciendo que iba a hacer una entrevista y que qué le preguntaba al susodicho (¿José Coronado?), aparte de cómo iba su tracto intestinal porque anunciaba yogures. Escribió un segundo artículo diciendo que le habían cancelado la entrevista, y empezó a entender el poder de las redes ?. Y también recuerdo que a partir de los comentarios del blog de la Etxe (que eran prácticamente un foro) leíamos los blogs de los demás. Recuerdo con cariño también a un chico de Murcia que vivía unas aventuras curiosas. Pero todo eso ocurrió en mi bloque anterior de memoria, así que tengo muchas cosas confusas.

La Sirenita se presentó a un concurso de blogs. Muchos y muchas, que ya nos conocíamos en persona, sospechábamos qué había detrás de su blog, pero con su presentación al concurso lo confirmó. Su presencia en la red, en el blog, era su alter ego. Era una figura que utilizaba para ser irreverente, descarada, y sin filtro. De la entrevista que dio en aquella época podemos quedarnos con estas perlas:

Nuestro desdoblamiento de humanos a personajes de comic y viceversa. No te imaginas la libertad para ser canalla que te da eso.

Como somos dos enfermos, directamente nos metemos con TODO. Lo más sano de todo es no meterse con nadie y escribir sobre gatitos o sobre lo que has hecho el finde con tu cuñado pepeluis. Pero como nosotros somos dos enfermos, olvidamos ese tipo de cosas y directamente nos metemos con TODO. 

Pero hay dos que se llevan la palma. Y son estas dos. La primera:

Ser blogger es un poco triste porque aunque te sientas más importante, no te sirve absolutamente para nada. Como vas de incógnito por la vida, estás obligado a dejar el trajecito de blogger en la cabina y saludar a tu portera como cada mañana vestido de Clark Kent. 

Y esta última, que es también de 2007. Ojalá se haya dado cuenta ya.

Olvidamos que el hábito no hace al monje, igual que el poner una cursilada con muchos unicornios no te hace poeta y, desde luego, tener muchas personas que te lean a diario no te convierte en escritor

La Sirenita nunca entendió que sólo ella y un par más iban de incógnito. El resto contábamos, con más o menos gracia, cosas de nuestro entorno, de nuestra vida diaria, de nuestras preocupaciones, viajes, trabajo… Éramos (y somos) personas reales.

Después de un tiempo de blog, se cerraron los comentarios. ¿Por qué? ¿Quizá porque nos escribíamos de un blog a otro citándonos? Nah, en su caso no, porque nunca interactuaba con nadie en la vida real. Lo hizo porque le agobiaban y le quitaban tiempo (y ya había quien empezaba a cuestionar cosas). Así que el blog se quedó sin lo más importante de un blog: la conversación. Y se quedó pelado como bloc de notas donde uno pierde toda la potencia de la interactividad.

Pero llegó Twitter. ¡Sí! ¡Hazte un Twitter! Seguro que te gusta. Así podrás interactuar con tus lectoras.
Maldita idea. La Sirenita evolucionó a Mosquito y… la que ha liado el mosquito.

La historia personal

Ahora es cuando las nuevas os partís la caja (y con razón). En 2005 pasaron cosas y perdí la memoria. Por completo. Volver a pisar el mundo no fue fácil, y durante un primer tiempo, por razones que podéis suponer obvias, sólo me relacionaba con gente de mi entorno ya existente. Ellos, los médicos, y una psicóloga clínica. Y en esos momentos, fíjate tú, tienes dudas estúpidas. ¿Y si después de todo esto me he quedado medio tonto (chiste fácil que me harán mañana) y todo el mundo me está tratando en plan normal para normalizarlo? ¿Qué hago para descubrir qué es verdad?

Pues mirad qué cosa más estúpida. En Perdidos la forma de encontrarse fue encontrar un ancla. Como en Inception. Y yo busqué mi ancla. Alguien que hubiera interactuado en el pasado conmigo, no supiera nada de lo que había pasado, y que interactuara conmigo de forma normal de nuevo. Ya lo habéis adivinado seguro. Mi ancla, ni más ni menos, fue La Sirenita.

Un cruce de correos emotivo, un toma mi teléfono para lo que te haga falta, un par de me tienes aquí para lo que necesites, de verdad, y supongo ahora a posteriori que una hinchada de ego de las que hacen época.

Todo eso pasó en… 2005. Las interacciones no pararon. La vida seguía. Y llegaron Twitter y Telegram. A Fran le había hablado infinito del personaje. Eran muchos años conociéndonos (qué iluso, de verdad). Y con el Mosquito hablé mucho por Telegram. Y por Twitter. Grupos a 4, las dos parejas. Hablábamos de todo. De viajes, de ilusiones, del día a día, de mascotas… Muchas fotos nuestras y de nuestros enanos, y en tantos años sólo 2 de sus perros. Fran a veces sospechaba. Y yo, estúpido, le decía bueno, sabes que es una persona importante para mí, y si es tan críptico es porque algo querrá esconder. Ya sabes. Está enfermo, lo ha pasado mal… Es medio normal. No pasa nada si se lo respetamos.

Él medio normal, y yo medio subnormal. O entero. Durante años, incluso cuando Fran estuvo en el hospital, o un par de veces que me tocó a mí, estábamos pendientes del móvil, de hablar con su marido. No está bien. Está siendo difícil. Operaciones, líquido en el cerebro, cáncer, tiene que hacerle otro chequeo, le vuelve a operar… Ni sé cuánto nos habremos preocupado por esta supuesta familia. Tampoco sé la de veces que hemos intentado quedar con ellos. En alguna ocasión, casi nos habíamos cruzado. Otras, habíamos ido a Madrid para verlos, y ellos estaban en Barcelona porque no le habían dado el alta. Tantas y tantas y tantas veces…

Pero las enfermedades no lo eran todo. Con sus adopciones (je) fue muy parecido. En aquella época, Fran, Educador Social y TASOC, y yo, scout con muchos años con niños Asperger (ahora TEA), no paramos de recomendarle cosas para la adopción de Pedro. Sufrimos en casa una vez, y de viaje otra cuando todavía no había roaming e íbamos buscando wifis abiertas y cafeterías, crisis de Pedro en las que intentamos ayudar para que se solucionaran y estábamos pendientes del móvil y los mensajes en todo momento. De verdad. Miras ahora para atrás, y se deben haber reído a nuestra costa a pleno pulmón.

Alguien comentaba también en el foro que Esto no es Amar en tiempos revueltos, no te vas a un hospicio, te gusta la sonrisa de una niña, y te la llevas puesta. Hoy día conozco los procesos de acogida y adopción más de cerca, y el invent grita a pulmón lleno. Pero entonces no lo vimos. Estábamos centrados, perdiendo nuestro (poco) tiempo, en ayudar a una familia que creíamos cercana y que pensábamos que necesitaba nuestra ayuda. Cómo se rieron de nosotros.

El desenlace

Twitter es traicionero. Y la gente más aún. Un par de veces la gente preguntó más de la cuenta (que oye, que es normal que pase cuando cuentas tu vida con pelos y señales –y lo de los pelos es literal–) y el Mosqui saltó diciendo que quién se habían creído que eran. Nadie podía opinar sobre sus vidas sin su permiso. Ni intentar meterse. Ni darles lecciones de moralidad. Ni siquiera su opinión.
En aquella época aquello derivó en un candadito ?, pero hoy en día deriva en bloqueo directo. Porque en twitter, tú eliges qué leer. Y quién te lee. Y quien pueda llevarte la contraria, pues no interesa.

Esto lleva de título el desenlace, pero bien podría tener de título la debacle. No voy a hablaros mucho de las palmers, las elegidas por el SerdeLuz™ (es la siguiente digievolución de Mosquito) para seguirle. Son personas que han demostrado que pensar es algo que sólo se hace un par de días al mes (lo siento, es lo que demostráis). Imaginad. Hubo un momento hace unos veranos que quisimos hacer viral una foto de una playa sucia que subió el Mosqui (ya ves tú, prometió fotos –falsas, obviamente– si llegábamos a los 20k). Con los retuiteos, y después de ponerlo también en Facebook, apareció el autor original de la foto. Había puesto la foto dos horas antes que él en Twitter. Y todas las palmers saltaron al cuello del autor original diciéndole que borrara la foto porque la del Mosqui era la que valía. Y si seguís su twitter (después de años lo he vuelto a leer, pero leo sólo los destacados que se publican en los foros), de vez en cuando suelta alguna barbaridad, y tengo el convencimiento de que lo hace para testear hasta qué punto las palmeras le siguen de forma incondicional. A veces da mucha vergüenza ajena lo que llegan a defender. Y de verdad, como alguien había compartido ya por el foro, yo todo esto me lo imagino así:

Pero si Twitter es traicionero, Telegram lo es aún más. Aunque tuviéramos claro que Mosquito era un personaje, nos creímos que la interacción a través de mensajes privados, en grupos, las dos parejas, por Telegram… nos creimos que esa sí era real. Que aunque siguieran detrás de su pequeña máscara, estábamos hablando con las personas reales detrás de las cuentas. Qué error más imbécil.

Me está costando escribir esta parte por múltiples razones. Me dejo montones de historias y de detalles. De eso que podemos llamar, en general, estafa emocional, pero que no está penado.

Por Twitter conocéis la historia del blog. Es anecdótica. Durante años le insistí en que dejara blogspot y se hiciera un WordPress en servidor propio, para que el contenido fuera suyo y él lo controlara. A los años, me hizo caso. Me ofrecí a llevárselo todo, obviamente. Dominio, hosting y todo. Lo hice durante un tiempo. Un amigo suyo me escribió para decirme que quería que fuera un regalo compartido, y que quería pagar la mitad. Me mandó los datos de la factura. Se la envié. La pagó. Hace unos meses me pidió que le pasara todo a unos amigos suyos de una empresa que se dedica a WordPress. Hice copias de seguridad, y se lo pasé todo. Hoy ya no tenemos relación comercial. Sólo nombres, apellidos, DNIs, direcciones, contactos, y empresas que sirven para tirar hilos y enlazar cosas.

Pero cuando mi vida cambió, el Mosquito estaba ahí. Imaginad. Fran pensó muchísimas veces que si el Mosquito llevaba con un cáncer con tantas complicaciones desde los 14, que no paraba de reaparecer, estaba bien, por qué no él. Ese grupo de Telegram, que entonces y ahora estaba y está lleno de amigos muy cercanos y de confianza, lo compartíamos también con él. En ese grupo me vieron sufrir y llorar. Los tuve de apoyo. Me vieron caer y llorar. Y desesperarme. Fueron una parte importante para seguir adelante. Pero ahora, con perspectiva, puedo decir que Mosquito… digamos que se divirtió. Sí, me dedicó un artículo en su blog. El dolor no se va. No, no se va. Aprendes a vivir con él. Cuesta. Llevo dos años y medio, y tengo claro que todavía no he sido capaz de superar la fase de duelo, por diversas razones. Que al mes y poco de haberme quedado solo intentara psicoanalizarme para su proyecto final de Psicología no ayudó. Que cada palabra que dijera se la tomara por alguna razón como un ataque personal, tampoco. De nuevo, ahora con perspectiva nos suena a que quería cortar relación conmigo de raíz por alguna razón. Una persona desesperada, como yo en aquel momento, supongo que sería capaz de muchas cosas.

El día en el que terminó de enfadarse conmigo fue meses después de haberme quedado solo. Conté en mi grupo de confianza (16 personas, todas reales menos él –creo, ya no me fío–), que había tenido una relación sexual. En aquella situación, todo un logro y un avance. Todos los del grupo sabían que Fran y yo sabíamos cuáles eran nuestros estados de salud, y habíamos quedado que el quedara en pie tenía que seguir adelante lo antes posible y a toda máquina. No fue fácil. Y lo compartí con mi grupo de amigos.
Los mensajes privados a los demás diciendo de todo porque no respetaba el luto, y qué clase de persona era si hacía eso (ojo, dicho por el que sustituye gatos en dos horas) se extendieron. Mosquito, lo siento. Después de eso creer que eres hombre y gay… no cuela.
Su mensaje final fue mucho mejor. Ya no estaba en el grupo, pero leía todo lo que se escribía en él porque se lo pasaban (o tenía más identidades ?‍♂️). Y su despedida fue, literal, alguien que comparte esa información demuestra carencias emocionales graves. Pero vamos a ver, vamos a incluir aquí un facepalm, por favor ?‍♂️. Si después de 5 meses de haber perdido a mi pareja, de la forma en la que pasó, y cómo de unidos estábamos, no tengo carencias emocionales graves, a lo mejor es que estoy un pelín muerto por dentro. Pero que me lo diga quien radia los polvos en plan Minuto y resultado en Twitter y en el blog (y que hace un rato se ha puesto a escribir por Twitter que hoy vuelve el marido que qué bien que toca sexo)… pues sólo nos demuestra que gran parte de su vida es una mentira más.

Creedme, habría sido feliz sin más mosquitos en mi vida. Pero el otro día pasó algo. Pasó que tengo una cuenta de control, y Hacienda la mira al milímetro. Y me envió cosas de un trimestre que no estaban correctas. Entre ellas, una factura que yo había presentado pero la contraparte no. Esa factura era la de su blog. Esa que su amigo quería pagar a medias. Me daba un poco igual, la verdad. Yo justifico mi parte y a tomar por saco, problema suyo. Pero me dio por comprobarla. Esa factura vino en un correo que me envió alguien ajeno a todo 12 días después de haber incinerado a Fran. Y la dirección de los datos para la factura llevan a esto.

Y me vais a perdonar, pero esto mosquea. Mucho. Con la información del foro y la que ya tenía, seguir la pista no era difícil. Quien envió el correo y era ajeno a todo (o eso quise creer en su momento) no lo es tanto. Vive bajo su mismo techo. Es la prueba definitiva de que han estado riéndose en tu cara durante años, y que se han tomado a coña absolutamente todo lo que te ha pasado. 12 días después, y te pones a seguir con tus estupideces y absurdeces. Te diría que hay que tenerlos muy gordos, pero no. Después de casi 20 años, y con familia, deberías hacerle caso a todas las que te lo han dicho ya: busca ayuda profesional. Esto no es divertido. Es que no estás bien.

Ya lo comentaron en el foro. Pizarra, y a unir los puntos. Que casi todo lo que publicaba era falso ya lo sabíamos. En un flickr aparecieron casi todas las fotos que usaba. Y también que muchas de sus ilustraciones eran robadas y modificadas. Unas fotos después, un alguien a quien no le importa que le roben y usen el trabajo, una casa con nísperos, un nombre que sería una casualidad de uno entre mil millones, y un une los puntos, y ahí estás. Quién lo diría. Sabes de sobra que no se te puede acusar de estafa emocional. Ir a tu casa tampoco serviría de nada. ¿Qué ibas a hacer? Mirarme de arriba a abajo y gritar hacia adentro «¡Eh, M, baja, mira la cara del pardillo al que hemos estado engañando durante años!» y hartarte de reír en mi cara.

En esta historia no hay me pide me perdona. Hay daño ya hecho, y una parte importante para mí, irreparable. También para otras, a las que has dejado tiradas en múltiples ocasiones con la maleta preparada en la puerta para acompañaros, o ayudaros, en tantos momentos. Tampoco hay historia más allá de que cada vez más gente sepa quién eres y qué haces. Pero sí hay algo que quiero dedicarte. Para ti, para que sigas riéndote de todo. Aquí tienes esta canción.

P.S.: Sí, durante años alguien me/nos ha hecho creer que era real, hemos creado un vínculo de amistad y hemos sido empáticos hasta el punto de estar muy preocupados por la salud de otros. Supongo que los peligros de internet. Y de haber dejado que todo esto se haya hecho bola. Un scam/catfish en toda regla. Espero que no le pase a nadie más en el futuro.

P.S.2: Escrito en femenino porque son mayoría de lectoras.

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Fin del interludio

23 entradas en 2017 y esta es la tercera de 2018. Casi en agosto.

No voy a decir que todavía estoy reponiéndome de nada, porque mentiría. Pero sí he estado ocupado en saber cuál es mi lugar en el mundo. En este. En el de ahora. En el que compartimos.

La realidad es la que es. Puede que dentro de 20 años, o de menos, el cambio climático nos haya hecho arder por culpa de la radiación o de las basuras. O que muramos de inanición por falta de comida por cosechas perdidas por la misma razón. O también puede que suframos una pandemia horrible porque vuelvan enfermedades gracias al movimiento antivacunas. O la gente morirá en masa por tratarse con agua con azúcar (homeopatía). O, quién sabe, que nos caigamos por el borde de nuestra tierra plana.

Incluso sin todo eso que comentaba, la vida es finita. Y hay que aprovecharla al máximo. Me he tirado los últimos 6-8 meses entre preparando cosas para el futuro y viviendo el presente, día a día, con la gente con la que me sentía y me siento más a gusto. Intentando hacer sólo lo que me apetecía en cada momento. Intentando no hacer nada por compromiso, pero a la vez siguiendo esa máxima que hace poco volví a escucharle a uno de los Javis: si alguien que te importa te pide un favor y puedes hacerlo, hazlo. Y volviendo a buscar mi lugar en el mundo. Sí, otra vez. Los cambios son revoluciones. Y uno tiene que sentirse bien con lo que hace en cada momento.

Lo que he estado haciendo hasta ahora siempre me ha encantando, y nunca lo voy a dejar. Pero también ha llegado el momento de dar rienda suelta a mis inquietudes y de ponerme a hacer cosas distintas que siempre he querido hacer. Por suerte, como siempre me ha pasado, tengo detrás una familia que siempre me apoya en cada locura que se me ocurre porque también piensan que la vida está para disfrutarla.

Me quedan en el tintero cerca de 50 borradores y muchas WordCamps que contar. Todo llegará. Por ahora me he propuesto sacar un ratito al día para volver a tener una presencia aquí. Y empiezo en un rato, contándoos mi nueva locura.