Pus

En tiempos antiguos, en Reina Mercedes, pasaban cosas que a veces no eran muy normales.

El otro día un amigo me re-contaba una historia, y no podía parar de reír. La comparto con vosotros.


Viviendo en Reina Mercedes, teníamos en la puerta de al lado un ser de esos que solemos llamar un auténtico. En aquella época se nos había estropeado la tele, y nos íbamos a ver ‘Los Serrano‘ a su casa todos los miércoles por la tarde. Muchas veces nos decía que estaba estudiando, o no nos abría la puerta, pero nosotros ahí que nos quedábamos insistiendo, porque se le escuchaba. Cuando estudiaba, lo hacía en el salón y en voz alta, así que se sabía si estaba allí o no.

Un día entramos después de mucho llamar (:P) y nos dijo que estaba estudiando. ‘Sí, sí’. Apoltrone en el sofá. Subida de volumen de estudio, subida de volumen de la tele, hasta que se cansó y se sentó con nosotros. En realidad, le dábamos vidilla al muchacho.

Otro de los días, estaba en el salón sentado delante de la tele. El chaval tenía una de esas uñas feas encarnadas llenas de pus, y ese día le dio por ir a la cocina, coger las tijeras de cajón y ‘arreglarse’ la uña con ellas. Cuando terminó, cogío las tijeras y las volvió a meter en el cajón.
Al día siguiente cuando llegamos estaba su hermana en casa limpiando pescado… con las tijeras.

– ‘Euh… oye… una cosita. ¿Has limpiado esas tijeras antes de usarlas?
– No… no sé por qué. Estaban en el cajón.
– Ya. Mira, es que tu hermano ayer… se… bueno… se estuvo cortando la uña con ellas.

La cara de esa chiquilla cambió. Tenía el cubo de la basura al lado. Sólo tuvo que girar un poco el cuerpo para dejar caer las tijeras, y después recoger todo el pescado, girarse de nuevo, y dejarlo caer en el cubo al tiempo que se escuchaba un grito:
– ¡¡¡¡Fernandoooooooo!!!! ¡Ven aquí ahora mismo!

Sonó un ‘bueno, nosotros nos vamos’ muy bajito, mientras se escuchaba cómo se cerraba la puerta. Y ahí acabó todo.


(Gracias a Llamas por la historia).

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