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Un blog a 60 pulsaciones por minuto


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Es curioso c贸mo una entrada a veces se atasca. 脡sta ha estado escrita tres聽veces, y tres聽veces la he borrado. La raz贸n era simple. No se debe escribir cabreado, y menos cuando el cabreo es por temas personales. Y es que duele mucho, y cabrea, tenderle la mano a alguien y que te peguen una pu帽alada trapera por la espalda. Pero oye, es el peligro de ser un convencido del software libre y de llevarlo tambi茅n como filosof铆a de vida adem谩s de como filosof铆a en el trabajo. Est谩s mucho m谩s expuesto, y estas cosas pasan.

Supongo que dos traiciones (o una compartida) en siete a帽os, de todas formas, es un buen ratio. Excelente, dir铆an las estad铆sticas. Pero las traiciones no duelen por el hecho en s铆. Las traiciones duelen por la decepci贸n y la desilusi贸n asociadas. Por la preocupaci贸n de c贸mo vas a hablar ahora de personas por las que antes diste la cara y defendiste en m谩s de una situaci贸n. Pero todo pasa, la vida sigue, y los baches de la carretera quedan atr谩s.

Una vez superado el tr谩mite en mi cabeza soy capaz de volver a encauzar esta entrada, as铆 que all谩 voy. 脡sta es una entrada personal. La escribo porque creo que es importante superar las cosas. Mi forma de superar las cosas y dejarlas atr谩s es escribir sobre ellas. Tambi茅n es mi forma de agradecer las cosas, y mi forma de reflexionar. As铆 que aqu铆 voy. 32.


  1. Es s贸lo un n煤mero. 2013 tambi茅n es s贸lo un n煤mero, pero qu茅 n煤mero. El a帽o 2013, en casa, lo recordaremos siempre como uno de los peores a帽os de nuestra vida.

El a帽o no empez贸 bien. Llev谩bamos varios meses de irregularidades m茅dicas, y los problemas se iban agravando cada vez m谩s. El punto final fue Enero, cuando el sistema volvi贸 a fallar. Todav铆a, de vez en cuando, sue帽o con aquel d铆a. Espero ser el 煤nico. Lo tengo grabado en la mente, sobre todo por la escena que le mont茅 a Fran en el coche, en medio de un ataque de p谩nico.

Ese d铆a experiment茅 c贸mo es morirse. Poco a poco, pero demasiado r谩pido. Tu coraz贸n cada vez late m谩s lentamente. Tu respiraci贸n se acelera y, de repente, te das cuenta de que no est谩s cogiendo aire. Te agobias. Sudas. Sufres. Sabes que no puedes hacer nada para remediarlo. El momento es muy corto, pero se hace muy largo. Cierras los ojos. Dejas de ser consciente de que hay algo alrededor. Y sientes que todo se apaga.
En ese momento llevar una salvaguarda en el pecho no es suficiente. 驴Y si falla? 驴Y si no salta? Es un aparato tecnol贸gico que f谩cilmente se puede estropear con un im谩n. 驴Estar谩 a pleno rendimiento? Curiosamente, en ese momento el AP es m谩s una fuente extra de estr茅s que una tranquilidad.

Despu茅s de haber estado en un coche llorando de impotencia diciendo entre hipos entrecortados 芦no quiero morirme, no quiero morirme禄, todo se ve de otra forma.
La adaptaci贸n a la nueva medicaci贸n ha sido complicada, pero muchos factores, internos y externos, han hecho que haya sido posible seguir con una vida bastante normal.

Las primeras semanas la medicaci贸n pegaba muy fuerte. Andar era complicado. Levantarse era complicado. Pensar era complicado. Estar de pie era complicado. No marearse era complicado. Pero hab铆a animales que atender, que limpiar, y que sacar a la calle. Y una escalera que subir para llegar a la ducha y a la cama. S贸lo un d铆a dejamos que todo aquello nos superara y dormimos en el sof谩. El resto del tiempo, pasito a paso, y muy lentos, Pongo y yo nos levant谩bamos por las ma帽anas y nos 铆bamos al parque. Nos aprendimos cada desnivel de nuestra urbanizaci贸n, aparentemente plana, y descansamos al final de cada m铆nima cuestecita para no marearnos. Es incre铆ble la paciencia que tienen los perros. Despu茅s, al mediod铆a, nos 铆bamos por detr谩s del colegio, y por la noche al camino hacia el pueblo. Aprendimos tambi茅n que no pod铆amos hablar y andar al mismo tiempo. Y as铆 pasaron las semanas.

A la tercera semana me reincorpor茅 al trabajo. Con ch贸fer, por supuesto. Los d铆as que era capaz de levantarme de la cama sin marearme, Fran me llevaba y me dejaba en la puerta del edificio de la oficina. Desde ah铆 tardaba 4-5 minutos en recorrer los 100 metros escasos que hay hasta la puerta, sufriendo hasta el peso del port谩til (menos mal que no llega al kilo).
A la cuarta semana, me fui a Granada (de nuevo con Fran como ch贸fer) a un curso de Scrum, intentando volver a la normalidad. Tener all铆 a Jero, y que fuera el profesor, me daba tambi茅n la confianza suficiente para hacer el primer movimiento grande, y todo fue bien. Quiz谩 fue demasiado pronto, pero tambi茅n fue una revelaci贸n importante: querer es poder.

La recuperaci贸n ha sido todo un c煤mulo de circunstancias, como todo en esta vida. La casa, con su infinita escalera y todas sus habitaciones. Pongo y todas sus necesidades de salidas. Fran y sus insistencias en sacarme de casa y que me moviera. La familia, que no ha parado de venir de visita, de sacarnos, de movernos, de entretenernos, de hacernos crecer. El jard铆n, que tambi茅n tiene trabajo. La empresa… Escribir un art铆culo como 茅ste tiene una raz贸n principal: compartir las reflexiones.

Pongo ha entendido muy bien, durante todo este tiempo, que he(mos) tenido limitaciones. Un perro que vive su vida tirando de la correa cuando est谩 en la calle, intentando arrastrarte, se ha pasado meses yendo pegado a los pies, sin tirar, simplemente acompa帽ando. Tener un animal que depende de ti y que tiene necesidades ha hecho mucho de terapia. Me ha hecho salir y andar al menos dos veces al d铆a desde el segundo d铆a que volv铆 a casa.

Una casa de dos plantas tiene escaleras. Normalmente, las habitaciones est谩n arriba. Una escalera… hay muchas formas de subir y de bajar una escalera. De hecho, se pueden subir a cuatro patas, y se pueden bajar arrastrando el culo. Y si lo repites muchas veces, se convierte hasta en la forma natural de subir y bajar las escaleras. Adem谩s, si subes la escalera a cuatro patas tienes altas probabilidades de que el enano se crea que est谩s jugando e intente morderte las manos y chuparte la nariz.

La ba帽era est谩 en el cuarto de ba帽o que est谩 en el dormitorio. Una ba帽era no es una ducha. Hay que entrar. Levantar una patita, durante un momento hacer equilibrio sobre una pierna, meter la otra, sentarte, no resbalarte, no matarte… todo con mucho cuidado.

Tambi茅n hay que cuidar del resto del zoo. El resto de animales necesita cambios de suelo, comida, limpieza… todo eso es actividad f铆sica suave, que no viene nunca mal. Adem谩s, lo bueno que tiene es que es obligatoria.

Fran, aparte del apoyo moral, tambi茅n contribuy贸 de muchos otros modos. En abril del a帽o pasado se tir贸 una semanita en el hospital, y todo se dio la vuelta. El miedo a volver a coger el coche por p谩nico a los mareos se desvaneci贸 a causa de la necesidad de conducir. Y la necesidad de estar acompa帽ado en todo momento para estar sereno tambi茅n hubo que dejarla a un lado. Las prioridades cambiaron, y en ese momento nos dimos cuenta de que tambi茅n pod铆amos hacerlas cambiar nosotros.

Despu茅s de haber pensado que nunca m谩s volver铆a a montar en moto, el a帽o pasado estuve en el circuito, me pegu茅 una ruta a Marbella y otra a Tarifa. Fue un a帽o corto en kil贸metros, pero muy satisfactorio. A partir de ah铆 hemos ido explorando nuestros l铆mites con mucho cuidado. Me propuse durante un tiempo ir a un evento mensual, y despu茅s de tener que anular tres asistencias decid铆 no intentar forzar las cosas, y jugar con un calendario mucho m谩s amplio.

Tambi茅n cambi茅, de nuevo, mi visi贸n empresarial. Me hab铆a centrado en el p谩nico. En la necesidad de buscar a alguien que me sustituyera cuando no estuviera. Que mi socio pudiera seguir con lo que estaba haciendo, teniendo un reemplazo. Y, de nuevo, la visi贸n era equivocada. Todos somos adultos, y capaces de hacer muchas m谩s cosas en caso de que no pudi茅ramos seguir haciendo la actual. Y nuestro enfoque siempre ha sido el de divertirnos en el trabajo. 驴Por qu茅 esa absurda obsesi贸n?

Hemos llegado aqu铆. El mes pasado pusimos el ’32’ encima de una tarta. En muchos momentos, durante el 2013, cre铆 que no llegar铆amos a conseguirlo. Que nos quedar铆amos por el camino. Y durante ese a帽o estuvimos en San Francisco, disfrut茅 de la familia, di paseos en moto, disfrut茅 de los amigos, hice cosas grandes en el trabajo, disfrut茅 de mis animales, y disfrut茅 de Fran.

En 2014 tengo claro que nos queda mucho por delante.

Estoy disfrutando como nunca de lo que estamos haciendo en el trabajo. Hemos recuperado la esencia Mecus, y parece que s贸lo tengamos ganas de crear cosas nuevas y de no parar de ense帽ar. Muy pronto empezaremos de nuevo con nuestros programas de verano y, si todo va bien, con nuevos becarios.

Tambi茅n estoy disfrutando como nunca lo he hecho de la familia. Siempre que podemos nos juntamos. Siempre hemos estado a la misma distancia, pero ahora los fines de semana no paramos de ir de un lado para otro. Y de hacer cosas juntos. Tambi茅n he recuperado los contactos perdidos. Al final, cuando todo falla, lo que queda es la familia, y siempre hay que cuidarla como te cuida ella a ti.

Y estoy disfrutando como nunca de mi extra帽a relaci贸n con Fran. Porque ya no s茅 dormir solo, y los d铆as que no est谩 duermo en el sof谩. Porque, despu茅s de todo este tiempo, vuelven las mariposas al est贸mago cuando lo veo despu茅s de toda la ma帽ana fuera. Porque sigo disfrutando de su compa帽铆a. Porque cada noche nos vamos a la cama riendo. Porque hace que todos los d铆as sean especiales. Porque me ha empujado a vivir. Porque soy feliz cuando estoy con 茅l.

Estos dos 煤ltimos a帽os (y los anteriores, aunque en menor medida) han sido bastante complicados. Durante el proceso he perdido contacto con mucha gente. He dejado de ir a sitios, he dejado de ver a amigos, y algunas relaciones se han perdido. Por un lado me apena. Por otro lado, es ley de vida. Muchos no somos capaces de evaluar ciertas situaciones hasta que las vivimos. Es lo que nos pasa de ni帽os. Somos crueles con quien tiene 芦problemas禄, y nos re铆mos de ellos, porque todav铆a no tenemos la capacidad de ser emp谩ticos.

La situaci贸n es compleja. Es aleatorio que nos levantemos bien. Que podamos salir. Que podamos ir de fiesta. Que podamos ir a alg煤n sitio. Que podamos quedar con alguien. Que nos estemos ahogados despu茅s de terminar de subir esa cuesta. Billetes, todos con seguro y retornables, por si acaso. 驴C贸mo me levantar茅 ma帽ana? 驴Y pasado? Dos fines de semana seguidos de actividad, cuidado. Mejor ir s贸lo a uno de los eventos, y reposar. 驴Hay dinero en la cuenta? Ahorramos un poquito, y salimos a comer, o compramos algo que queramos. Ma帽ana puede que ya no lo necesitemos.

Lo importante es conocerse uno mismo, y conocer tus l铆mites. Si quieres hacer algo, hay que 聽tener mucho cuidado de no forzarlos, para intentar asegurar (aunque nunca se sabe) que no vas a fastidiarlo. Porque las ma帽anas todav铆a cuestan. 驴Pero a qui茅n no le cuesta levantarse de la cama un lunes por la ma帽ana?



4 respuestas a «32»

  1. Las entradas personales de este blog siempre son memorables. Me gustar铆a poder escribir as铆. Genial 馃檪

  2. Quiero complementar tu reflexi贸n con un poema de la jerezana Pepa Parra que he le铆do hoy. Casualidades de la vida:

    D脥AS DE VINO Y ROSAS

    La vida habr谩 de darme m谩s rosas y m谩s vino.
    Habr茅 de ver el mar desde el puerto de Rodas
    una noche de agosto calurosa y festiva.
    Todav铆a tendr茅 del amor las guirnaldas
    enredadas al cuello, y a煤n dormir茅 en los brazos
    de un dios irreverente la ebriedad y el exceso.
    Aunque tal vez mi cuerpo descubra entonces marcas
    del dolor, ademanes que la piel no derrota,
    la vida habr谩 de darme mi parte del asombro.

    Y gracias por compartir.

  3. Gracias por hacer ese esfuerzo a帽adido de poner en palabras escritas 隆lo vivido! Gracias por buscar ese trocito de voluntad diaria para SEGUIR VIVO, Gracias por saber agradecer la ayuda compartida de los que te quieren y a los que quieres… GRACIAS por ayudarme a sentir que la semilla d谩 FRUTO. Un beso, Charo

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