Palabras

No tengo una memoria hierética como Sheldon, pero durante toda mi vida de estudiante he gozado de una memoria fotográfica que me ha ayudado mucho.
Últimamente, ordenando la casa y tirando cosas antiguas, han aparecido muchos trastos que me han traído muchas otras cosas a la memoria. Cosas olvidadas, sin sentido, que de otra forma quizá no habría vuelto a recordar.

Es curioso cómo funciona la mente. Recuerdo el día en que aprendí la palabra “bocajarro”. Estábamos haciendo una lectura en clase y nos habían dado una fotocopia a cada uno de un texto de un periódico. El trozo completo trataba de un “disparo a bocajarro”. Nosotros teníamos que subrayar las palabras que no entendiéramos, y yo hice una gran raya debajo de “bocarrajo”. Porque, además de no conocer la palabra, estaba mal escrita. Cuando me tocó leer la frase en alto, mi “disparo a bocarrajo”, la profe me corrigió. “Es bocajarro”. “Pues está mal escrito”.
Desde entonces las dos palabras suenan a la vez en mi cabeza cada ve que las oigo o las veo escritas.

Y recordarlo me ha traído el recuerdo de cuando aprendí la palabra “dracena”. Fue con un libro titulado Piripitusa. O aquel libro que leí dos veces y nunca terminé de entender, Jeruso quiere ser gente, de la serie azul de El barco de vapor. No estaba yo todavía preparado para la literatura nórdica. O mi primer libro de la serie roja, Herman, que tampoco recomendaría para edades infantiles y principios de juveniles.

Después ya vino el detective Flanagan, y empezó a aparecer el manga 🙂

2 thoughts on “Palabras

  1. A mí me pasa con la expresión “ojos como platos”.
    Siempre que la leo o la escucho, recuerdo la primera vez que tropecé con ella.
    Fue en el libro de lectura de 1° de EGB (Senda se titulaba), y leyéndolo por mi cuenta en casa, confundí la palabra “platos” con “platanos”.
    Así que me imaginaba a la niña de la lectura con los ojos en forma de plátanos (tenía 6 años y mucha imaginación).
    Cuando un compañero leyó esa parte en el colegio, caí en la cuenta de mi error, y además comprendí que “abrir los ojos como platos” era mucho mejor expresión que “abrirlos como plátanos”.
    Y desde entonces, cada vez que la oigo, recuerdo a la niña de la lectura con los ojos en forma de plátanos ;-).

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