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El agravio comparativo

Un miércoles cualquiera, en un slack cualquiera, hay personas hablando sin parar. Compartiendo cosas. Ayudándose. Charlando. Y en un momento concreto, alguien comparte algo que lo cambia todo.

El próximo día 14 de diciembre se va a celebrar a nivel andaluz un evento motivacional para niñas de entre 11 y 15 años, con el fin de fomentar el interés por la ciencia y la tecnología que revierta en futuras vocaciones STEM.

El evento tendrá lugar a la vez en todas las capitales andaluzas. Durante una completa jornada (09:00 a 17:00 horas), las chicas participarán en algunos de los 40 talleres prácticos e interactivos. Aprenderán cómo funciona Internet, a configurar una red inalámbrica y a extraer su propio ADN para ponerlo en un collar; desarrollarán su propia aplicación, imprimirán un accesorio en 3D, y mucho más.

La comida viene incluida. Los padres las dejan a a las 9 y las recogen a las 17. Si quisieran participar como voluntarios, solo tendrían que apuntarse.

Cartel del evento "green light for girls" con la fecha y hora, y la forma de apuntarse.

Este cartel ha generado un hilo que va por 186 comentarios ahora mismo, y no precisamente por el diseño. En esa conversación ha habido mucho comentario acalorado, y me gustaría comentar aquí algunos de ellos.

El primer primerísimo comentario fue un mi sobrino es un chico y no puede ir, lo están discriminando. Ya se lió. La respuesta vino pronto: “Eso es lo que nos pasa a las mujeres continuamente, que nos fastidiamos, o nos fastidian, por haber nacido mujeres, constantemente.” Y la mecha se avivó.

Iba a haceros un resumen de los comentarios intercambiados, pero quedaba una lectura de unos 15 minutos. Wow. Así que he recortado. Sí voy uno de los primeros comentarios que se hicieron:

  • Me parecen muy bien este tipo de iniciativas de iniciar a niños y niñas en la tecnología, pero no me parece bien que se le niegue la participación a personas por cuestiones de género (en este caso hombres), ya que no creo que la mejor manera de luchar contra la discriminación sea con más discriminación.

Si yo fuera padre y tuviera un crío en esas edades, probablemente estaría enfadado por la situación. Pero también es verdad que todos los que han participado en la conversación se han enterado del evento en ese momento, y muy probablemente su interés por asistir al evento sea muy muy cercano al 0%. Hemos hablado de muchas cosas. De discriminación por tener pene (no se está discriminando a las personas con pene, porque el género no es biológico) hasta bullying. La cosa es que es momento de aferrarse a los datos, y estos dicen que con 5 años, tanto niños como niñas se sienten en igualdad, pero las niñas con 6 años ya se sienten inferiores que los niños. Estuvimos de acuerdo en que es un problema educacional.

Problema educacional que algunos no ven. Hay quien piensa que estos eventos no son para nada necesarios. Lo que es necesario son eventos donde se incentiven a ambos mostrándoles que tienen las mismas oportunidades. Pero, ¿cómo hacemos eso si los seguimos educando de forma sexista? Porque entiendo de verdad a algunos padres que no quieren que sus hijos e hijas vean que existe una discriminación, negativa o positiva, hacia alguien, porque deberían ser iguales. Y eso sería genial, pero es que sigue existiendo. Estamos además en un momento político e histórico en el que ciertas actitudes (por llamarlas así) se hacen aún más peliagudas.

Hubo, por supuesto, algún “en mi entorno eso no pasa”. No dicho así, claro, sino generalizado a cómo es el mundo. Mi respuesta fue clara: “Es bonito que veáis que no son necesarios porque eso significa que vuestra empresa, barrio, colegios y grupos de relación son geniales. Por desgracia no es la realidad de todo el mundo.“.

Después de eso, perlitas. “La diversidad es algo que ha existido, existe y existirá y es algo que no queréis asumir… y eso cada vez os esta alejando cada vez mas de buscar un estado de equilibrio entre hombres y mujeres a buscar un estado de victimización”. Me habría encantado tener en ese momento una cámara viendo las caras de algunos de nosotros. Jaw-drop.

Los comentarios continuaron. Estadísticas, carreras técnicas en las que no hay muchas mujeres o hay mucho abandono (“¿nadie ha pensado que el interés, preferencia, gustos…etc, influyan en esas estadísticas y no solo el tener un cable colgando o no?”), y los eventos sin presencia femenina o muy baja (“¿Yo que culpa tengo, como hombre que va a este tipo de reuniones, que una tia no venga porque se siente insegura?“). Hubo un aporte de Jose Arcos que me gustó especialmente:

A mí, la primera vez que me dijeron que por qué no había mujeres en una foto de un evento de ßetabeers Huelva, dije que porque no querían venir. Pero la realidad va más allá del que no quieran venir, y si uno hace esfuerzos para fomentar la inclusión, al final puede conseguirlo.

Y seguimos hablando, antes y después de espacios seguros. Espacios necesarios para que los colectivos que normalmente se sienten discriminados tengan un espacio en el que sentirse bien. Donde no se fomenten carreras técnicas entre los niños y de cuidados entre las niñas. Donde la inclusión sea real.
Se nombró también como ejemplo, cómo no, a Ping a Programadoras, que con sus espacios seguros y espacios mixtos acercan la tecnología a todo el mundo.

Una cosa es la igualdad, y otra cosa es la equidad. Creo que confundes términos. Si no hubiese eventos mixtos, lo vería mal, pero habiendo eventos mixtos, no es una discriminación como tal. Y si, hay eventos que están llenos de mujeres, y otros que no hay ni una. Solo hay que preguntarse el por qué. Yo misma hay eventos que ni me acercaría y otros que me siento una más. Es muy fácil hablar cuando no se ha sentido acoso, ni agredida, ni cuestionada constantemente.

La realidad de muchas ha sido y es complicada. Dentro de todo, después de todo, nosotros formamos parte de una minoría. España es un lugar privilegiado si se compara con otros países y lugares, y aunque seamos muy críticos con mil cosas (y tenemos que serlo), la realidad es que nuestros privilegios son muy amplios. Y es por eso, por nuestra situación, por la que tenemos que seguir luchando por los derechos colectivos de todos y todas. Porque podemos, y porque ya lo dice el movimiento scout: Piensa globalmente, actúa localmente.

En esa conversación se derivó a muchas más cosas. Se habló de suicidio adolescente. De LGTBIQ+, y de política. Se me ocurrió decirle a alguien que si había un evento general y otro para chicas, quizá su hija prefiriera ir al de para chicas. Puse ejemplos sencillos. “Existe el bullying, el aparentar, y los cambios físicos y hormonales a esas edades. Hay niñas que teniendo en cuenta todo eso deciden no ir porque, aunque fueran, estarían todo el tiempo preocupándose de todo lo que pasa a su alrededor y con su propio cuerpo antes de estar atendiendo a aquello que le gusta. Tú puedes querer que tu niña vaya al general, pero que ella a lo mejor se siente más cómoda yendo al otro. Hay que escucharles también.” Me respondieron con contundencia. “A lo mejor no quiero que se sienta cómoda excluyendo y quiero que aprenda a convivir sin prejuicios”.

Ah, la coeducación. Cuánto la trabajamos algunos y qué difícil es hacerlo cuando sólo se utiliza en momentos puntuales, en vez de trabajarla. Al final terminamos siempre en lo mismo, en un problema educacional. Que es el que intentamos atajar. Mientras, se organizan eventos para que más gente, que normalmente no llega a un contenido, lo tenga disponible de forma más atractiva. Se hacen con objetivos, con un trabajo previo, con unas metas. Pero no todo el mundo las ve. Hay quien sólo ve una posibilidad de crítica porque se están creando guetos y porque lo que se busca es la victimización del colectivo. Y habrá quien compre ese argumento.

Por mi parte, lo tengo claro. La igualdad conlleva inclusión. La inclusión conlleva atraer primero a los pequeños grupos de forma segura para después integrarlos. Y después, hay que darles esa oportunidad de integración. Es lo que hacemos en los Grupos Scout. Es lo que hacemos en las WordCamps y en todo evento WordPress, donde rige nuestro código de conducta y donde trabajamos la inclusividad. Es en lo que trabajamos constantemente. Y si la publicación de un cartel crea un hilo de 200 comentarios de este tipo, es que todavía queda mucho trabajo por hacer.

Ayer hubo quien nos dijo que nuestro trabajo no era necesario. Que el problema, como siempre, era del que no venía. Y que no deberían tener espacios únicos para ell@s porque es discriminar a los demás. ¿Estáis de acuerdo? Los comentarios están abiertos, siempre que vengas con espíritu dialogante.

P.S.: Gracias a Marta Torre por su constante e incansable defensa de los derechos de las demás, aprendemos mucho de ti cada día.

La crisis de las niñas

Tengo dos vecinos que son la noche y el día. Los dos han tenido niños casi a la vez, y los dos han tenido dos. Los dos han tenido dos niñas. Los dos tienen un perro grande de compañía en casa. Los dos trabajan y sus mujeres también. En ciertas cosas, son comparables.

Y también son comparables en actitud. Es curioso el amor. Es curiosa la situación. Es curiosa esa  actitud. El primero parece estar en su elemento cada vez que hablamos de sus niñas, y está tremendamente feliz con las dos. Está disfrutando muchísimo criándolas y viéndolas crecer, y pasando tiempo con ellas.

El segundo… al segundo se le nota en la cara, cada vez que lo ves salir en familia a pasear el perro, que está tremendamente frustrado porque el segundo no fue niño. No está contento. Y su actitud hacia sus niñas es totalmente plana. Seca. Inocua.

Me resulta curioso que cuando uno pasa por el proceso de tener hijos propios pueda llegar a este tipo de situaciones o circunstancias. Y más cuando todavía son tan pequeñas. No es una sensación de rechazo, pero sí puedes notar que hay algo que no está funcionando como debería.

Sigo siendo de la opinión de que deberían hacerle un perfil psicológico a los padres antes de permitirles tener hijos. Que sería un brutísimo recorte de libertades inconcebible en nuestra sociedad, pero… es como siempre. En un futuro, pagan y pagarán justos por pecadores.