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Vivir en una urbanización pija es algo extremadamente curioso. La fauna y flora de nuestros alrededores hay veces que ni siquiera tiene descripción.

A esta urbanización llegamos muchos después de que empezara la crisis. Había gente desde antes. Curiosamente, habían pagado unos 300.000 euros por casa, y en aquella época todavía no había cableado de internet ni fibra, ni funcionaban las farolas de las calles. Son esas cosas que te hacen plantearte si hay gente que se compra algo simplemente porque puede. Aunque realmente sabemos que muchos lo hacían por estar al lado del colegio al que iría su niño durante toda su vida escolar, un colegio del Opus con precios relativamente baratos: 10.500 euros al año.
Aún viviendo en la urbanización, y teniendo un trayecto máximo que se puede calcular en unos 800 metros desde la casa más lejana hasta la puerta del colegio, casi todos los padres llevan a sus niños al colegio con sus grandes coches para que el resto los vean. Y digo casi todos, porque algunos van andando: los que tienen asistenta que los acompaña y los recoge.

Algunos años más tarde los precios cayeron hasta casi la mitad. Cuando un bloque de 14 casas salió a concurso por un precio de 44.000 euros por casa, la asociación de vecinos de la urbanización se reunió para tratar el tema. En palabras reales, no querían a nadie con un ford fiesta como vecino, y de ese tipo era la gente que estaba visitando las casas. Y ahí llega uno de los problemas más incontrolables de vivir en sociedad: los vecinos.

En realidad me he liado, porque de lo que os quería hablar es de cómo se mide el status por aquí. En realidad entre vecinos no hay problemas evidentes, y todos vivimos en una especie de armonía. Algún imbécil hay, pero entre más de 200 familias, es un ratio relativamente pequeño y además son fácilmente ignorables. Y, como en todas las pequeñas comunidades, los que tenemos perro somos una piña independientemente de si Audi, polito Lacoste, o Seat Ibiza en la puerta (aunque casi todo el mundo tiene perros inmensos y/o caros). Así que voy a lo que iba.

  • Tiene servicio
  • No tiene servicio
  • Tiene Mercedes, Audi, o coche del tamaño de un apartamento pequeño
  • Tienen mierdicoche
  • Tiene perro de raza
  • Tienen perro de compañía
  • Tienen pozo en casa (¡hay gente que se ha hecho un pozo en el jardín!)
  • Tienen piscina
  • Tienen un césped precioso
  • Han quitado el césped y han puesto concreto
  • Tienen una selva por jardín

Uno de los chavales más trabajadores del barrio es de todo respuesta B, y el que tiene un fumadero de marihuana es todo respuesta A.

Esta urbanización es un nido de estereotipos.

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No es lo que hago. Es por qué lo hago.

Un poquito de filosofía de vida.

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Cambiando de vida

Hace casi 6 años, después de muchas circunstancias que marcaron una etapa, todo se volvió negro. Y después de un tiempo, volví a nacer. Y nació el Bi0[x]iD’s WaY oF LiFe.

asides

Este blog me ha acompañado durante estos seis años, casi desde el principio, como un diario de mi nueva vida. Aunque olvidado a veces, ha sido un apoyo continuo y constante. Me ha ayudado a sentir, a rememorar, a recordar… a mantener una coherencia como la mejor terapia posible para recuperar una memoria perdida.

También me ha servido para reflexionar. Para agradecer. Para analizar. Para hacerme crecer como persona. Ha sido testigo de amores y desamores, y muchos amigos han pasado por él. Muchos han sido protagonistas, y muchas historias han quedado como recuerdos de tiempos felices que ya no volverán.

Aquí quedan los agradecimientos a montones de personas que, de una forma u otra, sólo por el hecho de existir, han marcado de alguna forma mi vida. La mayoría de ellos, además, han interactuado de forma activa y hemos podido disfrutar de relaciones muy ricas y fructíferas. Todo esto, cada uno de vosotros, me ha hecho ser lo que hoy, ahora, soy. Y no me voy a poner a enumeraros, porque sabéis quiénes sois y tampoco es cuestión de ponerse lacrimógenos a estas horas.

Sinceramente, después de esto, creo que quien diga que los blogs han muerto o que van a ser sustituidos por las redes sociales no ha entendido lo que es un blog.

La razón de haberme puesto a escribir hoy es porque llevo dos días con gastroenteritis. En plena organización del EBE y con trabajo por terminar, ando reptando por las esquinas de casa (ya no, por suerte) con el estómago arrastrando. Los nervios me han podido, y se me han reflejado en el estómago.

Llega un gran cambio. Estamos de mudanza. La ilusión me puede. Dejamos nuestro piso actual, un piso de pareja, y nos movemos a un piso de familia, más grande y con cuarto para los niños. De repente aparece un nuevo camino, una nueva vida, con mil senderos que recorrer. Y nos encontramos de cara con un futuro compartido.

Hace cinco años pensé que, después de todo lo que había pasado, lo que me quedaba era sobrevivir. Ahora, por las noches,  ya no idealizo mi vida y sueño con las vidas de otros. Hoy sueño con el futuro de la mía. Y con todo el camino que nos queda por recorrer.

Gracias a todos los que habéis estado y estáis ahí y lo habéis hecho posible 🙂