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Cambiando el sistema de trabajo

En Mecus somos ya 3 personas trabajando desde hace un buen tiempo. Nos hemos organizado siempre como hemos creído que era mejor para nuestra productividad, y ahora es momento de hacer cambios.

En el departamento técnico hemos buscado la fórmula de la felicidad, pero hasta ahora no habíamos encontrado, con los sistemas tradicionales, ninguna que nos convenciera. Ha sido entonces cuando nos hemos volcado en todo lo que aprendimos en nuestra visita a San Francisco, planteando una serie de puntos que deben ser básicos en nuestro trabajo:

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  • Llegar descansados al trabajo. Hay que tener la cabeza preparada para trabajar.
  • Llegar con ganas. Mejora la actitud con los compañeros y con los clientes. Incrementa el compañerismo.
  • Tener tiempo libre, que ayuda a:
    • Desarrollar soluciones a problemas.
    • Tener nuevas ideas.
    • Momentos de ocio: más ideas, más desarrollos.
    • Desarrollo personal.
  • Evitar atascos a la entrada y a la salida del trabajo (en general, pérdidas de tiempo de las que mosquean o crean mal humor). Incrementa nuestra felicidad.

Todo esto disminuye nuestro nivel de estrés, nos hace vivir más tranquilos, más felices.

Trabajamos, de media, menos horas que antes. Pero el aprovechamiento del tiempo y la productividad se incrementan más de lo que podríamos haber pensado en un principio, lo que compensa esa diferencia de horas trabajadas con creces.

(Artículo publicado en Mecus, comentarios allí).

Tipo 3

Desde mi primer trabajo y mi primera empresa, siempre hemos tenido un grito de alarma: ¡Es un tipo 3!

El tipo 3 es una clasificación que se ganan muy pocos de tus clientes. En tu vida de empresa, a lo sumo dos. Porque aprendes a identificarlos, y un tipo 3 identificado se convierte en un cliente normal con unos requisitos determinados.

Vamos, que lo que convierte a un cliente en tipo 3 es que no te avisa de que lo es.

Características:

  • Te quiere sólo para él, en exclusividad.
  • No hay temporalización. No te envían lo que necesitas y tienes una fecha de entrega, sino que se cruzan un mínimo de dos correos al día cambiando especificaciones.
  • No tienes un único contacto, lo que hace que tengas que consensuar cada paso.
  • Las fechas de entrega no siempre están claras, y suelen ser antes de lo estipulado en un principio.

Lógicamente, hay trabajos y clientes que requieren situaciones como ésta y, además, suele ser un trabajo muy satisfactorio. No estás en casa o en la oficina detrás de la pantalla con tu té, tu zumo y tu bolsa de panchitos, sino que estás trabajando en un equipo y se convierte en algo mucho más interesante, y una gran oportunidad de aprender de otros.

El problema, como decíamos antes, y lo que los convierte en clientes tipo 3, es que no te avisan. Lo que deriva en que no te esperas ese ritmo de trabajo (lo que deriva en agobio y estrés continuo durante ese periodo) y, lo más problemático de todo, que todos tus demás desarrollos y clientes quedan absolutamente relegados durante ese tiempo, lo que deriva en más de lo mismo para recuperar tiempo y cumplir los plazos de entrega.

Así que ya sabéis. Identificad muy muy bien los tipo 3 cuando os lleguen para saber a qué ateneros, y seréis mucho más felices y mucho más eficientes.

Pero falta lo más importante. ¿Cómo identificar un tipo 3?

En el primer correo o en la primera llamada. En el momento en que le escribas que estará en X días desde la recepción del material para trabajar, te enviará un correo o te llamará para dar el visto bueno.

Si en él:

  • Pregunta si podrá ver algo ya dentro de dos días.
  • Os dice que todavía no tiene todo el material.
  • Os dice que depende de otra persona.

… ya sabéis que tenéis que reservarle al menos una semanita sólo para él.

Y cuando la agenda cuadra y el resto de proyectos no aprietan, uno trabaja más feliz.