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El caso Dyson

Hace unos d√≠as, mientras preparamos la gran aventura de fin de a√Īo que ya os contar√©, abrimos un canal de descuentos de Amazon en Telegram. Un peque√Īo experimento que alimentamos a trav√©s de un parser, se almacena en WordPress, y el sistema publica en Telegram, Twitter y Facebook a trav√©s de un sistema de cola con pautas horarias.

Pues bien. Una usuaria me ha mandado una mega oferta. Pongo primero la conversación completa y después comentamos.

‚Äď Eh, eh, un 90% de descuento en todos los productos. Todos Dyson. Haces click y te lleva a la p√°gina de Dyson.
‚Äď Suena super raro. ¬ŅMe pasas el enlace?.
‚Äď Claro. Toma.
‚Äď ¬ŅSeguro que es de Dyson?
‚Äď Todos los productos son de Dyson. Adem√°s, he tenido que registrarme.

Suena raro porque una marca como Dyson de principio no tienen la posibilidad de ofrecer descuentos de ese tipo. Y si la tuviera, y su coste de producción fuera ese, nunca te lo diría.
Premisa n√ļmero 1: una marca asentada nunca pierde dinero.

Entramos en la página. &&$(·&.club (no le voy a dar un enlace). Mal. Y http simple. Primera sospecha. Ofertas y todos los productos son de Dyson. Bien. Pero eso no lo convierte en una página de Dyson.
El men√ļ en ordenador es un men√ļ m√≥vil. Saben qui√©n es su mercado. Porque en un m√≥vil eso de las urls se difumina a√ļn m√°s. Quien entre por un enlace de Facebook ya est√° en la primera fase de la trampa. Y tienen un t√≠tulo que tambi√©n puede inducir a enga√Īo.

Pero todo eso lo veo yo. Quien me ha pasado el enlace lo ha visto desde dentro del Facebook, a través de un enlace, y lo que ha visto ha sido esto:

Como veis, Facebook os ense√Īa la URL de la p√°gina, pero tan peque√Īa, que es casi invisible.¬†Para que no estorbe. S√≠, Facebook, ya sabemos lo poco que te importan tu usuarios si hacen cosas fuera de tu red, no hace falta que nos lo repitas a diario…

Así que recomendación para grabaros a fuego: abrid siempre la página en el navegador. Eso os va a permitir hacer las siguientes comprobaciones, que son básicas.

Sigo con el an√°lisis de la p√°gina. Hacemos scroll. Enlaces sociales. Pasamos por encima, y todos vac√≠os. Alerta roja. ¬ŅUna tienda con sus canales sociales vac√≠os? ¬ŅHabiendo llegado desde Facebook? Imposible.

Seguimos. P√°ginas legales. Plantillas. Escritas con la primera letra siempre may√ļscula para estorbar a la legibilidad. Busco algo que siempre miro: qui√©n es quien me est√° vendiendo los productos.¬†Informaci√≥n de la empresa que vende: 0. Llamad a la polic√≠a de internet.

Pero vamos a terminar. Me registro en la web. El correo de registro va a SPAM (bueno, puede ser). T√≠tulo: Welcome to – [Dyson site]. De ah√≠ viene el me he registrado en la p√°gina de Dyson. Pero est√° mal estructurado, la web no tienen nombre. Contrase√Īa visible (qu√© mal acostumbrados nos tiene WordPress a hacer estas cosas de forma segura por si alguien nos coge el m√≥vil o nos mira el correo). Y el correo de la tienda, una cuenta de Gmail. Que no vamos a investigar, porque ya tenemos demasiadas alertas que nos dicen que no sigamos adelante.

A√ļn as√≠, vamos a la √ļltima. P√°gina de pago. http. A ver. No. NO. Nein. Niente. Ez. Iie. Una p√°gina de pago tiene que estar en https. Y no puede estar en https tachado como las p√°gina de la Junta de Andaluc√≠a o de la UPO (chapuceros…). Tiene que saliros en verde, con candado, y con la informaci√≥n de la empresa, que es a quien compr√°is. Esto os da garant√≠a de que existe y de que ten√©is posibilidad de reclamaci√≥n.

Para aclararnos, una tienda debería mostraros algo tal que así:

El candado, y la informaci√≥n de la empresa. En el m√≥vil no es tan visible (hay cosas que mejorar ah√≠, se√Īores de Android). Pero podemos encontrar esa informaci√≥n tambi√©n si pulsamos sobre el candado, y despu√©s en los detalles del certificado.

La diferencia con un certificado como el que tengo yo en esta web, que es sólo de seguridad, se vería así.

En móvil no es tan fácil de distinguir a simple vista, pero si compráis por internet, hacedlo de forma segura. Y si no lo tenéis muy claro, hablad con soporte (en este caso que vemos de Dyson no podríais, porque la página no tiene) y pedid una dirección para pagar por PayPal. PayPal crea una factura de forma automática y os ofrece la opción de reclamación y devolución del dinero, cosa que vuestro banco la mayoría de las veces no os podrá ofrecer si habéis pagado con tarjeta y habéis introducido los datos.

P.D.: Ya para rematar, miré los datos del dominio.

Registrant Name: zphatss
Registrant Organization: N/A
Registrant Street: sdsdsdsds
Registrant Street: 1685146981
Registrant Street:
Registrant City: sdfdfdsf
Registrant State/Province: Gansu
Registrant Postal Code: 325100
Registrant Country: CN
Registrant Phone: +86.13178238597
Registrant Phone Ext:
Registrant Fax:
Registrant Fax Ext:
Registrant Email: 1685146981@qq.com

Puede que el m√≥vil exista. Pero lo dem√°s…

‚Äď ¬ŅYa has comprado?
‚Äď Esto….
‚Äď Llama a tu banco. A ver si lo pueden anular.

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Fines de semana

El progreso es real. Puedo decir por fin que puedo salir un fin de semana (o una noche) sin después ser una piltrafa y/o medio morir en el intento. Los primeros intentos fueron bastante regular, pero los posteriores han ido mejorando de forma exponencial. No es que todo haya venido de golpe, es el resultado de muchos mesecitos de trabajo. Y se nota.

Recuperar tu vida nocturna a los 35 puede parecer un poco raro. Pero qu√© quer√©is que os diga. Me gustan las noches de chimenea, peli y manta, pero tambi√©n me gusta salir a bailar sin parar. Muchos dicen que la edad es s√≥lo un n√ļmero. No es verdad. La edad es experiencia (sobre todo), pero nuestro cuerpo tambi√©n la acumula, y tenemos que ser conscientes de eso.

Pero esta entrada no iba de eso. Ni de los fines de semana. El jueves estuve organizando cosas en casa. Fotos, cajas… Mil cosas que uno acumula en una vida y en tantos a√Īos de experiencias. Tantas cosas vividas, con tanta gente distinta. Antiguas, y muy nuevas. Recuerdos de todo tipo.
Ya me pas√≥ la √ļltima vez que pase√°bamos por C√°diz, tras la WordCamp Chiclana. Pasar por sus calles, y volver 12 a√Īos atr√°s y recordar las noches que pas√© por all√≠, momentos puntuales, noches que quedaron para el recuerdo, vivencias… Y entonces tuve un arrebato.

Cog√≠ el m√≥vil y le mand√© un audio a Moi. De esos que te aburren y que en los grupos de Telegram tengo prohibidos a no ser que no est√©s en condiciones de escribir por grado et√≠lico acusado. Un audio demasiado largo para un mensaje bastante claro:¬†Me he puesto a hacer balance de todo, y eres lo mejor que me ha pasado en 2017. Es uno de esos mensajes que mandas a tu mejor amigo, o a alguien que te ha hecho sentir distinto, el d√≠a 24 por la noche, o el d√≠a de a√Īo nuevo. Pero yo soy as√≠. Cuando me viene, lo suelto. Vete t√ļ a saber qu√© pasa ma√Īana, y me quedo sin hab√©rtelo dicho.

El viernes, el d√≠a despu√©s de aquel mensaje, fui a un concierto de Pylar¬†(toca en el grupo un amigo y compa√Īero), y me encontr√© con Karlos. Hac√≠a unos a√Īos que no nos ve√≠amos en persona (por redes, a diario, pero no es lo mismo), y nos pusimos a charlar. Estaba curiosamente extra√Īado de verme tan bien.¬†El duelo para una cosa como la tuya es normalmente de m√°s de 2 a√Īos. Y m√≠rate.¬†S√≠. Un centenar de cosas van por dentro. Y de vez en cuando te remueven. Pero en general, el avance ha sido claro. Y, en gran parte, por ese¬†lo mejor que me ha pasado en 2017, que me ha ayudado a ver las cosas de otra forma, con otra perspectiva. A darle a todo la vuelta. A hacer que no me importen las cosas que no son importantes. Y m√°s curioso, a hacer que no sean importantes para m√≠ las cosas que son importantes para otras personas, pero que no tienen nada que ver conmigo. Todo un arte y un quita estr√©s. Moi me ha re-ense√Īado tambi√©n, de forma consciente, a volver a controlar y ser due√Īo de mis sentimientos. Y eso es uno de esos regalos que te hace la vida que son realmente impagables. Haga lo que haga, nunca voy a ser capaz de devolverle ni una parte de todo lo que me ha dado. Siempre le agradecer√© su disposici√≥n continua y su altruismo (aunque no se lo diga ‚Äďmuy a menudo‚Äď). Quedan buenas personas en el mundo, de esas que te hacen sentir lleno por dentro cuando las tienes cerca, y he tenido la suerte de encontrarme con una en mi camino. Tengo adem√°s la suerte de que nuestros caminos se cruzan a menudo y nos podemos llamar amigos. Me ha tocado la loter√≠a.

El viernes también le comentaba a Karlos que la separación era necesaria. Lo he comentado alguna vez en el blog. Hay gente nueva en mi vida que me ha ayudado muchísimo en esta etapa. Y he tenido claro desde el principio que tenía que ser así. Que si quería avanzar de verdad, tenía que ser con gente que me conociera de nuevo, que no tuvieran ni el lastre ni el pensamiento del pasado, y que fueran capaces de verme como persona. Es, en parte, aplicar la filosofía de Fran de no contarle a nadie su situación médica para que no le miraran de otra manera. Poco a poco me voy sintiendo más libre y cómodo con la idea de volver a ver a los de siempre y que no estemos arrastrando una nube negra detrás con nosotros. Poco a poco estoy volviendo a visitar mis antiguos círculos, y también estoy creando nuevos.

Poco a poco se acerca el futuro. Y las perspectivas son cada vez mejores.

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El día en que te apagues

Hoy ha sido un día raro. Son las 8 de la tarde, y estoy en pijama en el salón. Va a ser el primer día en muchos meses que no voy a cumplir con mis kilómetros, y que no voy a cumplir con nada. Hoy toca día libre.

Hoy me tocaba revisi√≥n. Ven√≠a con mis nervios habituales, esas cosas que no puedes evitar. Siempre tienes la cosilla de qu√© te van a decir. De si el desfibrilador sigue funcionando. De si aquella noche te acercaste demasiado a aquel altavoz y el im√°n le afect√≥. De si aquel d√≠a te acercaste demasiado a la cocina de inducci√≥n… Esas cosas que te dices que no importan demasiado porque lo tienes controlado, pero en realidad sabes que s√≠ importan porque no tienes un coraz√≥n normofuncionante.

Ayer fue un d√≠a extra√Īo. Aunque en realidad fue una semana extra√Īa. Una semana llena de trabajo, una ma√Īana de favores y carreras, algo de nervios por una entrega, trabajos de cosplay, quedadas de organizaci√≥n… Y a todo eso le unimos un fin de semana de dormir poco (muy poco), presentaciones de libros, conciertos, y salidas nocturnas. El domingo deber√≠a haberme tirado todo el d√≠a dormitando en el sof√°, y en cambio me hice mis kil√≥metros con el Pongo, y no dorm√≠ casi nada con el cambio de hora. Lo intent√©, pero al final, despu√©s de toda una noche sin dormir y la falta de sue√Īo, consegu√≠ echar tres cutres siestas a lo largo del d√≠a. Nada productivo.

Esta ma√Īana el cansancio ha hecho de las suyas, y en el paseo de la ma√Īana me ha pegado el baj√≥n. Normal y habitual despu√©s de todo lo que ha pasado durante el fin de semana, pero extra√Īo porque no me pasaba desde enero (miento en realidad, hubo un mini amago en Bogot√° que os cuento otro d√≠a, pero no de esta intensidad), y ha sido fastidioso. Por suerte, queda gente buena en el mundo. Un se√Īor me ha visto sentado en el suelo y se ha ofrecido a acercarme a casa en la furgoneta del trabajo. Y me ha dejado en la puerta. Gracias :). Al volver a casa he mandado un par de correos, me he olvidado de que ten√≠a trabajo, y me he echado a recuperar sue√Īo antes de la cita con el m√©dico. Algo recuper√©, pero no lo suficiente, y la cita ha estado entre mareos despu√©s de mucho tiempo. As√≠ que al volver a casa, otra vez a dormitar hasta recuperar, y esta noche otra vez a dormir hasta que el cuerpo se recupere del todo.

Estas cosas siempre me hacen pensar en lo fr√°gil que es nuestro cuerpo. Cuando se est√° bien, estamos muy bien. Pero el equilibrio es tremendamente fr√°gil. Un peque√Īo detalle lo puede desestabilizar todo. Siempre recuerdo aquella √©poca en la que me costaba una barbaridad cruzar un sem√°foro de peatones antes de que se volviera a poner en rojo, o cuando llegar al parque de la urbanizaci√≥n para sacar al enano era el trabajo de todo un d√≠a y volv√≠a a casa reventado.

Estos meses he avanzado mucho. Much√≠simo. Tengo personas puntuales a las que agradec√©rselo porque han estado todo este tiempo a mi lado y han estado ayud√°ndome a cada paso. Y en las √ļltimas semanas, he dado pasos de gigante. Tan grandes que hasta me estaba costando cre√©rmelos a m√≠. Y este fin de semana me he excedido un pel√≠n precisamente celebrando todo este progreso con Moi. Porque nos lo merec√≠amos, qu√© leches. Y ha sido genial.


No viene mal recordar que tienes estos momentos. El momento de baj√≥n, que viene con el peque√Īo momento de miedo de que la cosa se descontrole y salte. Que sabes que no. Que las sesiones de cardio te han hecho m√°s fuerte y resistente. Que los tiempos de recuperaci√≥n que ten√≠a en junio y julio despu√©s de nadar 40 metros en la playa no tienen nada que ver con los de ahora, que son los de una persona normal. Que cada d√≠a todo est√° m√°s en su sitio. Pero entonces eres tu peor enemigo, y empiezas a pensar en el¬†y si salta. Y si de repente se le ocurre hacer la gracia, y t√ļ te quedas 6 meses sin carnet de conducir por una est√ļpida regulaci√≥n de tr√°fico que hacen personas que ni siquiera entienden qu√© est√°n regulando. Y tienes que sacar todos tus a√Īos de control de estr√©s y ansiedad para relativizarlo todo, y s√≥lo pensar en el momento, y en los dos minutos despu√©s. Al fin y al cabo, nuestras experiencias nos modelan, pero seguimos siendo humanos. Seguimos teniendo nuestros miedos. Y, en este caso, estoy muy contento de haberme preparado para ellos.

Y todo esto en realidad iban a ser tres artículos y le iba a dar algo de contenido al blog, que lleva mucho, parado, pero no he querido separarlo. Así que aquí va la tercera parte también.


Anoche so√Ī√©. Es un sue√Īo recurrente. Con el que me convenzo cada d√≠a de que hay que seguir. He estado ah√≠, a las puertas de irme para siempre, m√°s de una vez. He visto¬†la nada. Y he vivido el no sentir m√°s que paz y tranquilidad mientras todo se apagaba.

Tengo el convencimiento de que después no hay nada. Que todo lo que tenemos, es lo que tenemos aquí. No sé por qué. No sé quién fue el artífice. Ni por qué decidió que las cosas tenían que ser así. O si es cruel que no haya nada más después. Pero para mí, esto es lo que hay. Y lo tenemos que disfrutar al máximo. Aprender. Crecer. Sentir. Vivir.

Cuando me vaya, todo esto ya no me importar√°. No recordar√© nada. No tendr√© ninguna preocupaci√≥n. Todo estar√° vac√≠o. Y yo ya ni sentir√©, ni sufrir√©, ni tendr√© nada que pensar. Pero cuando pienso en que he¬†forzado la m√°quina y lo que, en otras circunstancias, podr√≠a desencadenar, s√≠ empiezo a pensar. En tenerlo todo recogido. En no dejar a nadie ning√ļn marr√≥n. En tener todos mis papeles ordenados y accesibles. En haber escrito en este blog todo lo que s√©, o lo que pienso, para que en alg√ļn momento alguien, en el futuro, lo pueda aprovechar. En compartir. En ense√Īar. En todo lo que me queda por ofrecer. Pero sobre todo pienso en las personas. Pienso en mi gente cercana. En mi familia. Pienso en la gente que me tiene muy cerca todos los d√≠as, y que me echar√≠a de menos. Pienso en los que me tienen lejos y me ven s√≥lo de vez en cuando. Pienso en tanta gente que ha pasado por mi vida, y tantas vidas por las que he pasado y he intentado dejar huella. Pienso en In√©s, en Silvia, en Mar√≠a. Pienso en Moi, en C√©sar, en Mauri, en Busta, en Carlos. Pienso en todos los momentos que nos quedan por vivir juntos. Pienso en todo lo que queda por venir.
Y pienso en todo el trabajo que he estado haciendo durante todo este tiempo, y en todo lo que he conseguido. En gran parte gracias a vuestro apoyo. A vuestra ayuda. A todo lo que me habéis dado. A todo lo que me seguís dando. A la paciencia que habéis tenido conmigo en tantos momentos. Y a lo mucho que me queréis y me habéis querido.

Quiero seguir formando parte de vuestras vidas. Y, sobre todo, quiero que sig√°is formando parte de la m√≠a. Los peque√Īos sustos a veces nos centran de nuevo. Tengo claros los objetivos. Vamos juntos a por ellos.

The strength of the wolf is the pack.


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El final del verano

A veces las cosas no son tan fáciles como parecen. Creí que septiembre y el principio de curso iban a ser de otra forma. Que no iba a estar tan afectado. O que no iba a notar tanto el cambio.

Me equivoqué.

Me he pasado parte del verano intentando salir de mi zona de confort. He vuelto a quedar con amigos, he ido a eventos sociales, he vuelto a ver a gente a la que hac√≠a a√Īos que no ve√≠a… he empezado a restructurar lo que deber√≠a ser mi vida de aqu√≠ en adelante. Pero eso no es lo √ļnico que he hecho. Tambi√©n me he estado viendo con alguien. 

Al principio era algo tremendamente espor√°dico, pero con el tiempo se convirti√≥ en algo habitual. Y eso, curiosamente, me ha apartado del blog. Porque no he dejado de escribir, este blog siempre ha sido mi terapia.  Pero s√≠ he dejado montones de cosas sin publicar, por que giraban siempre en torno a los dos mismos temas. 

Cuando esto me pasa, siempre me pego a una canci√≥n. Y es la que comienza mi banda sonora diaria hasta que escribo del tema. Publico, y otra canci√≥n pasa a describir mi momento. 

Ayer empez√≥ el curso, y el verano ha dejado mil momentos. Mil y uno. An√©cdotas. Risas. Ratos en el sof√°. Series. Juegos con en enano. Y tambi√©n ha sido testigo de la recuperaci√≥n f√≠sica y mental del que escribe. Anteayer se me ocurri√≥ darle las gracias por todo lo que hab√≠a supuesto para m√≠ en este plano. Y cuando nos despedimos, cual amor de verano, me qued√© un poco planchado. 

Los sentimientos son as√≠. Por un lado, estoy tremendamente agradecido y feliz porque alguien haya podido llegar y tocarme un poquito los sentimientos. Que me haya hecho sentir de nuevo. Tan bien, y con tanta intensidad. 

Por otro, estoy fastidiado. Porque el destino es caprichoso y somos de distintas generaciones. Que dir√©is que ya a cierta edad no importa. Pero s√≠. Porque nuestras experiencias vitales nos hacen disfrutar el tiempo juntos y aprender el uno del otro. Pero estamos en momentos vitales distintos. Y eso es m√°s dif√≠cil de salvar. 

Sobre momentos vitales, escrib√≠ un art√≠culo el domingo por la noche, despu√©s de nuestra despedida, que ver√° la luz otro d√≠a. Pero ahora, el verano acaba. 

Volvemos a las actividades sociales. A que la gente tenga s√≥lo los fines de semana libres, y yo tenga un evento uno de cada 2. Y volvemos al oto√Īo. A la estaci√≥n favorita de Fran. A llegar a casa y a ver vac√≠o el sof√°. A no tener a nadie a quien abrazar al llegar. A encender la chimenea s√≥lo para el enano y para m√≠. A darme cuenta de lo distinto que es vivir con la persona a la que amas, y ver s√≥lo a ratos a una persona que quieres. 

Por suerte, tambi√©n volvemos a la incertidumbre de cu√°ndo tendremos tiempo para coincidir. A la ilusi√≥n de cu√°ndo vamos a volver a vernos. Y eso despeja en parte toda la vor√°gine del pr√≥ximo art√≠culo. 

Nuevo curso. Volvemos a la rutina. Volvemos al blog. Volvemos a los proyectos parados. Volvemos a retomar cosas que van a hacer que tenga sentimientos confusos durante mucho tiempo. Pero s√≥lo hay un camino: hacia adelante. 

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El especialista en abrir bolsas de queso

El otro día, en una barbacoa, alguien estaba intentando abrir un paquete de lonchas de queso sin mucho éxito. Estaban haciendo algunas barbaridades para intentar romper un lateral, que tenía un plástico tipo industrial irrompible, y la cosa ya se estaba poniendo bastante seria.

Se me ocurri√≥ acercarme a ellos, y les solt√© un no sab√©is c√≥mo se abre un paquete de queso, ¬Ņno? (Cabe decir que es un grupo de confianza en el que soltar cualquier burrada de este tipo y despu√©s cagarla de forma estrepitosa es una situaci√≥n c√≥mica habitual).

Con un ¬Ņme permites? me hice con el paquete de queso, con el colmillo mord√≠ en el centro de la leng√ľeta lateral, y tir√© para separarlas, quedando el paquete abierto por la mitad y, a disposici√≥n de los comensales, las lonchas de queso.

Se quedaron bastante alucinados y alguien, con cara de sorpresa, solt√≥ un Ooooh, es un especialista en abrir bolsas de queso. Y qued√≥ tan m√≠stico que la carcajada fue general.

Pero vamos por pasos. Algo de cultura general. Por pasos.

  1. Primero cogemos un paquete de lonchas de queso.

  1. Algunos paquetes vienen precortados. Si no viene precortados (son de las marcas de supermercados sin abref√°cil), con un colmillo, una tijera, o un cuchillo, le hac√©is un corte a la leng√ľeta justo en la mitad, entre las lonchas de queso de un lado y de otro. No llegu√©is hasta abajo, porque si no, al tirar despu√©s se rasgar√° por el lateral.

  1. Ahora tiramos de los dos lados que tenemos ahora hacia afuera, intentando separarlos uno de otro. Y el paquete se abrir√° por la mitad.

  1. Y listo. Ya lo podéis meter en la nevera y utilizarlo como dispensador de lonchas de queso.

(Sí, los de El Caserío tienen un abrefácil para abrirlos por el lateral. Me da igual, yo los abro a mi manera).

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Tocado

Hace un tiempo, leyendo el blog de mi madre, me encontré con una historia de esas que eres capaz de entender por empatía, pero que no eres capaz de compartir realmente a no ser que la hayas vivido. Hablaba de cómo, en un evento social, alguien tiró de la cuerda de los recuerdos pasados por sorpresa.

En este tiempo he podido comprobar que es verdad que ocurre as√≠. Que cuando vas a estar con un c√≠rculo de personas en el que sabes que se va a hablar de la persona desaparecida, la cosa es muy natural. O cuando te viene un recuerdo y lo compartes. Es alegre, tierno, divertido, c√°lido…

En cambio, cuando estás en un entorno que presupones neutro y alguien te saca la conversación y te remueve los recuerdos, normalmente son melancólicos y tristes. Oscuros. Fríos.

En realidad es algo que s√≥lo he experimentado un par de veces, y pienso que tiene en parte que ver con la actitud del emisor, que condiciona en gran parte la tuya. Pero igualmente, no es plato de buen gusto. 

Y es que te encuentras con cosas absurdas (al menos para m√≠). He estado yendo a WordCamps, a eventos, a meetups, a barbacoas, con toda la tranquilidad del mundo. Por supuesto, mucha gente sabe qu√© es lo que ha pasado. Pero te ven, interact√ļan contigo, y ya. En cambio, tengo a dos personas que siempre, siempre, cambian el rictus de la cara, se ponen dram√°ticos, y se ponen a meter el dedo en la llaga. Hacen que te pienses si ir a algunos eventos cuando sabes que van a ir (benditas listas de asistencia), y fastidian en la misma medida. A veces ya te planteas si lo hacen por deporte, por diversi√≥n, o porque les debes caer muy mal. Pero en serio, hac√©oslo mirar, que toc√°is mucho la moral.