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bi0.shop

Hace muchos años, cuando éramos unos mocos frikis (ahora denominados niños rata), vivíamos con unos recursos limitados si los comparamos con la oferta que tenemos hoy en día. Recuerdo cómo nos pasábamos cómics entre nosotros que habíamos conseguido en uno u otro sitio. Que nos comprábamos scanners y grabadoras de CD para pasarnos material entre nosotros. Descargábamos, con conexiones de 56kbps, a partir de las 10 de la noche, los últimos OVA y capítulos que conseguíamos disponibles en los servidores americanos de EFnet, Undernet y Freenode. Utilizábamos programas específicos que eran mitad foros para descargar las páginas y los vídeos por lotes, y tardábamos semanas en conseguir el material que queríamos. Verdaderas joyas que atesorábamos y que ahora mismo, si todavía existen, estarán en el fondo de algún armario cogiendo polvo.

Recuerdo también cómo creábamos sociedades para comprar los capítulos de Dragon Ball en vídeo Beta, los pasábamos a VHS, y así nos veíamos la serie: en catalán, valenciano, o japonés, según hubiera sido capaz de encontrar el material nuestro proveedor. Y todo enviado por correo ordinario a través de apartados de correos.

Esta ciencia ficción que vivíamos la alimentábamos a diario a través del ya desparecido irc hispano. Noches y noches charlando, compartiendo información, descargando, y dándonos cuenta de que nuestro mundo friki no era cosa sólo de un par de nosotros. Que era mucho más grande. Nos hacía sentir que no estábamos solos ni éramos unos parias sin remedio cuando programábamos mazmorras de quests con dragones con las primeras pruebas de inteligencia artificial para Shattered Realms y Final Realms.

Y un buen día, nos cansamos de ser menores de edad y tener Barcelona y su Salón Manga tan lejos, y nos armamos de valor. 14 personas, la mayoría por debajo de los 18, conseguimos montar el primero Salón Manga Jerez (y el segundo, y el tercero, y el cuarto…) con un éxito que no esperábamos: 5.000 personas cruzaron nuestras puertas ese fin de semana buscando (y encontrando) algo que no habían tenido cerca hasta entonces. Las primeras tiendas que confiaron en nosotros se quedaron sin material y tuvieron que pedir envíos urgentes la primera noche, y todo fue un poco locura en general, pero conseguimos crear algo que se ha consolidado a lo largo de los años.


Llegamos al presente, casi 20 años después, y seguimos siendo frikis. Nuestras paredes y estanterías, y nuestra ropa, lo atestiguan. Y en esta época otra inquietud nos acecha. Por un lado, los salones manga ya no son tan divertidos ni tan culturales (nosotros llevábamos el apellido de manga, anime y cultura japonesa y bien que lo cumplíamos). Ahora es en las pequeñas jornadas en las que te lo pasas bien y en las que disfrutas. Pero por otro lado, a los salones manga vas también a conseguir esas novedades que de otra forma no puedes conseguir, o vas a ver si consigues alguna oferta que no está disponible normalmente en tiendas. La oferta de las jornadas en cuanto a frikadas es bastante más limitada. Y no sólo eso: fuera de la gente que crea productos a mano, la oferta es bastante limitada.

Una vez más, nos hemos liado la manta a la cabeza y hemos decidido crear una tienda de frikis para frikis. Nuestra intención:

  1. Traer al precio más reducido posible productos difíciles de encontrar, descatalogados, o con las mayores ofertas posibles. Queremos que cualquier friki que pase por nuestra tienda se sienta cómodo y en casa. Que pueda configurar sus compras. Hemos creado un sistema de espera (y espacio en las estanterías) para guardar los pedidos hasta que podamos enviarlo de forma gratuita, y que no duela el bolsillo más. Y tenemos un par de proveedores que os encantarán en las próximas semanas. Muchos de los productos que traemos tienen licencias originales y son de colección.
  2. Conseguir descuentos por volumen en productos con reserva. También hemos creado un sistema de reserva para que podáis pedir vuestros artículos por adelantado y pagarlos cuando los tengamos en la tienda. Así sabremos cuántos pedir, y en caso de conseguir un descuento por volumen, os lo aplicaremos directamente en el precio antes de pagarlo.
  3. Tener un espacio de compra-venta de segunda mano. Sí, wallapop existe. Pero quizá tenerlo todo en un entorno más especializado hace que todo sea más sencillo para todos. Además, si son productos pequeños, hacemos de intermediario. Nos los envías a nosotros, todos de una vez, y nosotros los pondremos disponibles para comprar en la tienda, al precio que digáis. Vuestro comprador os paga directamente a vosotros, y nosotros incluimos vuestro producto en la caja del pedido de bi0.shop.
  4. Un espacio de venta para particulares. ¿Haces cosas a mano? Pues aquí las puedes vender. Nos haces un envío, añadimos una pequeña comisión de gestión, y tus productos estarán disponibles en nuestra tienda. Una vez al mes, te haremos una transferencia con tus ganancias, y así podrás ser directamente nuestro proveedor.
  5. Llevar nuestros productos a las pequeñas jornadas de Andalucía. No sólo un muestrario, sino también encargos, personalizaciones, o lo que necesitéis.
  6. Crear productos propios. Tenemos ya fábricas e impresiones preparadas para mostraros esas cosas que siempre os pasan por la cabeza. Esas ideas que os gustaría ver en algún sitio para poder comprar. Las estamos haciendo realidad, y la campaña de navidad va a ser muy interesante.

Esta última parte es la que se ha llevado más tiempo para organizar, pero ya está en marcha. Hasta que los productos empiecen a llegar, contamos con vuestra confianza para vaciar nuestras estanterías y para vender con nosotros, para tener una campaña lo más exitosa posible.

En nuestra tienda, bi0.shop, tenemos ahora mismo una selección doble: todos nuestros productos a la venta y reservas, y un listado de productos de Amazon que todavía no tenemos en tienda, pero que podéis comprar en Amazon prime. Queremos así daros un servicio doble para cubrir todos los campos.

Podéis encontrarnos en Telegram, Instagram, Twitter y Facebook. Y si visitáis nuestra página, bi0.shop, también podréis suscribiros a nuestra newsletter semanal en la que os enviaremos nuestras ofertas y destacados de la semana.

Y también podéis encontrar a su tienda hermana, primeparati.com, donde subimos ofertas FLASH de Amazon Prime para que no os las perdáis (y aquí hay de todo, no solo cosas frikis) en Telegram, Twitter y Facebook.

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Fin del interludio

23 entradas en 2017 y esta es la tercera de 2018. Casi en agosto.

No voy a decir que todavía estoy reponiéndome de nada, porque mentiría. Pero sí he estado ocupado en saber cuál es mi lugar en el mundo. En este. En el de ahora. En el que compartimos.

La realidad es la que es. Puede que dentro de 20 años, o de menos, el cambio climático nos haya hecho arder por culpa de la radiación o de las basuras. O que muramos de inanición por falta de comida por cosechas perdidas por la misma razón. O también puede que suframos una pandemia horrible porque vuelvan enfermedades gracias al movimiento antivacunas. O la gente morirá en masa por tratarse con agua con azúcar (homeopatía). O, quién sabe, que nos caigamos por el borde de nuestra tierra plana.

Incluso sin todo eso que comentaba, la vida es finita. Y hay que aprovecharla al máximo. Me he tirado los últimos 6-8 meses entre preparando cosas para el futuro y viviendo el presente, día a día, con la gente con la que me sentía y me siento más a gusto. Intentando hacer sólo lo que me apetecía en cada momento. Intentando no hacer nada por compromiso, pero a la vez siguiendo esa máxima que hace poco volví a escucharle a uno de los Javis: si alguien que te importa te pide un favor y puedes hacerlo, hazlo. Y volviendo a buscar mi lugar en el mundo. Sí, otra vez. Los cambios son revoluciones. Y uno tiene que sentirse bien con lo que hace en cada momento.

Lo que he estado haciendo hasta ahora siempre me ha encantando, y nunca lo voy a dejar. Pero también ha llegado el momento de dar rienda suelta a mis inquietudes y de ponerme a hacer cosas distintas que siempre he querido hacer. Por suerte, como siempre me ha pasado, tengo detrás una familia que siempre me apoya en cada locura que se me ocurre porque también piensan que la vida está para disfrutarla.

Me quedan en el tintero cerca de 50 borradores y muchas WordCamps que contar. Todo llegará. Por ahora me he propuesto sacar un ratito al día para volver a tener una presencia aquí. Y empiezo en un rato, contándoos mi nueva locura.

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WordCamp Sevilla 2018

Este fin de semana tenemos una nueva edición de WordCamp Sevilla.
 
Siempre se me antoja que nuestra WordCamp es una cosita familiar donde estamos a gusto, aunque en 2015 montáramos la Europea.
 
Para los que no os habéis enterado de que este finde tenemos sarao, tenéis un cartelito interesante en https://2018.sevilla.wordcamp.org/programacion/
 
Este año hemos querido que la gente nueva se vuelva a sentir a gusto viniendo a una WordCamp y aprendiendo, incluso si no tienen ni idea de WordPress o “solo” tienen un blog.
 
Ya sabéis. Va como siempre. Un precio reducido para 23 ponencias, comida de los dos días, after party, regalitos incluyendo camiseta, etc. Si no tenéis plan de fin de semana, ya estáis tardando 🙂
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Salud pública

Cuando estaba en el instituto, con unos 14 años, era también informador juvenil del Ayuntamiento de Jerez. Durante esa época me formé como agente preventivo contra drogodependencia, y sobre sexualidad adolescente. Os podéis imaginar cómo ha cambiado todo durante estos más de 20 años que han pasado. Durante este tiempo, no he dejado de actualizarme y hacer cursos (algunos incluso de posgrado en la UPO), y me he encargado regularmente de talleres de sexualidad y drogas en varios grupos.

Soy también usuario de aplicaciones de contactos. Muchos y muchas lo somos. No es una confesión con un cuadradito negro en los ojos. Y en muchas de las apps de contactos en Sevilla aparece un usuario y una publicidad que intenta llamar la atención: la de Adhara (no confundir con Adharaz, que es el colegio del Opus de Sevilla 😂). Así que un viernes por la tarde apunté su número en mi teléfono, y les escribí por WhatsApp.

Adhara

Adhara es un centro de prevención de VIH y enfermedades de transmisión sexual. Quise ponerme en contacto con ellos para preguntar sobre unas cuantas cosas nuevas que me generaban dudas, y de paso hacerme una prueba de control.

Con Adhara se puede contactar de muchas formas, pero sin duda el WhatsApp es la más cómoda. En mi caso, les mandé un mensaje un viernes por la tarde diciéndoles que quería ir para hacerme una prueba de VIH y pedirles información sobre un par de cosas, y me citaron para el lunes siguiente (los fines de semana no están, y les envié el mensaje casi a la hora de cierre). Cita rápida, casi en seguida, para poder hacerlo todo.

Una vez allí, me atendió Diego. Entramos en una sala, y me hizo la prueba de VIH por saliva antes de empezar a hacerme un cuestionario.

La prueba de VIH

La prueba de VIH es una cosa sencillísima de hacer. Sólo tienes que no haber comido nada durante los 15 minutos anteriores, y frotar el palito por dentro de la boca, entre dientes y labios. Después, funciona por capilaridad. Se mete dentro del reactivo, y la parte blanca se cubre entera de rojo, que va pasando hacia la parte de arriba, hasta que desaparece. Una vez ha subido todo, debe quedar una línea roja que marca que el test está correcto y, en caso de que existan anticuerpos, aparecerá otra línea roja bajo la primera.

Diego me explicaba todo muy tranquilo. Si aparece la segunda línea, te derivamos a centro de salud y comenzamos protocolo. No te preocupes. Y sí, aunque tú vas totalmente seguro de que la prueba va a salir negativa, mientras que el líquido del test va subiendo no puedes evitar tener un mínimo de nervios.

El cuestionario

Mientras que la prueba terminaba, Diego estuvo haciéndome un cuestionario de hábitos sociales y sexuales, que aprovechaba en ciertos momentos para explicarme cosas o darme datos sobre todo lo que hay ahí afuera, o sobre las costumbres y estadísticas que se manejan ahora mismo.

El primer contacto fue curioso. La primera pregunta que me hizo fue cuándo tuve sexo por última vez. Tardé un segundo en contestar y me dijo: No te preocupes, aquí las respuestas más comunes son ayer y hoy. Y no es que me diera vergüenza decirle a alguien que había tenido sexo el día anterior. Es que me sorprendió la pregunta. Pero es importante, puesto que el VIH no da la cara al día siguiente. Y si hubiera tenido una práctica de riesgo el día anterior, la prueba no serviría para esclarecer nada.

Después entramos en detalle.

  • ¿Tienes pareja? Me da igual que no seáis pareja y cómo llaméis a vuestra relación. Si tienes una pareja sexual habitual, sois pareja.
  • ¿Practicas sexo con más gente aparte de con tu pareja habitual?
  • ¿Anal, activo, pasivo? ¿Con protección? ¿Sin ella?
  • ¿Oral? ¿Con protección? ¿Sin protección?
  • ¿Drogas? ¿Actuales? ¿Pasadas?
  • ¿Otro tipo de prácticas sexuales?
  • Diego no juzga. Se limita a apuntar mientras que hablas, y si preguntas algo entonces interactúa.

Mientras que Diego pregunta, mi cabeza está a la vez en otro sitio. Cuando él lo dice suena de otra forma. Tengo pareja habitual. Bueno, llámalo así. Somos amigos. Nos queremos. De muchas formas. Pero hay detalles que no terminan de cuadrar, y como nos hemos empeñado en que el otro sea lo más feliz posible, estamos intentando que cada cual encuentre su medio limón. Aunque a nuestro ritmo. Nuestra relación no es limitante. Nos tenemos el uno al otro, y seguimos conociendo a gente y disfrutando de la vida. Nada de cuando se está en pareja ya no se hacen nuevos amigos. Primero, porque no somos pareja. Pero el miedo no existe. Si llega alguien que te hace más feliz, o te hace también feliz, puede tener un espacio en tu vida. ¿Por qué no? Al fin y al cabo, y de eso sabemos un rato, vida sólo hay una y al final se acaba. Y te llevas sólo los momentos vividos aquí. Hay que vivir y disfrutar al máximo siempre que no le hagas daño a los demás. Y en eso deberíamos estar todos ocupando nuestro tiempo. En aprovechar que somos parte de ese 3% y de todos los privilegios que tenemos. Y también, como contaba en otro artículo, aprovechar nuestra posición para mejorar un poco el mundo.

En mi cabeza, empiezo a pensar en otras cosas mientras Diego hace una pausa para buscar otro papel de otro cuestionario. Recuerdo cosas que he escuchado en los grupos de amigos, relacionadas con las parejas. Que en este artículo queda totalmente random, pero para eso esto es mi blog. Así que ahí va.

No, es que nos llevamos 10 años y si se muere antes que yo me voy a quedar viejo y solo.
¿Y te vas a perder 30 o 40 años maravillosos al lado de la persona a la que quieres porque al final te puedes quedar solo? Los accidentes ocurren. Y las enfermedades. Y nuestra sociedad ya está regular. Quizá dentro de dos veranos dejemos todos de existir por el calentamiento global. ¿Y si pasa eso? Hay que aprovechar cada día y pensar menos en el largo plazo.
Yo pasé 9 años maravillosos al lado de Fran. Recuperarse de algo así no es fácil. Recuerdo que Fran se sorprendió porque le pedí salir después de conocer su situación médica. Y ahora con perspectiva os puedo decir que, si cogéis tres meses cualquiera de esos 9 años y me decís que sólo vamos a vivir eso juntos y que después iba a venir todo lo demás, seguía comprando. Además, hay mil formas distintas de estar con una persona. Lo importante es que busques la forma de compartir tu vida con la gente a la que quieres cerca. Estamos hartos de etiquetas. No las promovamos.

Diego sigue con el cuestionario.

– ¿Entonces tienes sexo sin protección?
– Sí, con esta pareja habitual. Los dos sabíamos que estábamos limpios, confiamos el uno en el otro, y nos hemos hecho tests antes y después. Estamos 100% seguros de que cualquier cosa entre nosotros es segura.

– ¿Y también tenéis sexo con otras personas?
– Si eso ocurre, siempre con protección.

– ¿Y en el oral? Es la vía más fácil de pillar una ETS, y cualquier herida en la boca o encías irritadas son un riesgo para hepatitis A y cosas más graves.
– No te preocupes, tenemos cuidado.

Diego arquea la ceja. Le digo que con mi pareja habitual pueden pasar cosas imprevistas, pero que con el resto no. Que ya podemos tener el calentón más grande del mundo en una discoteca o donde sea, que si no me he preparado para tener posible sexo con alguien (incluyendo cierta profilaxis de la boca just in case), que no ocurre. Que a la primera cita siempre soy de conocer, y que si llega a algo físico, es soft y por supuesto sin acceso al cuerpo del contrario. Y que cualquier líquido seminal tiene el acceso prohibido. Ya si para las siguientes se piensa en que puede ocurrir algo, uno va preparado.

– ¿Y eso lo cumplís los dos?
– Sí. Ningún riesgo con nadie que no sea de total confianza.

A Diego le aclaro que cualquier cuestión anal va siempre con preservativo, y que las orales sólo ocurren en entornos de confianza y con mucho cuidado (de nuevo, profilaxis), o también ocurren con preservativo. No le cuento más. Pero estoy pensando en ese momento en un antiguo ex se estuvo acostando con un conocido común a la vez que conmigo, y cuando nuestra relación terminó, me sugirió que me hiciera las pruebas. Que él se las había hecho ya y estaba esperando los resultados. Yo tenía 23 años. Y él era la primera persona con la que hacía cosas sin un preservativo, y empezamos después de un año de relación, con todo claro. Con todas mis relaciones anteriores, incluso con los que sabía que eran primerizos, utilicé siempre un condón. No sólo por la higiene (que oye, entrando en ciertos sitios, y sin cierta confianza, pues es un plus importante). Sino porque era su primera vez, y no quería ser yo, el educador sexual en otros ámbitos, el que los acostumbrara a no usarlos. Y si alguno me dijo alguna vez de no usarlo (que pasó), siempre les dije que aunque se fiaran de mí, una enfermedad siempre puede estar oculta y nunca se sabe.

Los análisis salieron limpios y pasó mucho tiempo hasta mi siguiente relación sexual. Pero si ya tenía todos los miedos en aquella época (estudiar las posibles consecuencias de algo te da otra perspectiva), con esa experiencia se intensificó uno que siempre tengo presente: la posibilidad de contagiarle algo a alguien a quien quiero por una negligencia mía. Porque si eso ocurriera, ante la impotencia de no poder solucionarlo y que fuera yo el responsable, no sabría qué hacer ni cómo continuar.
Después de aquello sólo he vuelto a no utilizar protección con mis dos parejas posteriores, y en un desliz con alguien en quien confiaba (y que igualmente me quitó el sueño un tiempo).

Diego después me habla de la hepatitis, y me pregunta si estoy vacunado. Y entramos a hablar de otras cosas.

Enfermedades

Diego me cuenta que hay registrados más de 700 casos de Hepatitis A en Sevilla en el mes de Diciembre. Y que ellos tienen un acuerdo con el centro de salud más cercano, y que me puede dar un volante para que me vacune. Que es un momento, y que tienen hora por la mañana y por la tarde para hacerlo. Después me habla también de la Hepatitis B. Y, aunque se me queda el cuerpo un poco cortado, le digo que al día siguiente voy a mi centro de salud, así que preguntaré allí. Y que si hay problemas, que ya vuelvo a vacunarme allí.

Hepatitis A

La hepatitis A se contagia por vía orofecal. Es decir, que si alguien contagiado no se ha lavado bien las manos después de ir al baño, y te pasa su móvil después de tocarlo, o te pasa el botellín de cerveza, puede haberte hecho un tú la llevas en toda regla. El resto de opciones seguro que os las podéis imaginar. Por suerte, es algo que tiene cura completa y sin secuelas.

Hepatitis B

La hepatitis B puede llegar a ser crónica, producir cirrosis, cáncer, y es la más peligrosa que existe pudiendo producir la muerte. Se contagia, igual que el VIH, a través de sangre, semen, o saliva contagiada. Y sí, aunque esto os meta miedo, una saliva con sangre o en contacto con una caries puede transmitir la enfermedad.

El centro de salud

En mi centro de salud le pregunté a mi médico por las dos vacunas, y me dijo que teniendo en cuenta cómo está todo ahora mismo, considera que la de la Hepatitis A debería ser obligatoria para todos. Y me hizo un volante para que me vacunaran sobre la marcha. Sobre la B, tuvo un problema moral. En la farmacia le pedían que pusiera en el volante que era de un grupo de riesgo, y a qué grupo de riesgo pertenecía. Y aunque le dije que podía poner sin problemas en el volante que era homosexual, se empeñó en llevar él mismo el volante a farmacia para que no pasara por más manos porque eso no debería ser así y no le importa a nadie.

Igualmente, cuando llegué a la enfermería, antes de tener aprobada la solicitud para la Hepatitis B, me ofrecieron ponerme las dos porque las tenían, así que me llevé las dos ya puestas (y el volante fue aprobado posteriormente). Ahora, los recuerdos de los 3 y 6 meses, que ya están apuntados en le calendario.

Nuevos medicamentos

Aunque saliera con una prueba hecha y dos vacunas, mi intención inicial al visitar Adhara era informarme acerca de dos medicamentos: el PrEP y el PEP.

PrEP

Su nombre corresponde a Profilaxis Preexposición. Es un medicamento de toma diaria que puede reducir el riesgo de contraer el VIH en más de un 90% en relaciones sexuales, y está indicado para personas VIH-negativas que tienen parejas VIH-positivas.

PEP

Su nombre corresponde a Profilaxis Posexposición. Consiste en la toma de medicamentos antirretrovirales antes de que pasen 72 horas de la posible exposición, para evitar el posible contagio. El tratamiento es de 28 días de toma de antirretrovirales. Y en caso de necesitarlo, los chicos de Adhara se encargan de proporcionártelo. Sólo tienes que escribir a su WhatsApp, al cibereducador, y te dirán los pasos a seguir.


Este artículo es bastante explícito en algunos puntos, pero el sexo forma parte de la vida. El algún momento la sociedad lo convirtió en tabú, y el no hablar de él, o el avergonzarse de él, ha creado muchos problemas de desinformación, sobre todo en adolescentes. El visibilizar que tenemos vida sexual, e incluso que hemos metido la pata y que nos podríamos haber buscado un problema para siempre por un momento (que dependiendo de con quién, ni siquiera es agradable o feliz), me parecía una forma adecuada de presentar el tema.

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2017

Ahora que todo el mundo hace balance del año que ha pasado, me toca hacerlo a mí también. 

Este año no tengo sentimiento de fin de año. Está siendo un día más, que tengo la suerte de poder compartir de la familia. Sí, hay días especiales. Pero supongo que se diluyen cuando intentas que todos lo sean. 

Empecé 2017 diciéndole el último “te quiero” a Fran un 1 de enero a la 1 de la mañana. Lo perdí, como lo perdimos todos, dos días después. Perdí también el norte y gané dolor. Y empecé una carrera titánica para conseguir recuperar mi salud perdida.

Hoy es el último día del año. En esta carrera de fondo de 365 días, he recuperado mucho de mi salud. Cada vez que he pensado que ya estaba bien, me he encontrado que a la semana siguiente estaba aún mejor. He perdido kilos. Me he olvidado de lo que es un mareo. Una inestabilidad. Y de lo que es tener el miedo constante a que me salte el desfibrilador. En definitiva, en este año he vuelto a ganar la libertad. 

2017 ha venido con muchas pruebas a superar. Certificados de defunción, papeleos, cosas por cerrar, cuentas en redes sociales… Trabajo, trabajos perdidos, proyectos frustrados, y nuevos proyectos con nuevas perspectivas de futuro. Recoger los restos de una vida mientras recompones la tuya. 

En un determinado punto, el día de mi cumpleaños, decidí que no podía continuar. Que necesitaba hacer un reset. No podía seguir con todas las cosas que eran de los dos. Necesitaba seguir con las que fueran mías. Y decidí empezar de 0. Plantearlo todo de nuevo. Relaciones, amistades, formas de hacer las cosas… Y quien ha querido estar ha sido bienvenido.

En este 2017, sobre todo, tengo que agradecer inmensamente los compañeros de viaje que he tenido. Mi familia, por supuesto. Que ha estado ahí siempre, y cada vez que lo he necesitado. A mis amigos. A los que me acompañaron en todo el proceso, y que siguen estando a mi lado. Y a los nuevos. A los que he conocido y me han acompañado de alguna forma en este 2017, espero que sigáis estando a mi lado durante 2018. Y que, ahora que todo está mejor, nos veamos mucho más.

2018 está a la vuelta de la esquina, y mi familia política ha decidido no celebrar la Navidad. Ni este año, ni nunca más he llegado a oír. Soberana colleja os habría pegado Fran. Estos días son momentos de celebrar que podemos estar con los nuestros. Con los que quedan. La muerte es un proceso natural. A todos nos va a llegar. Lo sabíamos. Lo sabemos. Y tenemos que disfrutar el día a día al máximo. Con la gente a la que queremos. Con la gente con la que nos sentimos bien. Con quién nos sentimos acompañados y con el corazón lleno. 

2017 me ha traído varias sorpresas personales. Gente a la que he conocido mejor, y personas nuevas que han llegado a mi vida y a las que tengo que agradecerles todo lo que hacen por mí, y el tiempo que han pasado conmigo.

El destino es caprichoso. Alguna vez lo conté. Fran y yo, siendo vecinos, nos conocimos por Badoo. Bendito internet. Y quizá esta historia de 2017 habría sido distinta si un día 1 de mayo no me hubiera atrevido a mandar un mensaje. O si un 30 de mayo alguien no hubiera querido quedar conmigo para tomar algo. Pero pasó. Nos vimos. Conectamos. Repetimos. Me encontré con una persona que quiso preocuparse por mí. Que quiso que yo fuera importante para él y para su vida. Que me aceptó cerca con todas las taras y problemas que tenía sobre mí en ese momento. Y ahora puedo decir que tengo uno de los mejores amigos que podría desear. Alguien que no quiero que esté conmigo también en 2018, sino durante el resto de mi vida. Un amigo de esos que son para siempre. Uno entre un millón. 

2018 va a ser un año distinto. Con salud, convicciones, la cabeza clara, y con la mirada hacia adelante. Hemos aprendido mucho en 2017. No olvidamos a los que se quedaron en el camino. Ahora, nuestro proyecto sigue. Vamos a seguir preocupándonos por los que son, y por los que están. Por los que quieren estar con nosotros. Y por los que nos hacen estar felices todo el día sólo con estar cerca aunque te canses de oír es que te ríes por todo. 

Si queréis sacarle a todo esto una moraleja, aquí va. 

  • Vivid. Intensamente. Con control, pero con fuerza y determinación. 
  • Disfrutad. De todo. 
  • Reíd. Y buscad siempre el lado positivo de las cosas. 
  • Amad. También a los amigos. 
  • Dejaos conocer. Y daos la oportunidad de conocer a gente nueva. Hay diamantes ahí afuera. 
  • Recordad el pasado. Aprended de él. Pero no permitáis que dicte vuestro futuro. Ese es sólo vuestro. 

Y os equivocaréis en decisiones, y necesitaréis ayuda. Y entonces, ahí, estarán los amigos. Vuestra familia de elecciónY de la mía, aunque dispersa, no puedo estar más orgulloso

Gracias por haber hecho de este 2017 un año de transición estupendo. Mañana, al otro lado, seguiremos caminando juntos. De nuevo, gracias por todo. 

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Aires de cambio

Ayer fue uno de esos días raros.

Ayer Fran y yo habríamos celebrado 10 años juntos. Ya os imagináis, sentimientos a flor de piel y todas esas cosas. Así que decidí, cuando terminé de trabajar, quitarle el sonido al móvil (bendito modo prioridad) y dedicarme el resto del día para mí.

Aún así, estuve un buen rato también escribiéndome con un buen amigo. Recordándole, y recordándome, por qué somos amigos. Por qué nos queremos. Y por qué nos necesitamos. Es curioso cómo alguien llega a tu vida y simplemente conectáis. A él le recordé por qué era importante a la hora de comer. Y por la tarde me tocaba a mí.

Ayer estuve recordando cómo conecté con Fran. Me tiré en el sofá con el ordenador, y me puse a revisar antiguas fotos. De nuestros viajes. De nuestros aniversarios. De aquel que pasamos en el campo, con la chimenea, viendo House en blanco y negro en una tele antigua con los cables de AV conectados a una PSP Go. Los de Londres. Los de París. El espectáculo del Moulin Rouge. El sitio donde comíamos bagels todas las mañanas… Fotos y fotos y fotos que pensé que iban a traerme un día de esos que te hacen estar regular.Y fue todo lo contrario.

Ayer me encontré viendo fotos con la ilusión de quien rememora un viaje y se lo está contando a los amigos. Me descubrí pensando en gente que me gustaría que hubiera estado aquí ayer mientras hacía ese recorrido por el pasado, y pensando en voz alta esto tenemos que hacerlo juntos ahí tenemos que ir juntos.

Estos días sé que no van a ser fáciles. Nunca voy a olvidar ese día 1 de enero a la 1 de la mañana, la última vez que Fran y yo nos dijimos te quiero. Pero sí voy a olvidar las noches de hospital. Las carreras, los agobios, los sofocos. Y todo eso que no sirve para nada y que no son buenos recuerdos.
Y los voy a olvidar, en gran parte, porque vosotros estáis aquí. Los amigos de siempre, y los nuevos que he hecho en el camino. Los que no me habéis dejado caer. Los que habéis estado apoyándome durante meses a cada paso. Los que habéis puesto empeño en hacerme sonreír. En ver más allá, y más adentro. A los que me habéis enseñado, de nuevo, a vivir. A quedarme, como siempre, sólo con los buenos recuerdos. Y a aprender de todos los demás, y desterrarlos de mi vida.

La lista es más larga de lo que creía. Moi, César, Inés, Javi, Lorena, Carlos, Diego, Silvia, María, Olga, Isra, Pedro… Y, por supuesto, mi familia. Que siempre está. Contra viento y marea. Gracias por estar ahí y seguir estando. Esto va remontando cada vez un poco más, y espero que el año que viene sea un año maravilloso para todos.

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