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  • Fútbol

    Fútbol

    No sigo el fútbol. He visto partidos, mundiales, olimpiadas, eventos deportivos varios… Pero no lo sigo de forma habitual (ni de forma esporádica). Pero el equipo nacional llega a semifinales y ves al menos los resúmenes de los partidos.

    Y lo que ves no es fútbol. Ves lucha libre con un balón de por medio rodando. Y yo de repente pienso en la cantidad de niños y niñas que están en escuelas deportivas desde muy jóvenes practicándolo. Y que dejan de lado otras actividades para darle prioridad.

    Me hace pensar siempre, sobre todo si son muy pequeñ@s, en si es por su propio gusto o son arrastrado por su familia viendo si suena la flauta y tienen al próximo Messi en su casa.

    Y con ell@s… Con 10 y 11 años, vienen y te cuentan cómo jugando alguien le tiró de la coleta, y se lo devolvió con un empujón y una patada en la espinilla por detrás. Cosas que te cuentan en cada jornada que me hace pensar en si quieren jugar al fútbol de verdad, o hay un componente extra de tener bula para poder dejar fluir toda su agresividad sin consecuencias. O una mezcla de las dos.

    Cada vez que veo un trozo de un partido no puedo dejar de pensar en los valores que el deporte les está transmitiendo. Nuestro deporte nacional, enseñando lo que es la deportividad a las nuevas generaciones.

    P.D: Suerte este domingo para tod@s aquell@s que decís hemos ganado. Espero que no os canséis mucho jugando.

  • Haciendo Escultismo

    Haciendo Escultismo

    El Escultismo (del inglés scouting, que significa explorar) es un movimiento infantil y juvenil que busca educar a niños y jóvenes, con base en valores y juegos al aire libre como método de enseñanza no formal.

    El Escultismo es una filosofía de vida en la que se enseña el respeto por la naturaleza, la tolerancia, la igualdad, el compañerismo, la actividad física y la capacidad de superar adversidades e incomodidades.
    La metodología scout se basa en la educación en valores y en el compromiso con estos.

    El Movimiento Scout está basado en el Escultismo. Un movimiento educativo, de educación no formal, donde trabajamos la educación por la acción: aprender haciendo.
    Llevo muchos años ligado al movimiento. Y como en todos sitios, en 30 años se ven muchas cosas.

    En mis años de educando viví montones de experiencias que atesoro. Hice montones de amigos de esos que son como hermanos, para toda la vida. Aprendí a conocerme. A escuchar. Aprendí empatía. Y millones de cosas que después me han sido útiles tanto en mi vida personal como en la profesional.

    Pero nos hacemos mayores. Y vamos siendo un poco más exigentes. Ya hay cosas que no aceptamos, y el verbo tolerar está fuera de nuestro vocabulario, por todo lo negativo que implica.

    En mi camino me he encontrado scoutsaurios. Personas que no terminaron de entender que esto es un movimiento y que evoluciona con los tiempos, y sigue haciendo las cosas de la misma forma 40 años después. «A mí me lo enseñaron así«, «así se ha hecho toda la vida» y «no vas a venir tú ahora a cambiar las cosas» son sus frases preferidas.

    También me he encontrado con jefes. Personas que no entienden que un Grupo Scout, que este Movimiento, tiene una organización horizontal. Que un puesto de responsabilidad es organizativo y representativo, y es como dice su nombre una responsabilidad, no una forma de figurar.
    En este movimiento no creamos jefes. Creamos y trabajamos con líderes. No existe el «ordeno y mando». Existe el consensuamos y buscamos soluciones entre todos. Y si yo como manager de un grupo de 80 personas puedo hacerlo en el trabajo, en una asociación, como tantas otras que lo aplican a diario nos enseñan, no deberíamos tener ningún tipo de problema.

    Al hilo del anterior, me he encontrado con señoros/as. Gente del «ya lo hago yo que sé hacerlo«, «ya lo hago yo que lo hago mejor» y del «quita que tú no sabes«. Y también del «¿ves? te lo dije» y del «te dije que tenías que hacerlo de x otra forma«.
    Gente que no ha entendido su/nuestro papel. Que no ha entendido que cuando ya tenemos una edad y experiencia (y me incluyo ya, aunque queramos seguir teniendo 26 años), no estamos aquí para decirles cómo se tienen que hacer las cosas. Estamos aquí para dejar que ellos también aprendan haciendo, y que nuestra experiencia y nuestras canas, nuestro conocimiento y nuestra tranquilidad, les sirvan de colchón de seguridad para cuando sea necesario.
    Porque no sólo los chavales aprenden haciendo. Este movimiento es global, y ese aprendizaje repercute en tod@s. Y como en todo, cada maestrillo tiene su librillo, cada cual tiene su forma de hacer las cosas, y todas son válidas. Además, en la diversidad, en que cada uno entienda y haga las cosas de forma distinta, está la riqueza de que estemos tantos adultos diferentes trabajando con los chavales.

    Tenemos también a los scouts de toda la vida. Gente que ha sido scout desde pequeña y que parece que no es capaz de entender a los que han entrado ya como educadores adultos. Lo hacen sin intención, pero no cuidan ni formas ni sentimientos hacia los nuevos y se crean conflictos por pura falta de empatía.

    Y también, por desgracia, me he encontrado con kraales (equipos educativos) que no se menten en conflictos, que evitan el pielfinismo, y que prefieren no hablar de ideología de género, o de diversidad, o de problemas actuales que preocupan a los chavales, para no soliviantar a los padres (que a veces son ellos mismos). Siglo XXI, año 2024. Somos un movimiento educativo global, motor de cambio de la sociedad desde hace más de un siglo. Me niego a participar o ser cómplice de la recesión de la sociedad cuando apuntamos a lo contrario.

    Con todo esto no digo que haya formas erróneas de hacer Escultismo. Todos los Grupos a los que he podido referirme antes funcionan, gozan de buena salud, y le están dando a sus chavales una educación no formal muy válida y efectiva, dándoles herramientas para su día a día y para su futuro que difícilmente encontrarán en cualquier otro sitio. Es solo que hay ciertas cosas que, a nivel personal e individual, no comparto. Y tengo la tolerancia a según que cosas muy gastada.

    Actualmente me encuentro con un grupo de gente adulta que ya ha tenido experiencias en otros Grupo, pero que no han terminado de encontrar su sitio. No han terminado de encontrarse cómodas. Gente a la que le habría encantado vivir todas esas experiencias de chavales, pero que conocieron el Movimiento habiendo sobrepasado la edad de educandos, y teniendo que ser ya educadores. Que han terminado o están terminadno sus etapas de formación de MATL (monitor de tiempo libre) y DATL (director de tiempo libre) y quieren poder poner en práctica lo que aprendieron sin que nadie les frene porque «eso se hace de otra forma de toda la vida«. ¿Entonces de qué sirve mi formación actualizada?

    Por todo esto nos hemos liado la manta a la cabeza y estamos abriendo un Grupo nuevo. Un Grupo donde no nos preocupemos sólo de los chavales. Donde los adultos, que también somos una sección, tengamos actividades propias donde podamos aprender, reír, disfrutar, y después compartir con nuestros chavales. Donde estemos cómodos y podamos ser nosotros mismos. Donde podamos vivir experiencias y crear anécdotas de esas que después se recuerdan durante toda la vida. Donde haya una verdadera hermandad. Y donde la juventud, los programas educativos actualizados y la energía de quien quiere ponerlos en práctica sean la luz de guía.

    A ese proyecto lo hemos llamado Vestalia, en referencia a la diosa griega del hogar. Porque queremos que nuestro Grupo sea un lugar de reunión. Que sea nuestra casa, y también la de todos los que participen en él en el futuro.

    Si eres mayor de edad y estás buscando un proyecto de voluntariado, echa un vistazo a nuestra web. Si te interesa, los formualarios de contacto e inscripción están ahí para ti.
    Y si tienes peques y quieres que vivan la experiencia de ser scout, pásate también por nuestra web y rellena el formulario de inscripción 😉

  • Como el viento de poniente

    Hace unos años le regalé a mi padre por su cumpleaños un disco. Un disco que está entre mis favoritos, y que pensé que le iba a gustar. Así que busqué una copia, lo envolví, y se lo llevé.

    Ese disco no fue otro que el Poesía Básica de Extrechinato y Tú. Un disco que canta, a varias voces, al poemario de Manolo Chinato mientras él mismo recita sus poemas.

    Pensé que sería un regalo interesante, y no me equivoqué. Aunque por más de lo que esperaba.
    Si bien mi canción favorita del disco es, por muchas razones, Abrazado a la tristeza, la de mi padre fue una que le presenté después. El disco dio pie a conversaciones, una canción llevó a otra, y repasando colaboraciones poemarias llegamos a Como el viento de poniente de Marea.

    Aquí fue mi padre el que me presentó música a mí. No podía imaginar que una canción tan arraigada desde tantos años a mi imaginario no era ni más ni menos que una versión (2002) de una obra original (1996) de uno de sus artistas favoritos: El Cabrero.

    Hoy ordenando un poco me he vuelto a encontrar el disco, y he recordado aquella historia.

  • Justicia

    Para Samuel, por supuesto. Pero también para el resto.

    Hoy me he propuesto ir a la concentración. Porque creo que debo. Por todas aquellas a las que no fui por miedo. Por aquellas en las que puse una excusa. Por solidaridad. Y me he encontrado con mi yo pasado.

    Me he encontrado con que voy a ir solo. No en espíritu, pero sí físicamente. La gente a la que he preguntado me han dicho que no iban a venir. Tengo miedo, es que no me fío, no me siento segur@ yendo… Porque al final es lo que es. Exposición.

    Una exposición complicada. Cuántas veces habré(mos) dejado de ir a sitios por miedo a convertirme(nos) en objetivo. Por el peligro a que te digan algo. A que te señalen. ¿Hay algo más incómodo cuando no sabes qué puede venir detrás?

    Hace dos fines de semana, por ejemplo, fuimos a ver un monólogo. Un momento de comentario con la persona de al lado, y el monologuista te dice algo. No pretenderías pasar desapercibido con esos pelos que llevas. Un color discreto y un despeinado, nada llamativo ni del otro mundo, y ya alguien te señala y eres el centro de atención. En un ambiente normativo, sin aparentes problemas, pero por alguna razón tienes esa pequeña incomodidad, esa sensación de que puedes convertirte en objetivo.

    Miras atrás. Ves a dos parejas no normativas. Una conocida y pública. La otra, en el armario. Muchas parejas y grupos de amigos de todas las edades ríen con los chistes. En algunas caras se nota cuáles son chistes incómodos, en los que probablemente el autor ni habrá reparado, y también quién evita reírse abiertamente para que no se note nada.

    Es la realidad de muchos y muchas. Ya lo decía Javier Ambrossi con mejores palabras. Y es una situación que va cambiando, pero a peor. Un paso hacia adelante, dos hacia atrás. Y lo tenemos tan arraigado (lo comentábamos hoy en Twitter) que algunas cosas nos salen solas. Como pasarte la maquinilla por la cabeza (total, me iba a pelar un día de estos por el calor) para eliminar cualquier elemento visual que te pueda convertir en objetivo.

    Hoy voy a una concentración por los y las que no van. Por las personas que no pueden. Por las que tienen miedo. Por las que sufren a diario. Por todas.

    Hubo una cosa que me enseñó mi madre y que sólo se puede entender con la edad. Que cuando se tiene la oportunidad de plantar cara a algo que sientes defender, no lo haces sólo por ti. Lo haces también por los que vendrán detrás. Por eso veis tantas veces a gente a la que no le va ni le viene en manifestaciones y encuentros. Hay quien piensa (y dice en voz alta) Pobre, no tendrá otra cosa que hacer y se ha venido a pasar el rato. No. Aunque ya no le afecte, ha venido a apoyar algo en lo que cree. Porque quiere que el mundo, para ti que vienes detrás, sea un lugar mejor.

    Ojalá esto hoy remueva algo, aunque sólo sean conciencias.

  • Día 55: WordCamp España 2020

    Día 55: WordCamp España 2020

    Sí, hemos aprovechado el tiempo en confinamiento. Después de ver cómo una a una todas nuestras WordCamp se cancelaban, y que no había previsión de hacer algo que no fuera online hasta final de año, los organizadores de WordCamps canceladas nos pusimos de acuerdo, hicimos equipo, y salió WordCamp España 2020.

    En estos días ha surgido muchas preguntas acerca del formato: por qué España si se cambió a WordCamp ciudades, por qué tal cosa, por qué tal otra… La respuesta es sencilla y única: a situaciones excepcionales, respuestas excepcionales.

    La identidad de esta WordCamp va reflejada con un ES_. Este ES_ juega con el locale de traducciones al español de España, es_ES, intentando indicar que esta WordCamp es para todos los es_XX, realizada desde España. Una WordCamp desde España para toda la comunidad hispanohablante. Y como podéis ver en el programa, tenemos ponentes que no son de aquí :).

    Ha liderado y lidera el equipo Pablo Moratinos y podéis encontrar a todos los demás en la página del evento. Haría mención a algún equipo en particular (como el de diseño), pero la realidad es que todos han hecho un trabajo increíble.

    La última noticia de la WordCamp: Matt Mullenweg nos visitará y quien tenga una entrada podrá hacerle alguna pregunta sobre WordPress (o quitarse la curiosidad de cómo cuida su pelo).

    Mañana se cerrará la venta de entradas (son gratuitas). Así que si todavía no tienes la tuya, ¡corre a por ella!

  • Día 47: Confinamiento

    A partir de mañana los menores de 14 años pueden salir. Los de 14 a 18, se supone que son suficientemente mayores para poder salir si les mandan a la compra ?, que parece ser lo mismo. Aunque parece que no vamos a tener que esperar mucho para que a partir del día 2, 53 días después, tendremos permiso para salir una hora al día a pasear, hacer ejercicio y demás.

    Hace un par de días un amigo, residente en San Francisco, subía sus historias típicas a Instagram de ciudad vacía y él subiendo a la montaña a buscar un poco de paz. Yo mientras subía una de cómo estar en una rutina tan cerrada está haciendo que el trabajo empiece a saturarme.

    Estuvimos hablando, y me decía que no sabía cómo aguantábamos esto. Que no tenía sentido. Que diciéndonos que tuviéramos cuidado y mantuviéramos las distancias debería ser suficiente. Tengo aquí que hacer el comentario de que es residente en San Francisco, pero que es europeo. Con alguien autóctono del país donde la gente se ha inyectado desinfectante en vena para curar el coronavirus la conversación habría sido posiblemente un poco distinta.

    Supongo que habéis visto las imágenes de ayer de los mercados, todo el mundo como siempre, amontonada. Le contaba también que, cuando se anunció el confinamiento, hubo un éxodo a las ciudades costeras, extendiendo el virus después de un sinfín de actividades el fin de semana anterior. Que hubo un par muy llamativas, pero que hubo montones de actividades, partidos de fútbol, vuelos… Lo que ya consideramos vida normal globalizada. También le contaba que hubo un segundo éxodo: los estudiantes, volviendo a sus ciudades y pueblos después de haber estado en clase, en discotecas, en gimnasios, en conciertos… llegando el virus así hasta el rincón más recóndito de España.

    ¿Habría sido sencillo haber guardado una cuarentena, haber visto que no tenían síntomas, y haber vuelto a casa? Quizá. El Capitán A Posteriori tiene aquí mucho trabajo, pero ?‍♂️.

    Después de eso hubo un tercer éxodo, este mas pequeño: los Erasmus. Y muchos venían de Italia. Si es que somos la créme de la créeme.

    Es una pena, pero tuvo que darme la razón. Cuando los ciudadanos no son responsables, sus dirigentes electos tienen que velar por su seguridad. Y en esas estamos.

    Veremos qué pasa a partir del lunes. Ojalá la gente sea consecuente, podamos volver poco a poco a salir a las calles, y no tengamos nuevos repuntes.