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Automattic, año 3

Tercer año por aquí. El mobiliario cambia, la gente cambia, todo evoluciona. La camiseta de la WordCamp Spain 08 sigue en la pared. Cada vez la gente es más agradable.

En España nunca entenderemos esta forma de comunidad, de trabajar, de hacer las cosas. Aunque lo intentemos, y en Mecus hayamos conseguido replicar mucho de lo que nos gusta del otro lado del Atlántico, las cosas en España cada vez están más cuesta arriba.

Eso ayuda a que aquí, absurdamente, durante una semana al año, me sienta como en casa 🙂

Otra pelea con Cajasol

Estos chicos se superan a diario. Ya no me sorprenden. Cada día, un poquito más.

El otro día me encontré con que mi tarjeta de claves ya no sirve para hacer transacciones. Ahora tengo que darme de alta en un servicio de SMS (Coste: 1€ mensual – 10 mensajes) para que me envíen las claves.

Después de darle unas cuantas vueltas he decidido hacerlo. Después de todo, sumándole el precio de la suscripción por SMS, todavía es más barato hacer transferencias con ellos que con mi otro banco.

Pero la sorpresa no acaba aquí. Me doy de alta. Intento realizar la transacción. Y no me llega ningún mensaje. ¡Error mío! No tengo que darme de alta en ningún sitio (al parecer). Los de claves llegan directamente. Intento llamar al 901 que me ofrecen, y me encuentro con la siguiente locución:

– Introduzca los 16 números de su tarjeta
– Ahora introduzca su PIN.

Y, lógicamente, cuelgo.

Sigo con mi andanza. Contándola por twitter me responde el usuario @Cajasol, diciéndome que da igual que llame. Que por seguridad sólo se puede modificar el número en las oficinas. Bueno, pues a una oficina.

Después de más de media hora de cola, llego al mostrador.
– Hola, tengo un problema con las transferencias web. Dice que me tiene que enviar un SMS, pero no me llega nada. Me han dicho en el twitter que hay que cambiarlo en la oficina.
– ¿En dónde?
– Da igual. ¿Me lo podéis solucionar?
– Dame tu tarjeta
Tomusté
– Esta cuenta es de San Fernando. Tienes que ir a una oficina de ellos.
– Euh… ¿todavía estamos con esto?
– Me temo. Tienes que ir a una oficina de San Fernando.
– De acuerdo

Esto es un mierda pa mí en toda regla. No puedo hacer transferencias, no puedo arreglarlas, y al irme he comprobado que ninguna alerta llega al móvil.

Recuerdo que una vez llamé al 901. Tuve que meter otra tarjeta. Llamé porque me querían cobrar 50 céntimos por sacar dinero en un cajero de Cajasol. La respuesta fue buena:

Es que ahora, en los cajeros que no están asociados a una oficina, cobramos por sacar dinero.

La historia de mi vida con Cajasol: problemas, problemas, problemas, problemas… ¿Banca cívica? Los cojones.

Lidiando con EMASESA (parte 1)

Todavía quedan cosas sin cerrar de la mudanza. Sólo una. Dar de baja el contrato del agua. Y, como os podréis imaginar, no está siendo nada fácil.

– Hola, venía a dar de baja el agua de una vivienda.
– ¿Eres el titular?
– No.
– Uf.

Qué mal suena eso…

– Verás, te cuento. El contrato está a nombre de la antigua inquilina. Nos cobraban un dineral por hacer el cambio de titular, y lo que cambiamos fue la cuenta de cobro. Esa sí está a mi nombre y tengo todos los datos. El contrato también está a mi nombre, aparezco como arrendatario.
– Pero si no está a tu nombre no vamos a poder darlo de baja.
– Pero tengo todos los datos.
– Lo siento, pero tiene que hacerlo ella.
– Vale. Vamos a plantearlo de otra forma. Entonces, si yo soy el titular puedo darlo de baja.
– Sí.
– ¿Y puedo hacer un cambio de titularidad?
– Sí, podrías.
– Ajá. ¿Y qué tendría que hacer?
– ¿El contrato está sólo a tu nombre?
– No, aparecemos dos.
– Entonces necesito:

  • Una fotocopia de tu DNI y otra el suyo
  • Una copia del contrato de arrendamiento
  • Los datos bancarios y un justificante de que son realmente tuyos
  • Una autorización expresa del otro titular del contrato alegando que está de acuerdo en el cambio de titularidad
  • Traer la lectura del contador (los números negros)
  • 56 €

– Ajá. Y con eso ya podría estar yo como titular.
– Sí.
– Y dar de baja.
– Sí, podrías.
– Y… si en ese momento ya tienes todos los datos, ¿no puedes darlo de baja sin necesidad de hacer el cambio de titularidad?

¡Chachán! Momento de tensión…

Es que el programa no me deja.

Irrefutable. De esto tenemos culpa tanto los programadores como los usuarios. Los usuarios, por ser tan torpes y necesitar un sistema a prueba de yo no he tocado nada pero se ha roto. Y los programadores, por hartarnos demasiado pronto de ellos y blindar los sistemas.

– ¿Y no hay ninguna forma de saltarse eso?
– Podemos intentarlo. Pero la que tiene permiso para hacerlo está de vacaciones hasta el lunes. Vente el lunes a intentar hacerlo con todo, y vemos qué se puede hacer.


Os cuento lo más gracioso. Si lo hago por teléfono, me hacen el cambio de titularidad sobre la marcha cobrándome 70€ por tarjeta, y después la baja del servicio enviando un fax con una copia de una factura firmada. El problema está en que tendría que esperar a que llegara una factura a mi nombre para poder hacerlo, y ya no estamos viviendo allí.

La segunda parte, el lunes.

10 euros = 8 litros

Ese ha sido el ratio de conversión de hoy al darle de comer a Logan. Para ser más exactos, 7.99 litros es lo que ha podido beber. Y, como no podía ser de otra forma, me he puesto a hacer cálculos.

Mi consumo medio con Logan, según el ordenador de a bordo, es de 5,1 litros a los 100. Ahí hay que meter carretera y callejeo por ciudad, claro está, donde el consumo crece considerablemente (^_^).
De vuelta a casa he medido el consumo estimado para un día de diario: 3,7 litros de media (tirando alto).

Ahora vamos a hacer interesantes todas estas medidas.

El trayecto típico que realizo de dos a cuatro veces al día es de 9 Km. Para hacerlo, dependiendo del tráfico y la hora, y cumpliendo las limitaciones de velocidad (cruzo el puente del quinto centenario, limitado a 60 Km/h, y el resto de la circunvalación tiene límites de 80 y 100 dependiendo del tramo), tardo de 8 a 12 minutos.

Si redondeamos a 10km la distancia recorrida y asumimos los 5,1 litros a los 100 como válidos, tendremos un consumo por trayecto de 0,51 litros, que se resumen en unos 0,65€, redondeando hacia arriba.

Si hiciera el mismo trayecto en transporte público tardaría:

  • 10 minutos en llegar a la parada de metro.
  • 15 – 20 minutos de trayecto.
  • 10 minutos de la parada al destino.

Todo esto por el módico precio de 0,85€ por trayecto.

@darkblue me pide que al escribir esto no me olvide del impacto medioambiental. Cierto es que hay que tenerlo en cuenta. También tengo en cuenta que 35-40 minutos para llegar al trabajo no es mucho, comparado con lo que tardan otras personas. Y ahora…

Volvemos a los supuestos. Nos pondremos en los casos ideales.

Supongamos que hacemos jornada continua todos los días y que sólo hay una ida y una vuelta a la oficina. Eso son unos 20 días de trabajo, 40 viajes, al mes. 20 céntimos por viaje que nos ahorramos, multiplicado por los 40 viajes, nos dan un resultado de 8€ de ahorro al mes de ahorro mínimo.

Ahora vayamos al siguiente supuesto. 35 minutos en llegar en transporte público, 12 en moto. 23 minutos de diferencia por viaje, durante 40 viajes, 15 horas (volviendo a redondear por lo bajo).

En definitiva, teniendo en cuenta los datos reales, con la moto ahorro 15-20€ y gano un día de vida al mes.

No me olvido del impacto medioambiental. Tampoco me olvido de que, desde pasado mañana, la alternativa para ir al centro de Sevilla será el metro. Y estoy contento de tenerlo tan cerca y de poder utilizarlo, ya que poco remedio queda.

A la oficina, seguiré viniendo en moto.